Una negociación muy difícil - Por Javier Álvarez

Hay consensos pero también diferencias, como la reforma laboral y el acuerdo con el FMI.

El Gobierno y un sector de la oposición política abrieron un camino que era reclamado hace décadas por muchos: una negociación para consensos básicos en políticas de Estado que se despeguen de los avatares partidarios.

En los diez puntos de acuerdo que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, le propone a Massa, Pichetto y Urtubey -de Argentina Federal- hay algunas coincidencias con lo que estos tres dirigentes venían pidiendo.

Al menos en tres puntos están de acuerdo: reducir impuestos en los tres niveles del Estado; impedir la concentración discrecional de recursos en manos de la Casa Rosada; y asegurar el acceso a la información pública.

Por ahora son expresiones de deseo, objetivos sensibles en plena campaña electoral: ni oficialistas ni opositores explican cómo bajar la carga tributaria de manera consistente con el objetivo de equilibrio fiscal. Es sólo una promesa.

Después, hay diferencias. Se observan algunos grises en los que podrían llegar a coincidir, pero en los métodos que proponen las posiciones están muy desencontradas, al menos por ahora.

El Gobierno de Cambiemos, por ejemplo, pide apoyo legislativo para avanzar con la Reforma Laboral. Esto es resistido por Argentina Federal debido al peso específico del sindicalismo en el diseño del espacio peronista.

Otro dilema está en la deuda externa: si bien ninguno insta a defaultear, mientras que el Gobierno pone como prioritario pagar los vencimientos como son, los peronistas responden que hay que renegociar con el FMI.

Y una tercera pata es la “seguridad jurídica”. Cambiemos exige “respeto por los contratos” mientras que los opositores vienen advirtiendo que si son Gobierno una de las primeras medidas será desdolarizar las tarifas.

Massa había presentado el 7 de abril sus diez propuestas para Gobernar. En el discurso, le solicitó al presidente Mauricio Macri que convoque a la oposición. Ese momento ha llegado cuatro meses antes de las elecciones primarias.

Al menos por ahora, el Gobierno sólo convocó a los peronistas dialoguistas. Y en la Casa Rosada no saben si habrá un llamado al kirchnerismo dado que desestiman alcanzar un punto de acuerdo con Cristina Kirchner, líder del espacio.

En el lavagnismo, arden. El economista que quiere ser el candidato del consenso opositor (sin kirchnerismo) no fue llamado por Frigerio. La razón es una: no saben si será candidato, no entienden bien qué rol está jugando.

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