4 de julio de 2018 - 00:00

Una mujer tiene la llave del muro de la frontera entre Texas y México

Eloísa Tamez cuenta como su patrio trasero está atravesado por un muro que divide a las dos naciones. ¿Una casa con doble nacionalidad?.

No se identifica como mexicana ni como estadounidense. Eloísa Tamez es lipan apache y sus antepasados eran dueños de esta tierra un siglo antes de que una guerra impusiera el límite entre Texas y México.

Ahora su patio trasero está atravesado por un muro fronterizo que ella siente como una “violación”. El fondo de su casa, en el fronterizo poblado de El Calaboz, en el sureste de Texas, es un terreno baldío partido al medio por una oxidada valla de hierro de 5,5 metros de altura.

Como no era posible levantar un muro en medio del río Grande que delimita la frontera natural con México, las autoridades federales lo erigieron a un par de kilómetros  de la orilla.

Eso causó que algunas de las tierras por donde pasa el muro -y pasará, si sigue construyéndose- fuera propiedad de tribus nativas o de granjeros privados.

Es lo que sucedió casi diez años atrás a Támez, profesora de enfermería de la Universidad de Texas en el Valle Del Río Grande y activista de los derechos de la tribu lipan apache.

Las autoridades federales le dieron una clave para abrir el portón que le permite acceder al otro lado de su tierra ancestral: 1,2 hectáreas de desierto salpicado de cactus y mezquites.

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