20 de enero de 2018 - 00:00

“Una Iglesia imperfecta pero con mucho para dar” - Por Mauricio Manini Williams

Considero que toda religión tiene su cuota de verdad, aun con errores como cualquier grupo humano. Al menos yo, elijo la cristiana católica para intentar acercarme a Dios y a mis hermanos, y como tal valoro la figura del Papa. ¿Qué puedo compartir de este viaje como voluntario a Chile? Eso intentaré responder en estas líneas.

Mucho pasó entre la propuesta y el viaje, pero finalmente el sábado 13 llegué solo a Santiago.

Ese día los voluntarios tuvimos una capacitación y una "misa de envío" para dar el puntapié inicial. Las dudas quedaban atrás entre risas con otros jóvenes que compartían la emoción.

Seré honesto: al llegar noté poco entusiasmo en las calles. Sin embargo, el domingo comenzó algo distinto sobre el cerro San Cristóbal, uno de los más importantes de la capital. Tras una larga caminata, una misa llenó la cima y luego una oración de vigilia con velas cautivó los ánimos.

¿Qué hace un voluntario? Cientos de cosas que se resumen en una misión: servicio y oración. El lunes, la mayoría de los 500 argentinos que colaboramos nos conocimos en la escuela de Maipú que fue nuestro hogar por tres días. Entre capacitaciones, seguíamos atentos el paso del avión.

Dos horas de sueño (de verdad, de 23 a 1) y salimos a Parque O'Higgins para la misa del martes. Las emociones no dejaban lugar al cansancio: allí se congregaba la fe de casi 400 mil personas. Aunque aún más emoción me causó ver al Papa revalorizar la dignidad de las mujeres en una penitenciaría. A la tarde "trabajé" en la Catedral y la llaga viva de los abusos sonó con fuerza.

De todas formas, para mí el momento clave fue el encuentro de jóvenes en Maipú. Francisco nos pidió sin vueltas que seamos críticos con la fe, soñemos en grande y nos comprometamos. "¿Qué haría Cristo en mi lugar?", fue la pregunta que nos regaló citando a Alberto Hurtado, un santo que dedicó su vida a los más necesitados.

La experiencia de voluntariado me deja muchos amigos, emociones y aprendizajes que guardaré en el alma. Uno de ellos es poder reconocer que la Iglesia tiene muchos errores, pero tiene sus puertas abiertas, busca el diálogo y llama a un compromiso social.

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