12 de noviembre de 2017 - 00:00

Una bomba de tiempo en el Oriente Medio

Es un secreto a voces que el rey Salmán no es el “hombre fuerte” del país, sino su ambicioso hijo, Mohamed bin Salman, al que llaman “MbS”.

Una imagen de cómo se reparte el poder en Arabia Saudita se pudo ver con claridad la noche del jueves: en la visita sorpresa que hizo el presidente de Francia, Emmanuel Macron, no le recibió a su llegada a Riad por la noche el rey Salmán, sino un joven de 32 años, alto, con barba y de mirada enérgica: el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, quien le dio al invitado un apretón de manos de más de diez segundos y sonrió.

Desde hace tiempo en Arabia Saudita es un secreto a voces que el rey no es el “hombre fuerte” del país, sino su ambicioso hijo, Mohamed bin Salmán, al que suelen llamar por sus siglas “MbS”, quien no tiene la intención de cambiar la relación de poder sólo en el reino ultraconservador, sino en todo Oriente Medio. Ha pasado a la ofensiva desafiando al rival de su reino sunita, la vecina chiita Irán, y ahí está jugando con fuego.

En ese contexto conviene analizar tres elementos estrechamente entrelazados y que han generado titulares: la detención de decenas de príncipes y ex miembros del Gobierno y funcionarios de alto rango en Arabia Saudita; el ataque de un misil lanzado desde Yemen a Riad y la renuncia que hizo el jefe de Gobierno de Líbano, Saad Hariri, a su cargo desde Arabia Saudí, un país con el que mantiene una estrecha relación.

Desde la llegada de su padre hace tres años al poder, "MbS" ha vivido un ascenso rampante. Como ministro de Defensa está al frente del Ejército. A su vez es el responsable del plan "Visión 2030", un programa gigantesco con el que se pretende reformar la economía del reino para que reduzca su dependencia del petróleo. Y hace unos meses su padre le nombró heredero.

Pero al parecer “MbS” no cree que su poder esté lo suficientemente arraigado. El Gobierno saudí ordenó detener el pasado fin de semana a más de 200 personas bajo sospecha de corrupción, en una oleada de detenciones sin precedentes.

Entre los afectados figura el príncipe Mutaib bin Abdulá, que como jefe de la Guardia Nacional tenía una posición que podía rivalizar con la de "MbS".

El príncipe heredero usó la lucha contra la corrupción para dejar fuera de juego a potenciales rivales de la familia real, dijo la experta en la zona Jane Kinninmont, del centro de estudios Chatham House.

A su vez, “MbS” intenta hacerse un nombre como modernizador en un país cuyas costumbres están marcadas por un Islam conservador. Por una parte hizo recortar el poder de la Policía de la moral y además las mujeres podrán el año que viene conducir coches, algo que hasta ahora tenían prohibido.

Pero no hay que esperar del príncipe una democracia o un liberalismo tal como se entiende en Occidente. "Es una modernización del autoritarismo", precisó la experta Kinninmont. "Probablemente tenga más interés en líderes como los de Rusia y China que en los de Europa", agregó.

Con Mohamed bin Salmán, Arabia Saudí endureció sobre todo el tono con Irán. No ha dejado de señalar al país vecino como el responsable de la inestabilidad en la región. A raíz de la gran minoría chiita en el este de Arabia Saudí, la cúpula en Riad teme que la política de Teherán pueda poner a su reino en peligro y con ello la monarquía gobernante.

Los saudíes consideran que su temor está justificado con la fuerte influencia de Irán sobre las milicias en Siria e Irak, dos países que viven un conflicto. Allí surgió un eje chiita que va desde Irán a Líbano, pasando por Siria e Irak.

LAS MAS LEIDAS