La noche que el Lobo cumplió 100 años, me dijo "ya me puedo morir tranquilo" y falleció nueve días después. Ahora, a veinte días de haber cumplido 80 años, Don Carlos Salgado debe estar festejando como loco y más que nada porque sus cenizas descansan en el Legrotaglie. Para él, Gimnasia estaba por encima de todo y su amor por esos colores grafican lo que siente cualquier hincha blanquinegro. Son sanguíneos, sufridos, pero lo más importante es que son fieles. Además, disfrutan más de un buen juego que de un mal triunfo. Son capaces de aplaudir a su equipo aunque se vaya derrotado, siempre que este haya plasmado en la cancha la escuela del toque.

