Cuatro cápsulas transparentes aparecieron suspendidas sobre un acantilado en El Chaltén, a 300 metros de altura sobre el suelo de la Patagonia. El arquitecto Luis Aparicio diseñó este hotel de habitabilidad extrema que permitió a los visitantes pernoctar en la pared rocosa, protegidos por estructuras de acero y policarbonato frente al Monte Fitz Roy.
El proyecto, denominado OVO Patagonia, surgió del estudio Perspectiva Aérea y fue inaugurado como el primer glamping de su tipo en Argentina. Para concretarlo, los ingenieros utilizaron un sistema de anclajes reversibles y cables de tensión que evitaron daños permanentes en el ecosistema del acantilado, permitiendo habitar el cielo sin dañar la tierra.
Ingeniería de alta precisión y acceso por vía ferrata en la Ruta Provincial 41
El acceso a las habitaciones no se realizó mediante ascensores ni escaleras convencionales. Los viajeros caminaron primero por un bosque nativo para luego aventurarse en una Vía Ferrata, un recorrido de escalada técnica con escalones de hierro y cables de acero que los condujo hasta las estructuras ovoides. Cada unidad contó con una superficie de 18 metros cuadrados, donde se distribuyeron camas y vistas panorámicas de 360 grados.
Las cápsulas fueron diseñadas para resistir las ráfagas de viento características del clima austral, superando los estándares habituales de la construcción urbana. La estructura combinó la carcasa de policarbonato con energía solar y sistemas de baños secos para minimizar el impacto ambiental. En el interior, los huéspedes dispusieron de una red suspendida para descansar directamente sobre el vacío.
El arquitecto detrás del proyecto y su reconocimiento internacional
El arquitecto Luis Aparicio, quien llegó a Argentina desde Venezuela en 2015, fundó Perspectiva Aérea para unir su formación técnica con su pasión por la escalada. Tras años de desarrollo de prototipos y desafíos logísticos en terrenos de difícil acceso, el proyecto obtuvo el reconocimiento internacional en 2025, ganando en los DNA Paris Design Awards y los AHEAD Awards.
La logística diaria requirió que guías especializados llevaran las comidas directamente a las cápsulas, asegurando el servicio en una ubicación considerada inalcanzable para la hotelería tradicional. Las unidades se ubicaron estratégicamente cerca de la Ruta Provincial 41, permitiendo una visión directa del macizo del Fitz Roy y la cordillera de los Andes durante la noche.
El Chaltén como laboratorio de arquitectura de vanguardia
El equipo de diseño trabajó en sistemas constructivos que permitieran replicar este modelo en diferentes geografías del mundo, buscando transformar el aire en un espacio habitable de manera segura. La propuesta consolidó a El Chaltén no solo como la capital nacional del trekking, sino como un laboratorio de arquitectura de vanguardia para el turismo de riesgo.