18 de septiembre de 2017 - 00:00

Tunuyán de cabeza a la Liga

El equipo del Valle de Uco derrotó a Regatas, en tres sets y se consagró campeón del torneo y reafirmó que es el mejor equipo local. El DT Dan Andraos, aseguró que jugarán la A-2.

En el cierre del campeonato Regional de primera A-1 masculino de voleibol, se reeditó la final del torneo Apertura local, con Mendoza de Regatas y Municipalidad de Tunuyán, como protagonistas, donde volvió a imponerse el equipo de Valle de Uco, por tres a cero. Con este triunfo, los Manzanitas sumaron su segundo título en lo que va de la temporada y además se clasificaron a la Liga Argentina A-2.

Los dirigidos por Dan Andraos fueron contundente a lo largo de la hora y 19 minutos que duró el partido, con un  juego prolijo y ordenado, tanto en defensa como en ataque.

Y si bien en algunos pasajes el partido fue parejo, el que manejó el tiempo de juego, siempre fue Tunuyán.

Regatas pareció no entrar nunca en ritmo, pese a que en los primeros puntos del partido estuvo adelante en el tanteador, con Mamona Miranda y Leandro Concina, sumados al armado de Nico Bono (3/1, 8/5, 12/7, 13/9 y 14/10).

Pero cada punto le costaba a los dirigidos por Luis Testa, que comenzaron a ser muy predecible en sus salidas de ataques. Salidas que, Tunuyán comenzó a cerrar con el bloqueo de Aveiro, Ceballos, Britos y Sancer.

Cuando los Manzanitas lograron rotar, Leo Aveiro y el Zurdo Serrani fueron imparables en la red e igualaron  17/17. Se afirmó Tunuyán, se adelantó en el tanteador y llegó primero a la zona de definiciones  (17/18, 17/21).

Testa buscó algunas variantes ofensivas con Juan Barrera por Miranda y Montarulli por Bono en el armado, aunque los del Valle de Uco, ya habían comenzado a imponer su ritmo de juego (, 18/21, 19/24 y 19/25).

A partir del segundo parcial Tunuyán se afirmó con  el  prolijo armado de Santiago Sancer, la experiencia de Emir Andraos y Gonzalo Serrani y la solidez de Ceballos y Leo Aveiro, que comenzaron a pesar en la defensa de Regatas.

Tuvo algunos tramos de paridad y emoción el juego. El Lago puso un poco de amor propio, pero no le alcanzó para inquietar la superioridad de los Manzanitas.

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