31 de marzo de 2013 - 00:49

El día más triste de Hijitus

El socio de los chicos murió el jueves en Buenos Aires, a los 83 años. Trajo a la vida a personajes tan entrañables como Larguirucho, Anteojito y el pingüino Petete. Lo recordamos con sus frases inolvidables, que nos alegraron la infancia.

Este que mire, profesor... De Pucho, el fiel y torpe ayudante del malvado profesor Neurus. No tenía mucho cerebro y casi siempre usaba esta frase cuando quería decir algo. ¿Quién no la repitió jugando en la primaria?

Sombrero sombreritus, conviértete en Súper Hijitus. ¡Fufuuu y chukuchukuchuku! Las palabras mágicas que pronunciadas por Hijitus lo convertían en el superhéroe volador. Luego, se metía en el sombrero, y salía transformado.

Tiro lío, cosa golda. Lompo l'alma. De Oaki, el bebé millonario, a su desaprensivo padre, el aristócrata Gold Silver.

Marche preso, desacatao. Lo voy a hacer repimporotear en el calabozo. Del comisario de Trulalá, cada vez que detenía a alguien. Era la máxima autoridad del pueblo de Hijitus y sus amigos.

El libro gordo te enseña, el libro gordo entretiene, y yo te digo contento, hasta la clase que viene. De Petete, el pingüino sabelotodo. Tenía micros educativos semanales en la televisión. Usaba esta frase para despedirse en cada envío. Su nombre nos servía para cargar a los sabihondos chupamedias del colegio.

Ju ju jaaa ju jaaa ju. La histórica y pegadiza risa de Larguirucho, uno de los personajes más entrañables.

Blá ma fuete que no te cucho. También de Larguirucho. A pesar de sus largas orejas, tenía problemas de audición.

Oaki, hijo mío. De Gold Silver, que nunca sabía dónde estaba su hijo. Lo buscaba con esta frase y también la usaba para retarlo.

¡Intríngulis chíngulis! ¡Uh! ¡Uh! ¡Uh!: La frase inolvidable que acuño Anteojito.

¡Cállate, retonto!: De Neurus, casi siempre a Pucho y a veces a Larguirucho, porque nunca decían nada que sirviera para los malvados planes del Profesor.

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