21 de mayo de 2016 - 00:00

Tres ya no son multitud: más parejas concretan la fantasía del trío

En los albergues transitorios es común encontrar parejas con un “infiltrado”, aunque no se permiten más de dos personas por habitación. ¿Qué cambió para que el tabú de antaño se convierta en una práctica aceptada? Confesiones de un participante en un trío

Con el paso de los años, los estereotipos han ido quebrándose y dejando lugar a realidades muy distintas a las idealizadas como “tradicionales”. Aquello que nuestros abuelos llamaban escandalizados “ménage à trois” -escondiendo en el idioma francés un tema que era tabú en las relaciones sexuales-, hoy se ha familiarizado con la expresión “trío”.

Más allá de cuestiones morales y preferencias personales, lo cierto es que el sexo de a tres ha dejado de ser una fantasía y son cada vez más las personas que se animan a concretarlo. Del mismo modo, en algunas redes sociales ya están habilitando la posibilidad de vincularse por grupos para encuentros íntimo.

“Haciendo una metáfora con el semáforo, la fantasía del trío puede verse verde, amarilla o roja. Hasta hace unos años, en la mayoría de las parejas era roja. Pero hoy pasó a ser amarilla. Antes ni se podía hablar del tema pero la fantasía fue pasando a la ejecución”, sostiene el médico sexólogo Miguel Palmieri, quien resalta que las fantasías son un elemento muy importante de la sexualidad.

“En los 20 años que llevamos siempre hemos encontrado habitaciones en las que se metieron tres personas -una escondida en el auto- y tenemos que invitarlos a retirarse”, cuenta el manager del hotel alojamiento La Luna, Enrique De Oto.

“Pero lo hacemos porque no está autorizado que ingresen más de dos personas por habitación a los albergues transitorios. Es una pena, porque es un mercado que está en alza, y desde hace varios años en Mendoza y en el país se está insistiendo para que esa norma prehistórica quede sin efecto”, completa el vocero de uno de los “telos” más tradicionales de la provincia.

Si bien no existe una ley -nacional o provincial- que restrinja la cantidad de ocupantes por habitación en estos hoteles “de paso”, son las ordenanzas de los diferentes municipios las que -en base a “recomendaciones" de la Federación Argentina de Alojamientos por Horas (Fadaph)- establecen el cupo máximo de dos personas. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con la hotelería tradicional, en estos establecimientos los empleados no tienen la obligación de registrar a los pasajeros que allí llegan. Esto torna más complicado detectar cuando alguien ingresa, escondido, al cuarto.

“Cuando se ha encontrado a más de dos personas queriendo ingresar juntas, se les ha prohibido y han tenido que irse. Así es como también ya saben a qué lugares ir y a qué lugares no”, destaca a su turno el presidente de la Asociación de Albergues Transitorios de Mendoza (AATM) y dueño del motel Top Secret, Eduardo Moyano. El empresario, además, se muestra preocupado por la cantidad de edificios que funcionan ilegalmente como albergues transitorios en Mendoza.

Cambio de mentalidad

Hasta 1997, en los hoteles alojamiento no estaba permitido que ingresaran a una misma habitación dos personas del mismo sexo. Esto estaba basado en una ordenanza de la Capital Federal -que marcaba las reglas del juego en todo el país-, y fue precisamente una modificación en esta legislación lo que cambió el paradigma.

Eso mismo es lo que están pidiendo ahora algunos dueños de albergues con respecto a la cantidad de ocupantes. “Es una pena que no se permitan más de dos personas. Hay un creciente mercado de tríos y swingers (intercambio de parejas) en Mendoza, y nosotros recibimos constantemente llamados preguntando si pueden hacerlo acá”, indica De Oto.

Como para intentar satisfacer esta necesidad, en La Luna ofrecen a los clientes la posibilidad de alquilar un maniquí con una prótesis. “Es un éxito la campaña. La prótesis es reutilizable y cada pareja se lleva la suya”, destaca el empresario, quien resalta que justificar la prohibición de más de dos personas porque es antihigiénico, “es una estupidez”.

“La gente ha cambiado la mentalidad y hoy se anima. Hace 20 años entraba el hombre manejando y la mujer iba tapándose. Hoy viene la mujer manejando. Ha avanzado más la apertura mental que la infraestructura y las normas”, analiza De Oto.

Más allá de estos cambios, muchos siguen considerando el sexo de a tres como un tabú. “Si bien hay un grupo que adhiere y acepta esta realidad, también existe un freno conservador que hace que el fenómeno no se acepte tan rápido como en otras ciudades. Para muchos puede ser absurdo pero es una realidad y oponerse es imposible”, sintetiza Palmieri.

Según destaca el sexólogo, el primer empuje para que las fantasías -con el trío incluido- dejen de ser un tabú se dio en los años ‘60, con la revolución feminista, los métodos anticonceptivos y la concepción de que la sexualidad no es sólo con fines procreativos. No obstante, a principios de los ‘90 la aparición del VIH actuó como freno a esta tendencia.

Pero el hito principal fue la masificación de internet. “Es el gran elemento revolucionario que mueve todo, incluido lo sexual. Hoy uno puede ver lo que se le da la gana y se pasa de una regulación social a una personal”, sostiene.

Puede fallar

Si bien los tríos surgen de la mano de una fantasía, el sexólogo considera que pasaron a ser realidad en forma “fuerte e inmodificable”. “Todo lo que se mantiene prohibido genera tensión y alimenta el erotismo. Pero no siempre la concreción de la fantasía de trío es favorable en la realidad”, asegura Palmieri.

La disposición y, sobre todas las cosas, la seguridad, son fundamentales para participar de un trío. “La pareja nunca va a volver a ser igual, aunque eso no significa que va a ser peor. Pero no hay que endiosar el tema ni forzar el convencimiento del otro, porque eso va a volver como un búmeran y hay cosas que uno puede no aguantar. Hay personas que sufren disfunción erectiva después de haberlo hecho porque notaron que su pareja estaba más entusiasmada con la otra persona, por ejemplo. O parejas que sienten un distanciamiento después. Hay que tener en cuenta que esas cosas existen y pasar de la fantasía a la realidad no siempre es positivo”, completa el médico.

En primera persona

El año pasado, y con 22 años, Ariel (se preserva su nombre real) participó de un trío sexual. Y si hay algo que tiene claro es que volvería a hacerlo. “Sigue siendo algo que escandaliza a muchos pero creo que tiene mucho que ver con cómo nos criaron. El tema de los tríos siempre se ha considerado tabú”, destacó este joven mendocino. “Si me preguntabas antes de hacerlo, te hubiera dicho que nunca iba a participar de uno. De hecho, fue la chica quien me invitó a compartir el momento con ella y una amiga”, cuenta.

“No es algo nuevo en la sociedad, sino más bien es un asunto que antes se reprimía hasta que fue saliendo a la luz. Creo que mucho tiene que ver animarse. La libertad de atracción está abierta y consiste en romper la línea del ‘no me importa el que dirán’ si se disfruta”, acota.

En cuanto a las limitaciones personales, Ariel considera fundamental haber conocido previamente a quienes lo acompañaron. “Los cuidados a tener son los mismos que en un encuentro íntimo entre dos. Me parece que se están abriendo puertas que antes eran más pesadas para empujar. Siempre se lo asocia con morbo, pero es una cuestión de gustos también”, se sincera.

Enredados: 3 aplicaciones

Desde su surgimiento, Tinder marcó la diferencia con el resto de las redes sociales gracias a su perfil de “busca parejas” sin compromisos. Incluso, para muchos usuarios fue un sinceramiento de lo que ya hacían en otras plataformas, aunque con las reglas claras desde el principio.

Para entrar en Tinder, el usuario se registra con su perfil de Facebook y así puede ver fotos de otras personas registradas en la misma zona geográfica. Si alguna le interesa, no tiene más que “swipear” (mover) la foto hacia la derecha y, si la otra persona hace lo mismo, podrán empezar a chatear.

Aunque todavía no llega a Argentina la opción, hace algunos días esta red social habilitó la posibilidad de que se formen grupos de tres o más personas y que estos se interrelacionen. Tinder Social por el momento sólo está disponible para usuarios de Australia, a modo de prueba. En lugar de vincularlos con una sola persona por vez, los usuarios pueden formar grupos o listas y buscar otros similares. Si hay coincidencia de establecer una relación en ambas partes, a partir de ese instante se podrá chatear y proponer un encuentro.

Otra aplicación para “enredarse” en un trío es 3nder, que da la posibilidad a una pareja o una persona sola de ponerse en contacto con otras personas que buscan sexo de a tres. La herramienta garantiza el anonimato y, al igual que Tinder, permite encontrar parejas y personas con gustos y afinidades similares. Para fines del año pasado, esta aplicación había superado el millón de descargas.

Además, existe una app estadounidense más “elitista” llamada The League, que también está permitiendo la posibilidad de vincular y formar tríos. Todo sea por ayudar a cumplir la fantasía...

Preocupan los albergues clandestinos

El presidente de la Asociación de Albergues Transitorios de Mendoza (AATM), Eduardo Moyano, manifestó su preocupación por la gran cantidad de hoteles y establecimientos que trabajan como albergues transitorios sin estar registrados como tal.

“Patentados, en la Ciudad de Mendoza no existe ninguno. Sin embargo, todos sabemos dónde están y en los últimos meses la Municipalidad ha clausurado varios. Pero siguen funcionando y a esos nadie los controla”, destacó Moyano, quien resaltó que en Mendoza sólo hay 15 albergues autorizados.

“Algunos de estos ni siquiera están registrados como hoteles. En el caso de los que lo están, no hay ninguna restricción para la cantidad de personas por cuarto. El tema es que no son albergues transitorios, por lo que deberían registrar a los clientes. Y tampoco lo hacen”, agregó Moyano.

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