28 de septiembre de 2014 - 00:00

Tres vivas al pluralismo sobre el separatismo

Mirando hacia el Oriente Medio, es fácil en el presente valorar lo que significa, para la convivencia pacífica en una nación, el pluralismo del que se enorgullecen los Estados Unidos.

Esta fue una semana interesante para visitar Gran Bretaña y España; primero para ver a los separatistas escoceses presionar en favor de la independencia y después para ver a los separatistas vascos y catalanes mirar con decepción el resultado de la votación. Una reacción: me da gusto que la mayoría de los escoceses hayan rechazado la independencia.

De no haber sido así, le habrían cortado un ala al aliado de Estados Unidos más importante en el mundo: el Reino Unido. Otra reacción: Dios bendiga a Estados Unidos. Tenemos muchas fuentes de fuerza pero hoy en día, nuestro bien más preciado es el pluralismo, nuestro “E pluribus unum”, de muchos, uno, con el que hemos construido nuestra nación, con todas las ventajas que tiene mezclar culturas y toda la fuerza que surge de poder actuar juntos.

Como ya he preguntado antes: ¿Quién más ha elegido presidente dos veces a un hombre negro, cuyo segundo nombre es Hussein, cuyo abuelo era musulmán, que primero derrotó a una mujer en las primarias y después a un mormón en la reelección? Yo estoy seguro de que no viviré lo suficiente para ver a un británico de origen paquistaní como primer ministro de Gran Bretaña o a un descendiente de inmigrantes marroquíes como presidente de Francia.

Sin embargo, los disturbios en Ferguson, Missouri, nos recuerdan las tareas pendientes que tenemos en la sección del pluralismo. Pero estamos trabajando en eso y yo prefiero el duro trabajo del pluralismo a las ilusiones del separatismo en cualquier situación.

¿Por qué el pluralismo es una ventaja tan grande hoy en día? Dos razones: la política y la innovación. Antes de explicarme, empero, vale la pena preguntarnos: ¿qué es el pluralismo? A mí me gusta la definición que ofrece el Proyecto Pluralismo en su sitio web: “El pluralismo no es solo la diversidad sino el compromiso enérgico con la diversidad”, pues “la simple diversidad sin encuentros y relaciones reales produciría tensiones crecientes en nuestra sociedad”. Una sociedad “plural” es una realidad (como Siria e Irak). Una sociedad con pluralismo, “es un logro” (como Estados Unidos).

Y además señala que el pluralismo “no nos requiere que dejemos atrás nuestra identidad y nuestros compromisos. (...) Significa mantener nuestras diferencias más profundas, como nuestras diferencias culturales, no en aislamiento sino en relación unas con otras”. Y, en efecto, plantea que el verdadero pluralismo está basado en el “diálogo”, en el “toma y daca, la crítica y la autocrítica”. Y que “diálogo significa tanto hablar como escuchar”.

Es fácil adivinar que ahora el pluralismo es más importante que nunca echando un vistazo al Oriente Medio. Irak y Siria eran sociedades plurales que carecían de pluralismo. Su diversidad -sunnitas, chiítas, kurdos, turcomanos, cristianos, judíos, yazidíes, alauitas- fue algo controlado desde arriba y con mano de hierro, primero por los otomanos, después por los británicos y franceses, y finalmente por reyes y militares locales. Un hombre fuerte se encargaba de mantener estable a la sociedad.

Pero la difusión de las tecnologías de comunicación y la globalización están haciendo que todas las formas de control vertical y autoritario se debiliten, sean obsoletas o resulten más costosas en términos de sangre, dinero y arrestos. Estos países o adquieren una ética del pluralismo -para que puedan gobernarse horizontalmente a sí mismos a través de un contrato social establecido entre ciudadanos iguales- o seguirán sumergidos en agitaciones violentas.

No es casualidad que las dos entidades del mundo árabe-musulmán que van por buen camino para democratizarse sean Túnez y Kurdistán. Ninguna de las dos ha dominado el pluralismo todavía, pero sí manejan bien el precursor necesario de la auto-gobernación, que es el principio aplicado en 1989 para solucionar la guerra civil libanesa: “Ni vencedores ni vencidos” entre los principales actores. Tienen que equilibrarse los intereses de todos. Irak está luchando por llegar ahí; Siria ni siquiera ha empezado.

Las redes sociales y la hiperglobalización también incrementan las ganancias económicas del pluralismo. Después de todo, ¿de dónde viene la innovación? Viene de mezclar perspectivas, ideas y personas diferentes. Google empezó como una mezcla entre Larry Page y Sergey Brin, un inmigrante ruso. Mientras más pluralismo tenga la sociedad, hay más confianza, y confianza más pluralismo fomenta la colaboración, enciende nuevas ideas y negocios y permite salir cómodamente a buscar a los mejores creadores en cualquier parte del globo. Claro, la fusión de culturas puede ser explosiva pero cuando está impulsada por una ética pluralista, la energía que suministra es innegable. La revista The Economist informó en abril de 2013 que más o menos “40 por ciento de las empresas de Fortune 500 fueron fundadas por inmigrantes o sus hijos”.

En los últimos años, la España democrática ha absorbido impresionantemente a más de cuatro millones de inmigrantes 
-la mayoría de Ecuador, Rumania y Marruecos-, que representan casi la décima parte de su población. Éstos llegaron durante el auge económico y no han provocado la creación de ningún partido anti-inmigrante (todavía). No es de extrañar que los líderes nacionales de España hayan expresado ahora su alivio por el triunfo del no en Escocia. Pero el gobierno regional de Cataluña insiste con que va a llevar a cabo su referendo separatista en noviembre cuyo resultado, empero, no tendrá valor legal.

El referendo va a contracorriente. Para manejar su diversidad, España ya les ha concedido buen grado de autonomía a sus 17 regiones -en un proceso llamado “café para todos”- y muchos españoles no quieren que se les presione rumbo a un rompimiento mayor, explica José Ignacio Torreblanca, jefe de la oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. “Uno va a Barcelona y ve que la gente cuelga la bandera catalana de independencia en su balcón. Los que no la tienen significa que no están a favor de la independencia, pero nadie quiere enemistarse con los demás colgando la bandera española”. Aquí mucha gente piensa que se puede ser “un buen español, un buen catalán y un buen europeo”, todo al mismo tiempo.

El otro peligro de estos movimientos separatistas, agregó Torreblanca, es que “cambian el eje” del debate político. “La política debe girar en torno de la izquierda y la derecha; cómo crecer y cómo distribuir”. Tradicionalmente en Europa, agregó, los partidos de derecha llegan y crean crecimiento y desigualdad, y los partidos de izquierda llegan y redistribuyen, y así se van alternando. “Pero el resultado final es que tenemos sociedades que son tan competitivas como cohesivas”. Estos movimientos separatistas nos sacan del carril, advirtió, y nos ponen en un carril de “política de identidad” que es precisamente la razón de que países como Siria e Irak no puedan tener progreso.

Estados Unidos siempre ha sido un “país de ciudadanos”, lo que facilitó relativamente su pluralismo, observó Torreblanca. “La Unión Europea es un país de naciones-estado” y está tratando de ser más pluralista integrando a esos estados más estrechamente en un súper-estado llamado Unión Europea.

Pero ese proceso está estancado pues el siguiente paso de la integración requiere no solo abandonar la divisa sino también la soberanía para que pueda haber una política económica realmente común. En Siria e Irak de hoy no hay ni ciudadanos ni estados, sino más bien clanes, sectas, tribus, que ahora necesitan reorganizarse en estados voluntarios, a diferencia de los estados impuestos por las potencias coloniales, para que pueda haber verdaderos ciudadanos.

Por eso es que Estados Unidos tiene tanta ventaja con su pluralismo. Y es por eso que -si los escoceses tuvieron el valor de preservar el suyo, los españoles están luchando por conservarlo y los iraquíes lo están buscando a tientas- Estados Unidos debe de tener la sabiduría de aprobar una reforma migratoria que enriquezca su pluralismo.

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