7 de diciembre de 2013 - 23:22

Tres décadas sumadas a la libertad

El gobernador de la Provincia se suma a las opiniones que Los Andes publica en la fecha, conmemorando los 30 años ininterrumpidos de democracia de que gozamos los argentinos.

Los argentinos que no nacimos en democracia sabemos que nuestras historias personales se parecen mucho a la historia de nuestra Patria, porque la libertad y la democracia son tesoros que no siempre estuvieron presentes.

Después de una larguísima sucesión de luchas populares y de horrores ignominiosos, como el terrorismo de Estado, los argentinos hemos logrado que la democracia permanezca y se instale dentro de los asuntos naturales y cotidianos de nuestra sociedad.

Pero debemos recordar diariamente que no siempre fue así, que la interrupción de los procesos populares y la de los gobiernos elegidos por el pueblo se repitió en nuestro país con una regularidad agobiante.

No me abandonará jamás la venturosa figura de Raúl Alfonsín, aquel 10 de diciembre de 1983, haciéndose cargo de un país que acababa de salir de la dictadura más sangrienta de su historia, rodeado de gobiernos dictatoriales casi en todo el resto de América Latina. Ese día se inició un camino de superación colectiva que no debemos abandonar jamás.

Treinta de mis 46 años fueron vividos en una democracia que muchas veces estuvo amenazada y que otras tantas pareció languidecer fatalmente, como en 2001, cuando el saqueo del neoliberalismo acabó con los que parecían ser los últimos sueños de una Argentina mejor. Pero la democracia resistió y nos sobrepusimos con creatividad a lo que parecía ser insuperable.

Por eso tiene tanto valor celebrar estos 30 años de democracia, porque es posible encontrarnos en una divergencia ciudadana que nos permite ser cada vez mejores, libres y justos, de cara a un futuro que vamos habitando segundo a segundo, siempre en el respeto de las diferencias y lejos de la intolerancia.

La llegada de Néstor Kirchner a la Presidencia el 25 de mayo de 2003 abrió una etapa de consolidación y crecimiento democrático, que se prolonga hoy en los dos mandatos de Cristina Fernández. El concepto de derechos humanos, la inclusión y la distribución de la riqueza ya no fueron enunciados, sino actos concretos de gestión.

Avanzamos cada día y le empezamos a ganar terreno a la injusticia social.

Siento, como gobernador de Mendoza, la fuerza de la democracia en cada decisión, en cada contacto con los mendocinos. La participación de los jóvenes en los últimos años nos llena de esperanzas y nos asegura que serán la política y los mecanismos institucionales los que sigan rigiendo nuestra vida, y ya nunca más una camarilla de asesinos al servicio de oscuros intereses económicos.

La última década nos ha demostrado a los argentinos que en libertad y en democracia todas las reivindicaciones que nos propongamos son alcanzables.

Que la maravillosa oportunidad de elegir y de ser elegidos no pierda jamás sentido entre nosotros.

¡Felices 30 años de democracia!

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