La variación de la superficie implantada con orégano en la provincia de Mendoza responde -además de las condiciones de mercado del propio producto- de la expectativa de los productores en cuanto a la evolución que pueda tener el negocio de especies hortícolas que son alternativa de cultivo, particularmente el ajo.
Por eso es relativamente frecuente que los chacareros pongan algunas fichas en las dos producciones, o vayan alternando una y otra según esas expectativas, si bien el orégano es un cultivo que excede el límite de una sola temporada.
Raúl Martín recuerda, en ese sentido, que "hace tres o cuatro temporadas se hicieron 200 o 300 hectáreas más de orégano, porque las otras producciones de chacra no habían andado bien". Por eso fue que "algunos que nunca habían hecho orégano, lo hicieron, para paliar un poco la situación, y eso hizo que hubiera más producto".
Como resultado, "el precio se fue a pique y la gente empezó a pasarle el arado a los oreganales. A partir de ese momento la producción cayó, aunque últimamente, comenzó a recuperar parte del espacio perdido".
De hecho, refiere su propia experiencia en el sentido que "este año tenemos menos de 3 hectáreas de orégano, porque decidimos hacer ajo. Aunque nos pagaron muy poco".