Las variables venían complicadas y por ello no resultó extraña la reacción de productores de la zona Este. Hubo una reunión importante por la cantidad de asistentes y el resultado no podía ser otro que el de profundizar el reclamo en la búsqueda de un aumento en el precio de la uva y del vino. Porque ese tipo de accionar se ha convertido casi en una tradición cada vez que se acerca la Fiesta de la Vendimia.
Lo preocupante del caso es que la fiesta mayor del trabajo y del esfuerzo de los mendocinos, se vea opacada por acciones que parten de los productores, de los ambientalistas o de los trabajadores del Estado quienes no advierten que en su afán de reclamar terminan afectando a todos los mendocinos que quieren disfrutar de su fiesta y también a la imagen de Mendoza, en razón de que muchas veces esos reclamos ganan más espacios en los noticieros nacionales que la propia fiesta en sí.
Al decir de los distintos actores de la industria, los productores tienen razón en reclamar, porque el precio del vino está muy bajo, pero también hay una realidad incontrastable, en razón de que no hay destino para una producción de 150 quintales por hectárea de uvas criollas. Se produce entonces un círculo vicioso: con los precios actuales los productores no alcanzan a cubrir sus costos y por lo tanto menos pueden realizar las tareas necesarias para aumentar la producción o reconvertir sus viñedos hacia variedades más nobles. Lo inquietante del caso es que, de continuar esa situación, son miles los productores que se encuentran en peligro de dejar la actividad.
La asamblea
La reunión convocada por la Asociación de Productores en Acción fue importante, porque contó con una presencia masiva. Más de 800 productores -se asegura que no todos eran viñateros, sino que se sumaron otros de la actividad hortícola y frutícola- acordaron realizar una marcha, el miércoles, desde San Martín hasta la Casa de Gobierno. Hubo gente de San Juan, liderada Juan José Ramos, otro veterano dirigente que también está acostumbrado a este tipo de reclamos. En la vecina provincia, la protesta consistirá en un camionetazo hacia la sede gubernamental.
Los asistentes a la asamblea fundamentaron su reclamo en el hecho de que mientras el litro de vino subió, en tres años, de 1,34 a 2 pesos, el gasoil se incrementó de 2,89 a 8,56 y los herbicidas de 250 a 1.750 pesos, agregando además que el vino es el insumo más barato en el precio final de la botella.
En lo referido a precios para la cosecha, exigen 2.50 pesos el kilo de uva criolla, 3,50 el de las tintas y 4 pesos de piso para los varietales y, en el vino, 3 pesos para el blanco escurrido, 4 pesos para los tintos y 5 para los varietales. Dicen que no debe fijarse un porcentaje a mosto; formularon duras críticas para los "grandes compradores" y algunas bodegas importantes y reclamaron la renuncia del titular del INV, Guillermo García, del ministro Barg y la disolución de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR).
Surgieron también otros planteos, como el de pedir que los departamentos del Este (San Martín, Rivadavia y Junín) no presenten sus soberanas vendimiales en el acto central, lo que finalmente fue rechazado y quedó en el aire un posible reclamo durante el Carrusel, porque establecerán "lo que la gente disponga en su momento".
Reacciones
"Esto es como prender el canal Volver", dijo un dirigente de una entidad molesto con los reclamos y recordó que "son los mismos que en su momento quisieron cortar el carrusel durante el gobierno de Menem y que levantaron la marcha porque recibieron un subsidio importante de parte del Gobierno nacional. De aquella marcha surgieron dos entidades, Prinze y Vineste y nos preguntamos dónde quedaron esas dos entidades, los miles de dólares, y los millones de litros de vino y de mosto que recibieron?", dijo, para agregar que "también son los mismos que amenazaron con cortar el carrusel durante el gobierno de (Celso) Jaque. En aquel momento Jaque pasó de ser un gobernador incapaz, como lo habían calificado, a un estadista, como lo señalaron cuando les dio el aumento en el precio del vino, ante el enojo evidente del gobernador de San Juan José Luis Gioja, que no fue consultado sobre la decisión y que debió recurrir a las arcas del Estado para igualar los precios".
El dirigente, que prefirió mantener su nombre en reserva, dijo entonces que "aparece una vitivinicultura de dos extremos. Hay quienes en este río revuelto tratan de sacar un beneficio particular y del otro lado también están los grandes compradores que siguen maximizando las ganancias, sin tener en cuenta al productor. Lo lamentable es que nadie habla de integración y que persisten quienes sostienen que el Estado debe solucionar todo", aseguró.
Tanto ese dirigente, como otros que fueron consultados, no descartaron la intervención de la política en el reclamo de los productores. Dicen que durante algunos días una avioneta sobrevoló las fincas de la zona convocando a la asamblea y por ese motivo indican que "alguien pagó la avioneta, porque los productores no tienen plata para hacerlo", destacando entonces que "si la política se mete en esto y busca la demagogia, estamos mal, porque se están aprovechando de la desesperación de la gente".
Planteos
Más allá de la asamblea de productores, las entidades se manifiestan inquietas porque no hay una reacción inmediata en los valores de compra de vinos. "Se está pagando el blanco escurrido a 2,70 pesos y también subió el precio del tinto, pero lo pagan a cinco o diez quincenas a partir de marzo, lo que mata al productor porque la inflación se va a comer el aumento", dijo Mauro Sosa, del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, quien agregó que tampoco se han modificado sustancialmente las variables a pesar de que la producción es muy baja, con estimaciones de daños del 50 por ciento en las uvas blancas.
En ese esquema, la entidad considera que el porcentaje a mosto debe fijarse en un 10 por ciento (en una carta anterior al gobernador habían pedido un 15 por ciento). "En realidad -afirma- creemos que el porcentaje debe ser de cero, pero pedimos el 10 para que la herramienta (el acuerdo Mendoza-San Juan) se mantenga". Plantean además que el Gobierno reduzca las cargas tributarias, como ingresos brutos, retenciones, derechos de importación o el convenio de corresponsabilidad gremial.
Para Sergio Villanueva, de la Unión Vitivinícola Argentina, han mejorado las perspectivas del mosto como consecuencia de la fuerte sequía en California, Estados Unidos y de la caída de la producción en Sudáfrica por las heladas, mientras se ha estabilizado el precio del jugo de manzanas. "Se está hablando de un valor de 1.400 a 1.500 dólares la tonelada y eso podría influir sobre los precios del sulfitado", concluyó.
