Con rendimientos que probablemente se sitúen un poco por debajo de los del año pasado, y mayor demanda en algunos segmentos de la industria, comenzó esta semana la cosecha de tomate para fábrica en el norte de Mendoza.
Problemas climáticos, a lo que se sumó en algunos casos la falta de tecnología (particularmente de riego), determinarían caídas en los rindes que podrían promediar el 15%, aunque habrá que esperar hasta cerrar los números de una temporada cuyo tramo final comenzó en la primera semana de enero. Fue en ese momento cuando arrancó con mayor firmeza la recolección en San Juan, la cual se terminará hacia fines de abril en algunas explotaciones del centro-oeste de Mendoza.
El ingeniero agrónomo Cosme Argerich, coordinador de Cadenas Hortícolas del INTA a nivel nacional, comenta que "a pesar de que este año creció un poco el área implantada (casi exclusivamente en Mendoza), la cosecha de este año podría dejar unos 15 millones de kilos menos que la temporada anterior".
Según el profesional que, por otra parte, es supervisor técnico de la Asociación Tomate 2000 (entidad que integran productores, industriales y viveristas de Mendoza y San Juan, y el Centro Regional del INTA), este año se han cultivado en todo el país algo menos de 7.500 hectáreas y la producción nacional podría acercarse a los 400 millones de kilos, frente a los 415 millones de 2013.
Esa mayor superficie destinada al cultivo de esta especie, según la información que maneja el especialista, permitió atenuar el impacto negativo provocado por el clima y en algunos casos la falta de adecuada tecnología en los cultivos de las dos principales provincias productoras.
Dos casos distintos
Desde el sector productivo, Juan Ginart -con propiedades en el Valle de Uco- reconoce que esta temporada la empresa familiar de la que forma parte amplió el 10% el área cultivada, pasando de 200 a 220 hectáreas, que están repartidas en distintas zonas de Tunuyán.
A pesar de ello, cree que "este año se ha plantado menos que otros, porque las primeras plantaciones de San Juan se helaron, lo quisieron reponer y se empezó a achicar el stock de almácigos en los viveros y algunos tenían problemas para conseguir las bandejas de telgopor donde hacen los plantines".
Además, asegura que otros productores valletanos directamente no han hecho tomate este año y que la mayoría de sus pares del norte mendocino redujeron el área de cultivo.
Por su parte Fabián Malatini, productor de Maipú -que empezó a cosechar a mediados de esta semana- revela que este año destinó 32 hectáreas al cultivo de tomate para industria, un 20% menos que la temporada anterior.
Clima y tecnología
Por un lado, las chacras sanjuaninas vieron resentida su capacidad productiva por el frío primaveral. Argerich explica que "todos los cultivos tempranos de San Juan, en los que se habían cifrado las mayores expectativas -porque se había puesto mucho para lograr una buena cosecha- se vieron muy afectados por las heladas tardías".
Revela que "hubo gente que trasplantó tres veces, y como hubo tres heladas, perdió todo. Luego, a medida que se fueron retrasando las plantaciones, para que no fueran afectadas por heladas, la situación fue mejorando".
Señala que, en esa provincia, este año se había intentado empezar a cosechar entre el 15 y el 20 de diciembre, pero no se pudo llevar adelante.
"Además, los replantes que se salvaron, no estaban maduros al momento de la cosecha. Esto no funciona para la cosecha mecánica -que es lo que se intenta hacer para disminuir costos- porque la máquina no puede ir seleccionando entre frutos maduros y verdes", indica.
Argerich remarca que las máquinas ya estaban contratadas y no era posible salir a buscar gente para la cosecha manual, por lo que el fruto verde terminó quedando en el campo. Eso hizo que se perdiera parte de la producción.
En Mendoza, la merma se debe a la falta de agua y a las altas temperaturas. La incidencia de la escasez hídrica se nota más en explotaciones donde se riega por surco, que son la mayoría en Mendoza.
Menores rendimientos
Como consecuencia de ello, "se puede hablar de un 15% menos de rendimiento por hectárea que el año pasado". Así, según la proyección que hace el coordinador nacional de Cadenas Hortícolas del INTA, a partir de los datos disponibles, el promedio general, en la provincia de Mendoza, va a quedar en alrededor de 50.000 kilos por hectárea, frente a los alrededor de 60.000 kilos que se habían registrado la temporada anterior.
Ahora, si se consideran sólo las propiedades que están dentro del Programa Tomate 2000, pero en las dos provincias, los rendimientos estarían cayendo de los 78.000 (promedio) del año pasado, a poco más de 66.000 kilos. Tomadas individualmente, las chacras sanjuaninas que aplican todo el paquete tecnológico de la Asociación mantienen una ventaja sobre las explotaciones de Mendoza, donde se aplica muy poco, o al menos parcialmente.
De todos modos, en ámbitos técnicos se admite que hay distintas realidades, porque hay cultivos muy buenos, inclusive en Mendoza, "pero donde se han manejado solamente con los turnos de agua, se ha reducido considerablemente el volumen de agua, sobre todo en las últimas tres semanas, en toda la provincia", comenta Argerich.
Demanda sostenida
Desde la Asociación Tomate 2000 se admite que las industrias están "ávidas por el tomate, porque no va a alcanzar para satisfacer la demanda nacional". Lo llamativo este año es que los pedidos han intensificado también desde otros sectores industriales.
"Hay mucha demanda", sostiene desde Tunuyán el productor Juan Ginart. La empresa familiar de la que participa tiene comprometido entre el 80% y el 85% de su producción con el Programa Tomate 2000. El resto, lo comercializa con otros establecimientos, que están mostrando un creciente interés por la materia prima.
"Por ejemplo -explica- los secaderos, que no han tenido fruta de carozo este año, se están volcando a procesar más tomate, igual que algunas fábricas de dulces, que también usan su infraestructura para concentrar tomate; este año compraron muy poco en el norte del país, por el precio. Lo cierto es que ahora nos están pidiendo tres o cuatro veces más el volumen de tomate que en 2013".
