19 de mayo de 2026 - 13:30

Tomar vino tinto y cerveza fermentada: para qué sirven y cómo afectan al intestino, según expertos

Mientras el consumo de alcohol suele perjudicar el funcionamiento del intestino, sustancias derivadas de la fermentación del vino pueden generar efectos menos agresivos.

Aunque el consumo de alcohol suele estar asociado a efectos negativos sobre el organismo, algunos especialistas sostienen que ciertas bebidas fermentadas, como el vino tinto y algunas variedades de cerveza, podrían generar un impacto menos agresivo sobre la microbiota intestinal cuando se consumen en cantidades moderadas.

La coloproctóloga Aline Amaro explicó que el efecto del alcohol sobre el intestino depende tanto de la cantidad ingerida como del tipo de bebida y de su proceso de elaboración.

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Qué es la microbiota intestinal y por qué es importante

La microbiota intestinal está formada por millones de microorganismos que habitan el sistema digestivo y cumplen funciones clave en la salud general. Estas bacterias participan en procesos vinculados al sistema inmunológico, el metabolismo y la digestión.

Según especialistas, el consumo frecuente de alcohol puede alterar este equilibrio bacteriano y provocar inflamación o irritación en la pared intestinal. Cuando el daño se sostiene en el tiempo, aparecen desequilibrios que afectan el funcionamiento digestivo normal.

Entre los síntomas más frecuentes de un intestino alterado se encuentran:

  • Problemas digestivos recurrentes.
  • Inflamación abdominal.
  • Alteraciones en el tránsito intestinal.
  • Sensación persistente de malestar digestivo.
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Por qué el vino tinto tendría un impacto menos agresivo

El vino tinto contiene polifenoles, compuestos antioxidantes de origen vegetal que fueron ampliamente estudiados por sus posibles beneficios sobre la microbiota.

Al provenir de la fermentación de la uva, conserva sustancias naturales que podrían ayudar a mitigar parte del efecto inflamatorio asociado al alcohol. Según la especialista, esto no significa que el vino sea saludable en exceso, sino que su composición puede resultar menos perjudicial frente a otras bebidas alcohólicas más procesadas.

Los investigadores remarcan que estos posibles beneficios solo se observan en contextos de consumo moderado y dentro de hábitos alimenticios equilibrados.

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La cerveza fermentada y las diferencias con los destilados

La cerveza fermentada también se diferencia de los destilados industriales por contener sustancias derivadas del proceso de fermentación que generan un impacto menos disruptivo sobre el ecosistema intestinal.

Sin embargo, Aline Amaro advirtió que cualquier consumo excesivo de alcohol termina perjudicando el funcionamiento del intestino y favoreciendo desequilibrios bacterianos.

Para los expertos, la clave está en la moderación y en comprender que el equilibrio de la microbiota responde rápidamente a los hábitos diarios. Aunque algunas bebidas fermentadas pueden ser menos agresivas, el alcohol continúa siendo uno de los factores externos con mayor capacidad de alterar la salud intestinal.

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