El 28-8 Los Andes ha publicado una excelente nota de Javier Hernández sobre el Centenario de la querida Escuela Normal de Rivadavia y cuyo nombre actual honra al gran docente que fuera Francisco H. Tolosa.
El 28-8 Los Andes ha publicado una excelente nota de Javier Hernández sobre el Centenario de la querida Escuela Normal de Rivadavia y cuyo nombre actual honra al gran docente que fuera Francisco H. Tolosa.
Cursé los estudios secundarios en ese magnífico establecimiento educativo entre los años 1954 y 1958, egresando con el título de Maestro Normal Regional.
De este tipo de Escuelas existían por entonces sólo cuatro en el país, una de ellas Jáchal en San Juan que también está festejando su centenario.
La vívida y precisa descripción que la Profesora Florinda Seoane hace de las características de la Escuela Normal en los años `50 me exime de insistir en ello. Sí recordar que la Escuela era un centro educativo de excelencia, reconocido en todo el país, consecuencia de un plan de estudios muy equilibrado, sin excesos de ningún tipo y un conjunto de docentes que sobresalían por su idoneidad y calidad humana. La notable dirección del Prof. Tolosa hizo de ese conjunto una verdadera orquesta, cuya música aún resuena en los oídos de quienes tuvimos la fortuna de estudiar por esos años.
Quedo en deuda para una próxima nota con los nombres de los docentes de entonces. Sí debo resaltar un rasgo hoy raro, la modesta y pulcra elegancia con que todos ellos se presentaban a clases. También quiero recordar muy especialmente al Prof. Francisco Tolosa que asumió la dirección de la Escuela el año que ingresé. Catamarqueño, egresado de una excelente profesorado existente en aquella provincia, vino a cumplir su apostolado en la pequeña Rivadavia.
De físico menudo, finos rasgos criollos, más bien morocho, bigote negro bien recortado, poblada cabellera de igual color, prolijamente peinada hacia atrás. Vestido siempre de traje cruzado, con manta en la espalda en invierno, caminaba con balanceo muy característico e inconfundible.
Pero había un aspecto inigualable en el Prof. Tolosa, su hablar. Como profesor de Castellano, la construcción de sus frases era perfecta (sin papel), la cadencia de su voz, suave, inolvidable. Su sola presencia, en silencio, infundía en nosotros, sus alumnos, un respeto religioso. A la Escuela Normal de Rivadavia, a sus docentes y condiscípulos: mi recuerdo y gratitud.