12 de octubre de 2013 - 21:12

Todos quieren que pase el 27

Cobos piensa en su proyección nacional y la UCR local en la posibilidad de volver al poder. En el PJ quieren que, cuanto antes, pase la actual tormenta.

La tendencia que marcaron las primarias abiertas de agosto en Mendoza parece confirmarse cada vez más a medida de que se acerca la fecha de las elecciones que definirán quiénes irán al Congreso, a la Legislatura y a los concejos departamentales. 

En realidad, nuestra provincia no escapa a la media nacional: no se esperan grandes sorpresas el domingo 27 en los distintos distritos electorales del país. La mayor parte de la ciudadanía actualmente se expresa en contra del kirchnerismo. En la sumatoria nacional, siempre engañosa cuando se trata de elecciones legislativas, los triunfos que logre el Frente para la Victoria en algunas provincias no alcanzarían para modificar esa imagen de derrota que hoy transmite.

El liderazgo de Cobos. El radicalismo espera confiado la ya cercana jornada electoral porque todos los sondeos le otorgan otra vez una clara ventaja sobre el justicialismo, incluso mayor que la obtenida el 11 de agosto. Sólo resta saber cuántos integrantes de la lista serán los que acompañarán a Julio Cobos en el Congreso desde diciembre.

El ex gobernador sigue apostando a sus propuestas locales para no descuidar el interés del electorado mientras piensa, seguramente, en su proyección nacional como lógico referente del radicalismo nacional de cara a 2015.

No se pueden quejar en la UCR provincial. Hasta Víctor Fayad juró en la semana lealtad a los candidatos partidarios, aunque hasta el domingo 27, ya que después deberá definir quién será su "delfín" en la lista de concejales para la desdoblada elección municipal de marzo próximo y con qué agrupación partidaria competirá su gente si previamente no hay un acuerdo que lime las tremendas diferencias que por el momento existen entre el intendente de la Capital y Cobos y Cornejo, principalmente.
    
Paco nacional. Francisco Pérez ha mantenido con firmeza su lealtad a la Presidenta y también ha apostado a la continuidad del proyecto kirchnerista. Descartada la posibilidad de una nueva reelección, el gobernador de Mendoza es uno de los que Cristina Kirchner tendrá, a pesar de las actuales derrotas, el resto político necesario para reacomodar su gobierno hasta diciembre de 2015 y elegir la línea sucesoria que más le guste. El mandatario mendocino se encuentra entre quienes pretenden que la Presidenta asuma el rol de gran electora pensando en las próximas presidenciales. 

Precisamente, la tan especial  semana política generó creíbles versiones periodísticas que incluyeron a Pérez en un selecto grupo de gobernadores kirchneristas que serían convocados a integrar el futuro gabinete nacional.

Es lógico que luego de tantos desaciertos políticos y de derrotas importantes en las urnas, la Presidenta decida modificar su elenco de colaboradores para encarar la segunda mitad de su actual gestión.

El mejor posicionado de los gobernadores K es el entrerriano Sergio Urribarri, a quien presentan como probable jefe de Gabinete en lugar de Abal Medina. Se encuentra respaldado por un buen triunfo del oficialismo en las PASO en su provincia, que se repetiría dentro de tres semanas.

Su cercanía a los Kirchner tiene como antecedente más valioso su firmeza ante la crisis del campo, en 2008, cuando su provincia se encontraba mayoritariamente en contra de la polémica resolución que finalmente hizo caer Cobos con su voto de desempate en el Senado.
También se habla del chaqueño Capitanich, junto con Urribarri el más apuntado desde hace tiempo a la hora de pensar en sucesores de Cristina provenientes de las gobernaciones provinciales.

Sin embargo, en nuestro medio nadie se anima a asegurar que Francisco Pérez pudiese tener destino nacional después de las elecciones, siempre pensando en la casi segura reestructuración que la Presidenta hará en su equipo de gobierno.

Sí se sabe, nadie lo duda, que Pérez siempre apostó a pegar el salto hacia el ámbito político nacional. Es su gran ilusión. Pero  en estos momentos ningún dirigente se atreve a asegurar que el Gobernador quiera irse o que haya recibido alguna insinuación para trasladarse a Buenos Aires.

En el círculo cercano a Pérez reiteran que éste sigue concentrado en la gestión y más interesado en que su gobierno comience a difundir los avances que pueda haber concretado en estos primeros dos años.

Los sectores internos del PJ por ahora tampoco consideran viable el proyecto nacional de Pérez. "Antes que Paco hay cuatro o cinco con posibilidades de llegar a la Nación", dijo un vocero del sector Azul, siempre conectado con la Casa Rosada en virtud del vínculo con Mazzón. Del lado de La Corriente, que lideran Ciurca, Abraham y Miranda, se mostraron sorprendidos pero tampoco arriesgaron opinión.

Sin embargo, desde todos lados coinciden en dudar de los efectos que podría tener en Mendoza una eventual partida del Gobernador al gabinete nacional. Para algunos puede ocurrir que lo conseguido a través de su gestión termine desvaneciéndose.
 
Otros sostienen que dejaría la imagen del que se va derrotado hacia otro refugio y que su espalda política no es la de otros históricos referentes del peronismo que sí pueden asimilar derrotas con más posibilidades de seguir en carrera. Y también están los peronistas que afirman que "en el gobierno nacional siempre te van a preguntar a quién le ganaste o con quién perdiste".

Los bastiones municipales. Y mientras Pérez aprovechaba hasta el último minuto la posibilidad de mostrar su gestión como aporte a la alicaída campaña del oficialismo, puertas adentro del partido gobernante la gran preocupación pasará, hasta que los tiempos de campaña lo permitan, por apostar con mayor énfasis a la fuerza de los intendentes, ya que el de la lista de diputados nacionales es el peor de los escenarios posibles. Aseguran que, a diferencia de lo ocurrido en las PASO, la apertura hacia los departamentos ha permitido, por lo menos, mostrar una campaña más ordenada.

Con respecto a la incidencia de la salud de Cristina Kirchner, señalaron desde el comando de campaña justicialista que por la situación creada por la operación en la cabeza se neutralizaron bastante las críticas hacia ella. Es decir, en estos momentos la figura presidencial no le estaría aportando votos al oficialismo local, pero tampoco le resta.

Todos esperan que pase el domingo 27. Cobos para comenzar a proyectarse a nivel nacional y el radicalismo local en general para comenzar a pensar seriamente en 2015. El justicialismo, para que termine de una buena vez el dolor de cabeza que ha significado la actual realidad electoral y comenzar a pensar en dentro de dos años, cuando algún nuevo referente nacional del peronismo reavive la ilusión de revertir la actual caída libre.

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