Desde hace varios meses se comenzó a agitar el fantasma de los excedentes en la industria vitivinícola. Con una cosecha que resultó ser bastante más voluminosa que la prevista en los pronósticos oficiales, desde algunas entidades se comenzó a plantear la necesidad de tomar medidas para solucionar este problema.
Los excedentes se produjeron por un efecto combinado de un pronóstico errado (tanto del INV como de las entidades) que llevó a fijar un cupo de mosto más bajo (con la intención de mejorar el precio) y dejó más uvas para vinificar. Finalmente no se consiguió el efecto buscado, ya que el mosto bajó de precio y los vinos sufrieron el mismo problema.
Así, comenzó a agitarse el fantasma de los excedentes y, como siempre, se pusieron a los pequeños y medianos productores como las víctimas del proceso. Lo notable, es que detrás de este discurso se han alineado todas las entidades vitivinícolas.
Hacia fin de año, el ministro Costa y el gobernador Pérez expusieron una serie de medidas que se proponían adoptar (en realidad las debe instrumentar el INV) consistentes en una liberación parcial de los vinos de la cosecha 2014 (el 70%) y la liberación parcial de los vinos de la cosecha 2015 (un 60%) en dos fechas, el 1/8/2015 y el 1/11/2015. En dicho anuncio se decía que no se fijaría un cupo para mostos.
Lógicamente, estos anuncios provocaron un rechazo total y se han anunciado movilizaciones de los productores. Hoy por hoy, los dirigentes sectoriales se pelean para ver quién aparece como más "malo" ante el Gobierno.
Fuentes del Gobierno dicen que esos mismos dirigentes negocian en privado, admiten que hay excedentes pero que ellos no los tienen y presionan para que lleguen los 230 millones de pesos de subsidios para sacar del mercado 100 millones de litros de vino. Mientras tanto, nadie quiere exportar ni aprovechan el subsidio de 10 centavos de dólar por litro prometido por el Gobierno.
Las entidades apuran la llegada del dinero y también abogan por la fijación de un cupo para elaboración de mostos del 35%. Según el Gobierno, este porcentaje es exagerado, ya que generaría un excedente de 200.000 toneladas de mosto y esto tiraría mucho más abajo el precio.
En una charla informal con el ministro Costa y miembros de su equipo dijeron que la propuesta del Gobierno no había sido comprendida porque, probablemente, había sido mal comunicada y explicaron que no se bloqueará vino sino que habrá una liberación parcial para no sobreabundar con la oferta pero si un productor demuestra haber vendido su vino liberado le habilitarán el resto.
Respecto del mosto dijeron que estudian la fijación de un porcentaje, aunque creen que sería mejor que la industria salga buscar uvas para sus fines y no asegurarle el negocio mediante un cupo grande. Para clarificar todo, prometen mejorar la comunicación a partir de este fin de semana.
Pero en el fondo hay una respuesta que queda en suspenso y es ¿quién tiene los excedentes? Al parecer no estarían en poder de los pequeños y medianos productores, que lo habrían vendido para poder sobrevivir. Aunque nadie lo diga, todos miran a los trasladistas tradicionales y algunas cooperativas que serían las que podrían beneficiarse con el subsidio, y por esa razón es que no se desprenden de vino para poder captar la mayor cantidad de dinero.
Lo real es que sobra vino y estaría en pocas manos, pero estas pocas manos serían las que, este año, podrían bajarle los precios a los productores. Un juego de pinzas.
Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes