La observación surgió de labios de un bodeguero: "Hay algunos que creen que unos se aprovechan de otros dentro de la industria, pero la realidad marca otra cosa. Es cierto que el precio de la uva está mal y que el vino de traslado también está mal. Del resto nadie habla, pero el problema también es de las bodegas y ya se están advirtiendo algunas consecuencias", haciendo relación, en este caso, a medidas de suspensión o despidos que se están produciendo en algunas empresas.
Destacó entonces que el mayor inconveniente se plantea en la comercialización porque mientras en otras bebidas, como las cervezas, las gaseosas o las aguas existe concentración, en el vino hay una gran atomización.
"Las grandes cadenas (de supermercados) tienen que hablar con dos o tres marcas de cerveza, dos o tres de jugos o dos o tres de agua mineral y acuerdan un porcentaje de recargo en el precio final, pero no sucede lo mismo con las bodegas, en razón de que son centenares o miles las que intentan estar presentes en las góndolas", destacó, reconociendo que son contados los casos en que una marca puede imponer algún tipo de exigencia.
Dentro del mismo planteo, la fuente consultada señaló que otro de los problemas se centra con los aumentos de precios. Destacó que en su afán por mantener los precios "cuidados", desde la Secretaría de Comercio no se permiten incrementos en el valor final, "pero a nosotros -dijo- nos aumentan los insumos a razón de 3 o 4 por ciento mensual. Ni hablar de los combustibles, que influyen sobre los costos de transportes, que se han incrementado 50 por ciento en un año, ni de los salarios, que generaron un incremento de más del 30 por ciento".
Consultado sobre si esa situación había sido advertida a los funcionarios nacionales, destacó que "nos dicen que si la presentación ya está hecha, no debe hacerse una nueva, porque hay que esperar la respuesta. Pero esa respuesta no llega nunca. Creemos que miran para un costado", dijo, mientras un acompañante del bodeguero, que no pertenece a la industria, dejó caer en tono de sorna que "si esto sigue así, van (los bodegueros) a terminar extrañando a (Guillermo) Moreno".
El rosario de quejas continuó con los problemas que se plantean para el ingreso de insumos importados, que se multiplicó durante la cosecha y la elaboración y culminó con lo que sucede y puede llegar a ocurrir con las fuentes laborales. La fuente indicó en ese aspecto que algunas empresas han comenzado con despidos o suspensiones, pero que hay otras en las que los empleados y obreros de bodegas tienen más de 25 o 30 años de antigüedad.
"En este caso, han decidido esperar a que se jubilen y después no cubrir ese puesto de trabajo", señaló, agregando que también se está multiplicando el trabajo informal en razón de que conviene más contratar una cuadrilla a través de la modalidad de "destajo" para la poda y otras tareas, que mantener un obrero en blanco durante todo el año". Insistió entonces en que "hay que tomar la verdadera dimensión de lo que está ocurriendo, porque de lo contrario estamos maquillando al muerto...".
La liberación
Según se supo, en un afán por generar alguna medida que permita incrementar el precio del traslado, desde San Juan se había solicitado al INV postergar la fecha de liberación de los vinos, que históricamente se produce el 1 de junio. Según se supo, en forma conjunta Bodegas de Argentina, la Unión Vitivinícola Argentina y la Asociación de Cooperativas suscribieron una nota, que entregaron al titular del INV, Guillermo García, solicitando el mantenimiento de la fecha.
"Nos oponemos enfáticamente a cualquier medida que distorsione el rol técnico que tiene que tener el INV en el desarrollo de sus actividades", se indicó, agregando que "la mera mención de ese tipo de situaciones produce distorsiones en el precio del vino, en los precios futuros y genera una situación que ya hemos vivido en el pasado".
Destacaron que ese tipo de actitudes generan especulación, porque los vinos de 2014 pierden precio porque van a ser liberados después, mientras algunos productores no pueden recibir sus liquidaciones porque no pueden vender el vino.
Por su parte, en el Centro de Bodegueros y Viñateros del Este se indicó que "nadie nos ha propuesto o consultado oficialmente sobre el tema, razón por la cual no lo hemos tratado. De todos modos, si se está agitando el parche de que habría 5 o 6 meses de stock y por ende los precios bajan, ¿cuál sería entonces el problema de esperar uno o dos meses la liberación? Y si se demuestra que el stock es menor la situación cambia. No es una cuestión sencilla y hay muchos otros aspectos a considerar antes de tomar una decisión".
El tema pasa entonces por cómo salir de esta situación.
Para Bodegas de Argentina el problema principal que hay que atacar es la inflación. "Si se reduce o se cae la inflación, todo va a cambiar", dicen, mientras en la Unión Vitivinícola Argentina señalan que hay que adoptar medidas de mercado, tanto en el interno como en el externo.
"Si es necesario impulsar las exportaciones hay que insistir en ese aspecto; apoyar la ley de jugos naturales para las bebidas gaseosas, que es una norma a mediano plazo pero que cambiará las expectativas; lograr por ley la reducción del impuesto al champán, en lugar de decisiones del Poder Ejecutivo y trabajar sobre la reglamentación de los márgenes de la cadena, especialmente en la distribución y comercialización", indican, asegurando que de esa forma se saldrá en forma natural de los actuales inconvenientes.
Dicen entonces que "todos sabemos que los productores están muy mal, pero también están mal las bodegas", agregando que es opinión ampliada con otras entidades que la adopción de iniciativas sin consenso, que suelen mezclar a la política con el oportunismo, "no aportan a la salida integral que todos buscamos".
En el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este y en lo que podría llegar a ser la línea medular del discurso que pronunciará su titular en el almuerzo del próximo 7 de junio, se indicó que "hay tres aspectos sobre los que hay que trabajar a lo largo del año. En primer lugar, el otorgamiento de créditos para cosecha y acarreo, haciendo los anuncios con la suficiente antelación para que el productor sepa que los va a poder conseguir. En segundo término, la implementación de créditos para retención de stocks, a los efectos de que el productor pueda mantener su vino y venderlo en el momento oportuno, antes que verse obligado a hacerlo inmediatamente después de la liberación y en tercer término la prefinanciación de exportaciones, con el objetivo de lograr la salida de vinos al exterior y de esa forma bajar el stock en el mercado interno".