Las opiniones son coincidentes: los tiempos se acotan y la situación no logra revertirse. El mayor inconveniente es que se ingresa en los dos últimos meses del año con precios del vino deprimidos y con expectativas no muy alentadoras respecto de lo que pueda suceder en la próxima cosecha de continuar las actuales circunstancias.
Hay inquietud y ya comienzan a observarse algunos indicios de posibles reclamos, como el planteo realizado desde la zona Este por el costo que deben enfrentar los productores por las curaciones para combatir la polilla de la vid y el pedido realizado para mantener una reunión con funcionarios y legisladores para discutir la problemática de la industria.
Hemos ingresado a noviembre y todos concuerdan en que han pasado los peligros de las heladas. Destacan, en ese sentido, que un accidente climático excepcional se produjo el 4 de enero de 1992, cuando la helada se llevó las dos terceras partes de la cosecha y la vendimia alcanzó a sólo 9 millones de quintales.
"Pero se trató de un hecho que no ha vuelto a repetirse y muy difícilmente pueda volver a suceder", indican los productores, mientras la preocupación ha llegado también a los ámbitos legislativos.
En este sentido, legisladores de la zona Este destacan que la situación en esa parte de la provincia es más que preocupante, en razón de que la última helada dejó prácticamente sin cosecha a los frutales de carozo y a los almendros y expresan que sólo se han salvado algunas plantaciones de frutales de pepita. "Lo único que nos queda es la uva, pero con la actual situación no tenemos demasiadas esperanzas", dijo un senador residente en Rivadavia.
Cambiar las expectativas
Mientras ello ocurre, los sectores continúan planteando la necesidad de acelerar algunos aspectos que pueden llegar a revertir la situación, al menos en lo que expectativas se refiere. Indicaron que hay preocupación por la demora que se ha producido en la reunión que iban a mantener los gobernadores de las provincias vitivinícolas para acordar un criterio conjunto en lo relacionado con la ley que favorecería impositivamente a las bebidas gaseosas si edulcoran con jugos naturales, como es el caso del mosto.
"Se había previsto una reunión en San Juan, pero se ha vuelto a suspender, hasta que Francisco Pérez vuelva de su gira por la China", dijo un dirigente, quien destacó que "no podemos seguir demorando. En el mismo Congreso de la Nación nos han comentado que técnicamente la ley es factible, pero la prioridad en el tratamiento lo da el peso político. Ese peso político debe partir de los gobernadores y de los legisladores nacionales", se indicó, agregando la fuente que hay buena predisposición tanto del presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, como del diputado Baisterra, que es el autor del proyecto.
Señalan también que "estamos ingresando en los dos últimos meses del año y hay que tomar decisiones importantes, para entrar con menos grado de presión a la cosecha y estas postergaciones y demoras hacen que temas que tendrían que ser inmediatos y de cambios de expectativas se vayan postergando, lo cual no deja de ser un verdadero problema", manifestó la fuente.
Y en un afán de llevar algo de optimismo, el dirigente expresó que hay fuertes versiones que indican que algunas empresas grandes compradoras, estarían dispuestas a elevar un poco los precios.
"De todos modos -agregó- en una economía inflacionaria, elevar 'un poco' es quedar prácticamente igual", mientras las restantes expectativas siguen ligadas a lo internacional y a la posibilidad de exportaciones.
En este aspecto se señaló que la cosecha de Europa "viene bien", con lo que el tema de los alcoholes, que aparecía como una de las alternativas va perdiendo fuerza y expresan que la única posibilidad para el alcohol es derivar a destilería los vinos en mal estado o bloqueados, que pueden tener una incidencia, pero no mucho mayor.
También se indica que el precio del mosto, si bien no presenta expectativas muy favorables, tampoco va a caer a niveles de piso, aunque estará por debajo de los dos mil dólares la tonelada, dependiendo de la manzana que produzca China.
Los graneles
En ese esquema indican que la única expectativa que se presenta para mover un poco los precios antes de la cosecha es trabajar sobre el mercado de los graneles. "Algo se está moviendo, pero habría que ayudar e incentivarlo, porque lo que necesitamos es sacar volumen", se indicó.
Ante la consulta sobre la versión que indica que el Gobierno nacional eliminaría las retenciones a las exportaciones de carne, el dirigente consultado destacó que "la eliminación de las retenciones es uno de los pedidos que se han realizado, pero como las provincias vitivinícolas están involucradas en el tema, porque reciben parte de la devolución, no lo veo políticamente impulsable por los gobernadores".
De todos modos, reiteró la necesidad de establecer algún tipo de medidas que hagan que los vinos argentinos recuperen la competitividad a nivel internacional. "Actualmente no podemos competir con algunos países europeos, tanto en los graneles como en los vinos finos y sólo se están salvando algunos que siguen manteniendo mercados, una situación que no se da para el grueso de la industria". "Lo que en realidad estamos pidiendo es que se incentive la exportación de vinos a granel y que se apruebe la ley para sacar mosto, no hay muchas más alternativas", se indicó.
En los hechos, hay una sensación de que hay que actuar con rapidez, de lo contrario la situación se va a complicar, más aún cuando los precios de los insumos siguen aumentando de acuerdo con la inflación.
Además, el problema no afecta sólo a los vinos de precios bajos, sino que alcanza también a los varietales, donde además de precios bajos, los valores se pagan en muchas cuotas. Hay indicios de que la presión de los productores está determinando que las entidades hagan públicos los reclamos. Sucedió con el comunicado dado a conocer por el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, que si bien hace hincapié en la lucha contra la polilla de la vid, también reclama una reunión con funcionarios y legisladores.
"La gran materia pendiente es la competitividad, pero por distintos problemas, que pueden centrarse en no saber con quién hablar en Buenos Aires o por h o por b, no hemos logrado nada. Lo único que hemos logrado es trasvasar parte de nuestras ventas desde el mercado externo al interno, mientras las pequeñas bodegas están trabajando al límite y corren el riesgo de desaparecer", sentenció un dirigente.