26 de diciembre de 2014 - 00:00

Tiempo de definiciones

Las encuestadoras confirman que se ha modificado el podio de candidatos establecido a principios de 2014. De aquel Massa primero, Scioli segundo y Macri tercero, se ha pasado con el correr de los meses a Scioli, Macri y Massa, en ese orden. Se acaban las

A diez meses de las elecciones generales, los candidatos del oficialismo y de la oposición se embarcan hacia un tiempo de definiciones con el objetivo de utilizar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para posicionar a dos de ellos, para que luego polaricen el comicio presidencial, despegándose del resto.

Hace una década -en las elecciones presidenciales de 2003- la mayoría de los encuestadores iniciaban su declive, echando su prestigio a las operaciones políticas, al difundir tendencias inexistentes, salvo para sus bolsillos.

Pese al descrédito, algunos sobrevivieron. Entre ellos, en unas cuatro encuestas nacionales pedidas por algunos candidatos, otras por algunos medios, pero ninguna difundida aún, la coincidencia es muy alta.
Tres consultores sostienen que el escenario arroja un "doble empate" entre uno de los candidatos oficialistas, el gobernador bonaerense

Daniel Scioli, y el del Pro, el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri. De acuerdo a los competidores, puede estar uno u otro primero y segundo. La cuarta encuestadora indica que el empate es triple, incluyendo al diputado Sergio Massa, líder del Frente Renovador.

La primera conclusión es que, aunque todavía en forma prematura y sin que signifique nada aún, la lógica Massa, Macri, Scioli con la que se inició 2014, a pocos meses de las elecciones legislativas en la que el ex intendente de Tigre derrotó al candidato kirchnerista Martín Insaurralde, se revirtió. Transitoriamente, podría decirse que la lógica actual es Scioli, Macri y Massa.

Que el oficialismo cuenta con alrededor del 30 por ciento de respaldo es un dato que ya ningún sondeo desmiente. El interrogante es si Scioli, en caso de cumplir con otra lógica, la de imponerse en las internas del Frente para la Victoria, logrará retener al electorado kirchnerista.

No hace falta recordar que ni la Presidente ni los dirigentes de paladar negro del gobierno, quieren que Scioli los represente en las elecciones de octubre.

En el Frente para la Victoria, fuera del bonaerense, el resto de los precandidatos presidenciales -Florencio Randazzo, Julián Domínguez, Agustín Rossi y Sergio Urribarri- espera un regalo de verano: que Cristina Fernández los elija como “su candidato” para las PASO presidenciales, como aspiración de máxima, o bien para acompañar a Scioli. En el caso de Randazzo y Domínguez, el menú puede incluir postularse a la gobernación bonaerense o a la vicegobernación.

Pero difícilmente Cristina elija a otro candidato que no sea Scioli sólo para frustrar la aspiración del gobernador. Lo más lógico sería que la jefa de Estado no manifestara predilección por un precandidato y levantara la mano al vencedor, sin más.

Ocurre que sería muy alto el precio de encumbrar a un dirigente que, en el muy hipotético caso de triunfar en las internas K frente a Scioli, estaría destinado a la derrota en las elecciones presidenciales. En el peronismo, mas allá de matices ideológicos, nadie quiere perder una gobernación o una intendencia por un capricho, aunque el capricho provenga de la Presidenta.

El caso de Macri y Massa es distinto. Ambos se disputan lo que hoy se llama Frente Amplio UNEN, en particular, el radicalismo.

La UCR deberá definir en marzo próximo si se mantiene en un frente heterogéneo como UNEN, (con baja credibilidad debido a las permanentes peleas y discrepancias internas), apuntando a ganar algunas provincias e intendencias más, a costa de promover una candidatura presidencial simbólica de Hermes Binner, Julio Cobos o Ernesto Sanz, o bien si decide establecer alianzas con Macri, Massa o ambos, para meterse en la discusión por el sillón de Rivadavia.

Cualquier camino que intente UNEN es sinónimo de ruptura: si continúa tal como está, el quiebre lo produjo Elisa Carrió; pero una alianza con el Pro o el Frente Renovador echaría del frente a los socialistas, a Proyecto Sur de “Pino” Solanas y al Movimiento Libres del Sur, de Humberto Tumini y Victoria Donda.

Por lo pronto, las playas se teñirán de campaña electoral y, luego de la temporada, llegarán las verdaderas definiciones. Agencia DyN

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