8 de diciembre de 2018 - 00:00

Términos de carencia y compañía - Por María del Rosario Ramallo

Cuando estudiamos la lista de preposiciones, encontramos que hay una para indicar carencia y otra para señalar compañía, instrumento o modo; en el primer caso, registramos la preposición 'sin'; en el segundo, 'con'. Ambas son de origen clásico y podemos estudiar su evolución y aplicaciones.

En el caso de 'sin', ella se originó en la preposición latina "sine", que se usa en español en tres situaciones: si se desea denotar carencia o falta de algo, como en "Llegué a ese lugar, sin titubeos". En otros contextos, 'sin' puede significar "fuera de, además de": "Sin los libros, la valija ya estaba excedida de peso". El tercer uso de esta preposición se da ante un verbo en infinitivo; en este caso, equivale a 'no', seguido de participio o gerundio: "Me voy sin entender el tema" (esto es, "me voy no habiendo entendido el tema").

Además de haber engendrado esta preposición, la palabra latina dio origen al prefijo 'sin-' que, como todo prefijo, se funde con una palabra base para sumarle la idea de privación o carencia: "Ha dominado la sinrazón en este desborde popular" y "Hubo un sinfín de hechos desafortunados". La sorpresa se da ante una serie de vocablos que, recientemente, se han incorporado y aceptado, en los que el prefijo ya aparece soldado a un término base; veamos algunos: 'sintecho', 'simpapeles', 'sinvoz', 'sintierra'.

Al respecto, la Fundéu nos explica que, al igual que voces asentadas como 'sinsentido' o 'sinfín', existen en la actualidad otras locuciones sustantivas, como las que mencionamos, con grafía unitaria. Nos dice también que esa escritura es todavía minoritaria, pero perfectamente válida.

¿Cuál es el valor de estos términos? En el caso de 'sintecho', no encontramos el vocablo registrado en una sola voz en el diccionario académico, pero si vamos a la Ortografía de la lengua española encontramos las siguientes afirmaciones: "Estas voces suelen ser el resultado de la fusión gráfica de locuciones originariamente escritas en dos palabras, formadas con la preposición 'sin' y el sustantivo correspondiente. […  ] Ocurre en las locuciones sustantivas 'sin techo' ("persona que vive en la calle"), 'sin tierra' (en Paraguay, "integrante de un movimiento político-social que busca el acceso a la tierra como medio de subsistencia) y 'sin papeles' (coloquialmente, en España, "inmigrante que carece de la documentación necesaria para residir legalmente en el país"), para las que también se documentan ya las grafías unitarias, asimismo válidas, 'sintecho', 'sintierra' y 'simpapeles'". Se consignan ejemplos como "Decenas de miles sintechos", "Propiedad pretendida por los sintierras" y "Hay inmigrantes ilegales, millones de simpapeles". Estas voces unitarias no invalidan la subsistencia de las respectivas locuciones con 'sin' más el sustantivo, en contextos que no admiten la fusión en un solo término: "Después de las lluvias, muchos pobladores se quedaron sin techo"; "Antes, los tratos eran de palabra, sin papeles" y "En la herencia, se quedó sin vehículos y sin tierras".

A estos términos detallados en la obra académica nombrada, se suma la recomendación de la Fundéu para aludir a quienes se les niega el derecho de expresar sus opiniones: se trata de los que no tienen voz, para lo cual esta entidad da como admisibles las grafías 'sin voz' y 'sinvoz', esta última de uso minoritario. El ejemplo que da la Fundéu es "Yo preferiría hablar más de escuchar los silencios de los sinvoz que de dar voz a los olvidados". Nuevamente, se da la posibilidad de la locución 'sin voz', no transformable a una voz unitaria: "Gritó tanto que hoy está sin voz".

Hay también en nuestra lengua una serie de términos que comienzan con 'sin-' y su variante 'sim-' ante 'p' o 'b', de origen griego, con el significado de "en forma unida, conjuntamente". Así, por ejemplo, 'sincronía' significa "coincidencia en los tiempos"; 'sintaxis' significa "con orden"; 'simpatía' será "dolencia, sufrimiento compartido".

Por otro lado, encontramos la preposición 'con', derivada directamente del latín "cum". Esta preposición puede indicar el medio o instrumento con que se hace algo: "Podés escribir con tinta o con lápiz" y "Debe proceder con extremo cuidado". Si se antepone 'con' a un infinitivo, puede engendrar una expresión equivalente a un gerundio: "Con hablar claro, convenció a todos" (hablando claro, convenció a todos). A veces puede ser equivalente a la locución "a pesar de": "Con ser tan inteligente, no ha podido resolver el enigma" (A pesar de ser tan inteligente…). Otras veces, sirve para contraponer lo dicho en una exclamación con otra realidad, implícita o expresa: "¡Con la falta que hace el agua y la desperdician de ese modo!"; un uso permanente de 'con' es el que se da para indicar compañía, con el valor de "juntamente": "Llegó a casa con Miguel".

La preposición 'con' puede también introducir una idea de condición: "Con haberse quedado callada, no habría provocado esa discusión", equivalente a "Si se hubiera quedado callada, no habría provocado esa discusión".

Además de la preposición, existe el prefijo 'con-', que indica "al mismo tiempo, en forma conjunta"; así, 'confluir' será la acción de fluir juntamente; 'consocio' será el asociado conjuntamente; 'contemporáneo' será el que vive en el mismo tiempo; 'concubino' mostrará en su etimología el prefijo 'con-' y un derivado del verbo "cumbere", que significaba "acostarse": 'concubinos' serán, pues, los que se acuestan conjuntamente.

Como los prefijos se sueldan a la palabra base, 'con-' al entrar en contacto con una 'p' o 'b', se transforma en 'com-': 'compatriota' ("que comparte la patria"), 'compadre' ("que, por acción del padrinazgo, comparte la paternidad").

Si la palabra base comienza con 'r' o 'l', el prefijo 'con-' verá mutar, respectivamente, su 'n' en otra 'r' o la verá desaparecer: 'corresponsable' ("responsable al mismo tiempo"), 'corresponder' ("responder en forma conjunta"), 'coloquio' ("conversación conjunta"), 'colaborar' ("trabajar al mismo tiempo"), 'colitigante' ("persona que litiga junto con otra"); 'colindar' ("tener una propiedad límites comunes con otra"). También, si la palabra base empieza con vocal o con 'h', 'con-' se transformará en 'co-': 'coautor' ("autor en conjunto"), 'cointérprete' ("que comparte una interpretación"), 'cohabitar' ("habitar simultáneamente").

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