A 90 años de la primera Fiesta de la Vendimia celebrada el 18 de abril de 1936

El 1936 quedó grabado en la memoria mendocina como un año fundacional: nació la Fiesta de la Vendimia y se despidió a uno de los grandes protagonistas de la vitivinicultura, Balbino Arizu. Noventa años después, ambos hitos siguen entrelazados en la identidad de Mendoza, reflejando el ciclo eterno de la vendimia y el legado de quienes forjaron su historia. La siguiente nota, además de rememorar a la primera Fiesta de la Vendimia, celebrada en 18 de julio de 1936, se refiere a los discursos de Frank Romero Day y Edmundo Correas en la despedida de Balbino Arizu.

La Fiesta de la Vendimia fue instituida oficialmente el 3 de marzo de 1936 por el gobernador Guillermo Cano mediante el Decreto Nº 87. La organización estuvo a cargo del ministro de Industrias y Obras Públicas, Frank Romero Day, y del director provincial de Turismo, Ramón Corti Videla.

La primera edición se celebró el 18 de abril de ese mismo año. La inspiración surgió durante un viaje del gobernador por Europa, donde presenció en un pueblo italiano una fiesta dedicada a la cosecha de la vid que incluía la elección de una reina. Fascinado por la tradición, decidió trasladarla a Mendoza.

Los festejos comenzaron con un desfile de carros alegóricos en la rotonda del Parque, que representaban la historia del transporte y las labores vitivinícolas. Al concluir, los carros recorrieron la avenida San Martín, dando origen al primer Carrusel mendocino.

El programa continuó con un banquete en la Bodega Escorihuela, en Godoy Cruz, al que asistieron funcionarios y empresarios. Allí, el ministro de Agricultura de la Nación, Miguel Cárcano, destacó ante más de mil comensales el rol central de la vitivinicultura en la economía argentina.

El cierre tuvo lugar en el campo deportivo del club Gimnasia y Esgrima, donde una multitud disfrutó de espectáculos artísticos y musicales. El momento culminante fue la elección de la primera reina de la Vendimia: Delia Larrive Escudero, proclamada entre 14 candidatas. Acompañada por el intendente Luciano Peltier, recibió de manos del ministro Cárcano un guardapolvo y un pañuelo pintado a mano, una copa de plata y un diploma. No existía aún la tradición de la corona. En 1937, Delia entregó sus atributos a su sucesora, la juninense Elia Rico.

Una vida al pie de la obra: Balbino Arizu

Unos días antes de la primera celebración vendimial, el 31 de marzo de 1936 había fallecido Balbino Arizu, fundador de uno de los emporios bodegueros más importantes de Mendoza. Su muerte coincidió con el nacimiento de la Fiesta de la Vendimia y con su propio cumpleaños número 78, una doble efeméride cargada de simbolismo.

La noticia causó profunda conmoción. La prensa lo recordó como pionero de la vitivinicultura, impulsor de colonias en el sur mendocino, creador de un establecimiento industrial de relevancia nacional y generador de empleo para miles de trabajadores. También se destacó su perfil humano: hombre generoso, solidario y referente de la colectividad española.

Su sepelio, en el Cementerio de la Capital, reunió a autoridades, empresarios, instituciones deportivas y sociales, reflejando la magnitud de su figura pública.

Las palabras de Romero Day y Correas

En la despedida, Frank Romero Day lo evocó como un hombre de fe y perseverancia, cuya vida se confundía con la historia misma de la vitivinicultura mendocina. Señaló que Arizu murió “al pie de la obra”, tras recorrer su bodega y celebrar en familia su cumpleaños, antes de recostarse para la siesta de la que no despertó. Su fallecimiento, sereno y sin sufrimiento, puso fin a una vida marcada por el trabajo constante.

Edmundo Correas, en representación de los trabajadores de Viñedos y Bodegas Arizu, lo recordó como jefe, consejero y amigo. La evocación de sus orígenes lo inscribe en la historia de tantos inmigrantes que llegaron a la Argentina. Correas lo expresó con lirismo: “La vida de Don Balbino Arizu es uno de aquellos maravillosos romances que ofrece alguna vez la joven América. Nacido en el humilde Peñón de Unzué, modeló su alma en la sencillez de la aldea serrana. Pero bullía en su espíritu inquietud de conquistas, ansiaban sus ojos abarcar la inmensidad misteriosa de la América”.

El homenaje de la colectividad española

La colectividad española también le rindió homenaje. El diario La Gaceta Española lo definió como “uno de los grandes forjadores de la riqueza de Cuyo” y destacó su filantropía, especialmente la donación de 40.000 pesos para la construcción del Hospital Español de Mendoza, del cual fue primer presidente.

Hoy, su presencia simbólica perdura en la antigua bodega: en sus muros, en los libros que conservan su firma y en el archivo histórico resguardado por la Municipalidad de Godoy Cruz. Allí se preservan documentos y discursos que permiten reconstruir la magnitud de su legado.

Un año decisivo

El 1936 quedó grabado en la memoria mendocina como un año fundacional: nació la Fiesta de la Vendimia y se despidió a uno de los grandes protagonistas de la vitivinicultura. Noventa años después, ambos hitos siguen entrelazados en la identidad de Mendoza, reflejando el ciclo eterno de la vendimia y el legado de quienes forjaron su historia.

* La autora es historiadora.

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