21 de septiembre de 2017 - 00:00

Tensión con la Guardia Civil

“Ha llegado el momento. Resistamos pacíficamente”. El llamado de los líderes independentistas fue atendido ayer por miles de catalanes que se concentraron frente a sedes del gobierno regional investigadas por la Guerdia Civil  por el referendo de autodeterminación prohibido por el gobierno central.

Con pancartas con el lema “Votaremos”, banderas independentistas y a gritos de “no pasarán, no pasarán”, miles de personas manifestaban ante los accesos de varios edificios del ejecutivo catalán registrados por la policía desde primera hora de la mañana.

En algunos casos impedían entrar y salir a los coches policiales, decorados con claveles rojos y blancos y carteles con el lema “Votaremos para ser libres”. “Se han equivocado mucho. Nosotros queríamos votar, ellos han declarado la guerra. Salgamos a defender las instituciones pacíficamente”, tuiteó el presidente de la influyente organización independentista Asamblea Nacional de Cataluña, Jordi Sánchez.

Sus seguidores respondieron rápidamente: miles se concentraron frente al departamento de Vicepresidencia, otros cientos en el de Exteriores, algunas decenas en el de Administraciones públicas. A medida que iban pasando crecía la multitud, así como los claveles rojos y blancos y las urnas de cartón que se acumulaban frente a las puertas.

Varias calles de Barcelona fueron cortadas por los manifestantes a gritos de “independencia” y “votaremos”, que abucheaban ruidosamente a la Guardia Civil con silbidos y consignas como “Fuera las fuerzas de ocupación”.

“A lo mejor no contaban con que nos movilizáramos tantos. Pero que lo sepan, a cada cosa que hagan, habrá más y más gente”, afirmaba Joan Payola con una bandera independentista y un clavel rojo en la mano.

Junto a varias compañeras de su taller de arquitectura a 20 km de Barcelona, decidieron dejar el trabajo para ir a protestar contra “este Estado de excepción” que denuncian que aplica el gobierno español de Mariano Rajoy.

Medio millar de independentistas habían bloqueado el paso a los vehículos de la Guardia Civil, que querían abandonar la sede regional de Exteriores, a gritos de “No pasarán” o “Sin pistolas no sois nada”.

La crispación se disparó cuando varios agentes trataron de apartar a los manifestantes sentados en la calle para dejar vía libre a los vehículos policiales: golpes contra la carrocería de los coches, insultos, forcejeos con los agentes que finalmente desistieron de salir.

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