¿Qué hacés cuando estás solo y necesitás hablar con alguien? Cada vez más gente, en Argentina y en el mundo, le escribe a una inteligencia artificial. No para pedirle una receta ni para resolver una duda de trabajo, sino para que la escuche, la acompañe e incluso para que la halague.
Así, lo que empezó como una curiosidad tecnológica ya es una industria que crece a un ritmo que ni sus propios creadores esperaban.
Compañía por suscripción
Entre 2022 y mediados de 2025 la cantidad de aplicaciones de compañía con IA se disparó un 700%, de acuerdo con relevamientos de la industria. Character.AI, la más popular del rubro, ya reúne 233 millones de usuarios en todo el mundo, con el 57% concentrado entre los 18 y los 24 años. Replika suma decenas de millones de cuentas más, y hasta las apps masivas se subieron a la ola: My AI, el asistente de Snapchat, superó los 150 millones de usuarios y los 10.000 millones de mensajes en sus primeros dos meses de vida.
La IA avanza como nueva relación afectiva de los argentinos
Imagen generada por IA
¿Por qué pega tan fuerte esta categoría justo ahora? La respuesta tiene menos que ver con la tecnología y más con lo que falta afuera de la pantalla. La Organización Mundial de la Salud ya calificó a la soledad como una amenaza para la salud pública: casi una de cada seis personas en el mundo dice sentirse sola, y la ONU estima que cada hora mueren cerca de 100 personas por causas vinculadas a ese aislamiento.
En Argentina el panorama no es más alentador. Según la red internacional WIN, el 23% de los argentinos declara sentirse solo con frecuencia, y entre los jóvenes de 18 a 24 años la cifra trepa al 25%.
Del "hola" al romance
El componente romántico, que hace pocos años sonaba a ciencia ficción, ya es parte del paisaje cotidiano. En Estados Unidos, el 19% de los adultos ya conversó con una IA diseñada para simular una pareja. Entre los más jóvenes el número escala todavía más: un estudio de 2025 del Wheatley Institute de la Brigham Young University encontró que el 31% de los varones jóvenes habló alguna vez con una pareja romántica de IA, frente al 23% de las mujeres.
Fotograma de la pelicula "Her" donde el protagonista se enamora de un inteligencia artificial.
Una encuesta de Infobip, la plataforma global de comunicaciones en la nube, sumó otro dato que no pasa inadvertido: el 50% de los adultos de entre 35 y 44 años admitió haber coqueteado con un chatbot en algún momento. ¿Curiosidad o necesidad? Un poco de las dos cosas: el 47,2% dijo que exploró estas conversaciones por simple deseo de probar cómo responde la máquina, mientras que el 23,9% reconoció sentirse solo y encontrar consuelo en esas charlas.
Y el amor con asistencia artificial ya no es un fenómeno marginal ni para quienes tienen pareja. El estudio “Singles in America”, de la app Match realizado en Estados Unidos, midió que el 26% de los solteros usa hoy herramientas de IA para mejorar su vida amorosa, un salto del 333% respecto de 2024.
El chat como escenario
¿Dónde ocurren todas estas conversaciones? Mayormente, en la mensajería que ya usamos todos los días.
Infobip analizó 3,8 billones de mensajes a lo largo de 20 años y 628.000 millones de interacciones móviles solo en 2025, y su conclusión es contundente: la comunicación de un solo canal cayó al 2,3% y el 98% de las interacciones ya combina varios canales a la vez.
Crece el uso de chatbots de IA para charlas triviales, cotidianas y hasta de romance.
Imagen generada por IA
WhatsApp, la app que en Argentina roza el 90% de penetración, concentra el 91% de las interacciones de IA conversacional que se dan sobre la plataforma, con un alza interanual del 25%.
El RCS, la nueva generación del SMS, se triplicó a nivel global en un año, pero en América Latina el crecimiento fue siete veces mayor. La región, lejos de mirar desde afuera, es uno de los motores de esta conversación automatizada.
"Durante dos décadas vimos a la mensajería pasar de la notificación al diálogo. Hoy enfrentamos un salto distinto: las personas no solo quieren resolver, quieren ser escuchadas", explica Janeth Rodríguez, VP Revenue de Infobip para LATAM. Según la ejecutiva, el desafío que se viene no es técnico sino ético: diseñar experiencias que sumen al bienestar de las personas y no que reemplacen sus vínculos reales.
Soluciones provisorias
Para América Latina, donde los niveles de ansiedad reportados superan a los de buena parte de los países desarrollados, la pregunta ya no es si la IA va a ocupar un lugar en la vida afectiva de la gente. Eso ya está pasando y la pregunta real es bajo qué reglas lo va a hacer.
Empresas, plataformas y gobiernos recién empiezan a debatir marcos de transparencia, verificación de edad y diseño responsable, mientras los números de uso siguen subiendo mes a mes.
Julianne Holt-Lunstad, profesora de psicología de la ya mencionada Universidad Brigham Young, señaló en declaraciones a la agencia AP que al igual que el hambre impulsa a buscar comida, “la sensación desagradable de soledad debería motivarnos a reconectar socialmente”. Sin embargo, afirma que el problema es que satisfacer esa necesidad con inteligencia artificial “te hace sentir que la has cubierto, pero en realidad no es así” y concluye: “No está claro si la IA está satisfaciendo realmente algún tipo de necesidad o si simplemente la está atenuando”
La soledad en números
- 19% de adultos de EE.UU. ya habló con una IA diseñada para simular pareja
- 23% de argentinos dice sentirse solo con frecuencia, según WIN
- 26% de solteros usa IA para su vida amorosa, +333% respecto de 2024
- 50% de adultos de 35 a 44 años coqueteó con un chatbot, según Infobip
- 91% de interacciones de IA conversacional pasan por WhatsApp
- 233 millones de usuarios tiene Character.AI en el mundo, 57% de entre 18 y 24 años
- 700% fue el crecimiento de las apps de compañía con IA entre 2022 y mediados de 2025
OPINIÓN
¿Mejor solo que mal acompañado?
Las charlas, las risas y las miradas entre los seres humanos nunca serán superadas por la interacción con una máquina. Esto, más que una verdad revelada, es una obviedad que todos sabemos, pero que no alcanza a esconder la crisis de soledad que atravesamos como sociedad.
Las críticas y las burlas a quienes deciden compartir su cotidianidad con una chat de IA no ocultan el hecho de que es un recurso que muchas personas usan en un contexto que está dejando de ser excepcional
La ficción lo reflejó muchas veces en libros, películas y series, pero parece haber servido más como entretenimiento que como advertencia. Hoy esas producciones dejaron de ser una metáfora para convertirse en una estadística de mercado. Y aquí lo que más me interesa no es el asombro tecnológico de que una máquina cada día suene más como un humano, sino la pregunta incómoda que queda flotando: si millones de personas eligen contarle sus cosas a una IA antes que a un amigo, ¿el problema es la máquina que escucha demasiado bien, o el mundo que dejó de hacerlo?