Uno no sabe si es por cuestiones culturales o por falta de profesionalismo, pero en la Argentina suelen instalarse tabúes en la economía, de aquellos de los cuales no se puede hablar, so pena de ser considerado traidor a la Patria.
Hacia fines del siglo pasado el tabú era la convertibilidad. Todos los analistas coincidían en que el sistema monetario, al estar atado al dólar, era una especie de cepo al desarrollo de la economía. El dólar en el mundo se había revaluado por efecto del notable aumento de la productividad en Estados Unidos. Y nuestra moneda también se había revaluado, a pesar de que no habíamos registrado el mismo proceso.
El proceso era evidente. Había déficit fiscal, déficit comercial y de cuenta corriente. Voces de todos los sectores pedían salir de la convertibilidad mientras se multiplicaban los cierres de empresas y el aumento del desempleo. Pero en las elecciones de 1999, ninguno de los contendientes habló del tema sino que, para ganar, prometieron mantener la convertibilidad.
Luego vino el colapso del sistema financiero que obligó a poner fin al modelo, lo que generó que el peso pasara de costar 1 peso a 4 pesos frente al dólar. Después, producto de la mejor competitividad, y al superávit comercial, el dólar bajó hasta 3 pesos y no descendió más porque el Banco Central compraba divisas en forma agresiva, lo cual incrementó las reservas.
Sostener los tabúes no tiene ninguna utilidad, máxime cuando no se trata de cuestiones filosóficas, sino de herramientas. Enamorarse de una herramienta porque fue efectiva un tiempo suele ser un error que se paga muy caro.
El atraso cambiario
Está claro que el dólar oficial quedó atrasado y hoy es la queja de todos los exportadores, que son justamente los que tienen que traer dólares al mercado. Frente a este panorama, cabe preguntarse ¿para qué sirve y a quién le sirve el dólar oficial?
Inflación: El gobierno decidió usar el dólar oficial como ancla antiinflacionaria, pero no sirvió porque mientras congelaba la paridad cambiaria seguía emitiendo. Finalmente, la inflación se comió la competitividad cambiaria y el mercado paralelo le puso valores más lógicos a la paridad. Nadie sabe si la brecha entre ambos es correcta, pero lo que todos saben es que el oficial está atrasado.
Exportaciones: están claramente afectadas. Hasta ahora, el superávit comercial se mantuvo basado en las exportaciones de autos y de granos, pero para el año próximo las ventas a Brasil serán menores y el pronóstico de precios para los granos, sobre todo la soja, no son muy buenos
Importaciones: Podrían verse beneficiadas, sobre todo las de energía y combustibles que hace el mismo Estado, ya que al devaluar se encarecerían y agravaría el problema si se quieren mantener tarifas subsidiadas. También se benefician quienes pueden importar bienes de lujo a dólar atrasado pero, salvo ellos, los argentinos no pueden hacerlo.
Hay sectores que están aprovechando la situación para importar algo de tecnología, siempre que la misma sea autorizada, ya que la vigencia del cepo cambiario hace que sufran un proceso de selección arbitraria.
Deudas: casi nadie tiene deudas en el exterior, salvo el Estado nacional y los Estados provinciales. Estos últimos son los más complicados, por lo que han tenido que endeudarse nuevamente y, como no pueden hacerlo en el exterior, lo han hecho con la cláusula “dólar linked”, es decir, con actualización según la variación del dólar oficial. Si este cambiara, los complicaría.
Industrialización: pese al discurso oficial del viceministro Axel Kicillof, diciendo que esta política serviría para industrializar al país, esto no se ha notado en los registros oficiales. El grueso de las importaciones ha sido de autos o compras de argentinos en el exterior o por internet, sumadas a las de energía.
Ni siquiera se potenció el sector tecnológico, ya que se importa la totalidad de las piezas y se arman, lo que hace que el desbalance sea muy grande.
Economías regionales: están claramente perjudicadas. Casi la mayoría de las economías regionales están muy expuestas al comercio exterior y el atraso del tipo de cambio oficial les ha hecho perder competitividad. Casi todas las provincias están registrando problemas de niveles de actividad, y esto no se soluciona con subsidios.
Inversión privada: tanto la inversión extranjera directa (IED) como la de empresas nacionales está casi paralizada porque, al no haber expectativas de exportación, nadie quiere traer plata. Y en aquellos sectores que podrían tener chance de generar mayor actividad hay reticencia porque no quieren ingresar sus dólares al valor del mercado oficial, dada la brecha con el paralelo.
Turismo. La política del dólar oficial atrasado ha beneficiado claramente el turismo emisivo. Porque ante el cepo cambiario, los argentinos compran paquetes con tarjetas de crédito en cuotas. El gobierno puso un recargo del 20%, pero con la brecha cambiaria, aun así les resulta conveniente. Por otra parte, este atraso ha hecho disminuir el número de viajeros que llegan a la Argentina, con la agravante de que el 80% de los que vienen cambian sus divisas en el mercado paralelo. Esto hace que el déficit turístico sea cada vez mayor.
Claramente, y podríamos seguir repasando otras actividades, el dólar oficial hoy no le conviene a nadie, salvo al Estado, pero de mantenerse por mucho tiempo, el propio Estado se quedará sin reservas para pagar sus importaciones.
Hoy, en este juego de la sábana corta, han comenzado a alentar una suba de la tasa de interés para evitar que la gente se vaya al mercado paralelo, pero no lo están consiguiendo. En cambio, le están subiendo el costo del financiamiento a las empresas y particulares. Esta es una medida ortodoxa que se usa para frenar la economía cuando está muy recalentada, que no es el caso de la economía argentina.
Lamentablemente, por enamorarse de la herramienta, generaron un tabú del cual no saben salir. Lo peor es que han consumido tanto tiempo en esto que no les está quedando margen para salidas graduales. Un eventual desdoblamiento del tipo de cambio, sin correcciones macro como los subsidios, les costaría sacrificar mayor volumen de divisas.
En este escenario, mañana se reintegra la Presidenta. Esperemos que vuelva bien de salud e iluminada.