16 de noviembre de 2013 - 04:16

Ya suman 14 centros vitícolas en todo el país

En Mendoza hay ocho espacios que benefician directamente a 482 productores. Buscan promover la innovación tecnológica y organizacional en el largo plazo.

Con el objetivo de desarrollar capacidades y fortalecer la competitividad de los pequeños y medianos productores en un ámbito de equidad social y de sustentabilidad ambiental, desde 2006 están en marchas los centros de desarrollo vitícola.

Estos espacios son impulsados por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), a través de su Centro Regional Mendoza-San Juan, en conjunto con la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) y los gobiernos provinciales. Hasta el momento, se han inaugurado 14 Centros de Desarrollo Vitícola (CDV), localizados en los principales oasis productivos del país.

Ocho corresponden a la provincia de Mendoza: dos en la zona Norte (Lavalle y Maipú-Luján de Cuyo), dos en la zona Sur (San Rafael y General Alvear), dos en la zona Este (Santa Rosa y Junín), dos en el Valle de Uco (Tupungato y La Consulta). Además hay dos en la provincia de San Juan (Caucete y Media Agua) y uno en la provincia de La Rioja (Chilecito), Catamarca (Tinogasta) y Patagonia Norte (Río Negro-Neuquén), y Salta (Cafayate) respectivamente.

"En Mendoza, directamente se ha beneficiados a 482 productores, quienes trabajan activamente en todas las actividades que propone el centro. En tanto, indirectamente se han beneficiado más de mil productores, quienes al menos una vez han participado de alguna actividad que ha propuesto el centro", señaló Javier Vitale, coordinador Proyecto Centros de Desarrollo Vitícola.

Para Vitale uno de los logros más importantes que ha tenido esta gestión está relacionado con el hecho de que cada centro vitícola desarrolla sus actividades de acuerdo a las necesidades del lugar en donde está emplazado.

"Para el proyecto, en general, hay varias acciones en el largo plazo con las que tenemos que seguir trabajando. En primer lugar buscamos seguir profundizando el nivel de conocimiento sobre las demandas de los productores lo que nos permite conocer su realidad. Además hay que continuar ajustando tecnologías críticas para el productor que nos permita desarrollar la cadena vitivinícola local", indicó Vitale.

Cómo funciona

Al crearse los CDV se realizan diagnósticos y caracterización en aspectos tecnológico-productivos y socio-organizativos, con la finalidad de comprender, en profundidad, la problemática local de cada uno de los territorios. Estos estudios de base permiten definir la estrategia para cada Centro y acordar colectivamente las líneas de acción.

El trabajo de los CDV se desarrolla a través de un Agente Técnico Territorial aportado por el INTA y una estructura de apoyo financiada por Coviar.

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