15 de septiembre de 2019 - 00:00

Sufriditos - Por Jorge Sosa

¿Qué puede hacer uno para cambiar la situación del país? La respuesta es nada. Sufrirla nomás. Y no es fácil sufrir en la Argentina, porque los motivos del sufrimiento no pasan por nuestra determinación: uno los recibe, nomás, pasivamente.

Vamos por la calle, atareados, y pensamos: “En este instante está subiendo el dólar, está creciendo la inflación, está subiendo el riesgo país”. ¿Y uno qué puede hacer? Sufrir y quejarse, montarse en el corcel de la bronca e insultar en arameo aunque no tenga ni noción de ese idioma.

La situación argentina es angustiante, dicen los medios de comunicación con distintas formas, y los angustiados somos nosotros.

Exportemos un poco de angustia a otros países, así sienten lo que es vivir pendiente de los mercados. Para los mercados somos simples estadísticas, no saben qué nos pasa individualmente y cómo hacemos frente a esta carencia.

Exportemos angustia a Suiza, por ejemplo, donde todo parece funcionar como un relojito, así viven la experiencia argentina. Puede que hasta les resulte divertido. Ellos, que tienen todo ordenado, todo acomodado, tal vez se diviertan en el desbarajuste.

¿No podemos exportar cereales, petróleo, vacas? Pues exportemos angustia, así posiblemente nos quede menos a nosotros para hacernos cargo.

¿Sentimos orgullo por nuestro país? Bueno, puede ser por algunos pasajes de su historia en donde, como dice el himno, “coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir”. Tal vez por alguna competencia deportiva. Pero no me hablen de fútbol porque no puedo sacarme la bronca de la Copa América.

En lo demás no podemos sentirnos bien. La situación de nuestro país es más difícil que pinchar  una aceituna con un palo de escoba y nadie se puede sentir bien cuando le sobra mes después de su sueldo.

¿Somos inteligentes los argentinos? Aparentemente sí. El argentino es despierto, se da mañas, encuentra soluciones hasta en la basura. Pero, ¿somos inteligentes los argentinos en conjunto? Parece que no, parece que no hay emprendimiento que tenga éxito cuando lo encaramos entre todos. Votamos como votamos y después insultamos a los que nosotros mismos votamos. Un poco de intuición nos hace falta para equivocarnos menos.

Yo creo que cuando los argentinos seamos inteligentes en conjunto. este país va a ascender en la consideración mundial y le va a dar al mundo entero motivos para de orgullo por la Argentina.

Mientras tanto sufrimos. Cuando una mujer pare en nuestro país, no tiene un argentinito, tiene un sufridito, y no se le puede estar dándole la teta al párvulo hasta los 30 años.

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