No es lo mismo ser gracioso que hacer reír. El humor y la comedia para algunos es un género subestimado, pero al igual que cualquier disciplina requiere de estudio y destreza. En la última década el Stand Up o comedia de pie tomó gran impulso logrando gran adhesión del público y actores amateurs, que se animaron a subirse al escenario y frente al micrófono contar su historia.
El histórico movimiento que impulsó en los '80 el Club de la Comedia en Estados Unidos -y mucho antes, por los '50, glorias de ese género que conocimos en la tele y el cine, como Tony Curtis o Tony Randall), hoy está más vivo que nunca. Es que esa tendencia se afianza con más fuerza en la escena nacional y ni qué hablar de la mendocina. Los humoristas y monologuistas argentinos tomaron aquellas influencias estadounidenses y las pusieron a funcionar en relación con el café concert; pero marcando un precedente que hoy se repite con fuerza. Sumado a la visita semanal de algún standupero popular porteño, Mendoza tiene lo suyo en la materia.
En la actualidad, nuestra provincia cuenta con escuelas de Stand Up que se dedican a formar personas interesadas en el género. Y las diferentes propuestas que se reparten en salas convencionales y en bares (lugar natural y de nacimiento de este género).
Con esta fisonomía de contexto, por primera vez se desarrolla en Mendoza el Concurso Provincial de Stand Up, donde quince seleccionados se batirán a duelo, frente a un jurado conformado por Federico Marzano, Jessica Echegaray y Gonzalo Yuffrida. La competencia se desarrollará esta noche, en el teatro Imperial y del duelo quedarán tres seleccionados para la final.
El arte de hacer reír
El concurso tuvo una convocatoria particular: cada participante debía compartir en el canal de Youtube del concurso un video con su monólogo. Y el más popular resultó elegido para la semifinal.
"El proceso de selección consistió en que enviaran un video de los participantes y ese material se subió al canal de Youtube del concurso. El video que consiguiera más de 150 likes como base, en cuatro días, quedaba clasificado. Dentro de esas reglas resultaron seleccionados tres y el resto los eligió la organización, evaluando ciertos aspectos de la propuesta", cuenta Gustavo Ludueña; actor y uno de los organizadores del certamen.
Tomás Vitale, Edu Azaguate, Andrea Ibañez, Carina Moreira, Daniel Pérez, Fabio Marengo, Natacha Vasquez, Nico Naves, Leopoldo Visconti, Deborah Misistrano, Adrián Bordon, Enrique Villegas, Sergio Martínez, Melisa Anconetani y Matías Varas son los quince participantes de la competencia.
Como jurado y creador de la Escuela Provincial de Stand Up, Federico Marzano es referente en Mendoza del género. “El stand up está creciendo. Hoy hay dos mil alumnos de las escuelas. Los espacios de formación ayudan al crecimiento de la disciplina”.
Jessica Echagaray es una de las actrices que se volcó al stand up luego de probar con otras técnicas y géneros teatrales. Fiel a su visión, busca en el comediante lo particular y la comicidad. "Todos los que se presentaron tienen formación. Cualquier persona puede hacer stand up, pero tiene que prepararse. Uno puede ser gracioso en la vida, pero hay una diferencia cuando armás un material y te parás frente al público a contar esa situación y hacer reír. Creo que está todo inventado, nos suceden los mismos problemas. La cuestión es cómo lo contamos desde la visión personal", sostiene la actriz.
Al contrario de lo que muchos piensan cuando subestiman al género, hay reglas y aspectos que se tienen en cuenta para evaluar a los participantes. “Lo que veo principalmente el porque es graciosa la historia, la actuación, manejo de la voz, el escenario, la corporalidad. El delivery, como entrega el chiste el comediante al público para que sea efectivo. Y la variedad de recursos, que utilizó y se enriqueció en su presentación. Hay distintos aspectos que se tienen en cuenta”, sostiene Marzano.
A lo que la actriz mendocina apunta: "Lo que evalúo es el feedback con el público, cómo se maneja, si recibe el mensaje del público, la corporalidad y la actuación. Y si habla de algo propio, lo que se llama autobulling: en lo que él ha fracasado. Ponerse en el papel de perdedor".
Las temáticas se repiten: los defectos físicos, situaciones cotidianas, el fracasos personales y la referencia a las costumbres del medio en que vivimos son parte del universo que exploran los comediantes en el escenario. Pero al margen de las coincidencias, la mirada y forma de contar la historia es lo que distingue a cada standupero.
"Tiene que tener una observación de la vida, que no se pudo hacer bien y eso produce el humor. Algunos juegan con sí mismos y otros hacen una observación de la vida. Puede variar, pero tienen que hablar de algo que no hizo o le salió bien", finaliza la actriz.