Como bien lo indica su título, en “Puente de espías”, la película de Steven Spielberg con Tom Hanks que se estrena hoy en Mendoza y en el resto del país, hay un cruce de historias centradas en el abogado James Donovan que personifica el actor.
Como bien lo indica su título, en “Puente de espías”, la película de Steven Spielberg con Tom Hanks que se estrena hoy en Mendoza y en el resto del país, hay un cruce de historias centradas en el abogado James Donovan que personifica el actor.
Por un lado, hay un espía ruso capturado en los Estados Unidos a quien el abogado Donovan, de fuertes e irrenunciables principios éticos, deberá asegurarle un juicio “justo” frente a una sociedad que, en su mayoría, clama por la pena de muerte.
Esta defensa disparará la otra historia, en espejo con la anterior. La eficiencia de Donovan en el caso hará que la CIA lo reclute para defender a otro espía, esta vez un piloto estadounidense detenido en la Unión Soviética y para el que también se pide la pena de muerte.
Es el año 1960 y sobre el mundo planea la constante amenaza de una guerra nuclear.
La historia se inspira en un hecho ocurrido el 1 de mayo de aquel año en el que el piloto estadounidense Francis Gary Powers fue detenido por autoridades de la Unión Soviética luego de derribar su avión que tenía como objetivo fotografiar misiles y plantas de armamento nuclear rusos.
Powers salió ileso gracias a que activó el paracaídas, pero no pudo evitar la detención y ser acusado del gravísimo cargo de espía.
La historia real dice que Powers fue condenado a 10 años de prisión, pero a los dos años fue liberado en un canje con el espía soviético detenido en los Estados Unidos.
En 1976 el actor Lee Majors (famoso entonces por su papel en la serie televisiva “El hombre nuclear”) interpretó a Francis Gary Powers en un telefilm que se vio ese mismo año.
El equipo de los sueños
Tanto Steven Spielberg como Tom Hanks son garantía de éxito en todo el mundo, y si a ellos sumamos los afamados nombres de Joel y Ethan Coen (directores de “Fargo” y “Sin lugar para los débiles”, entre otros títulos) en la escritura del guión (junto a Matt Charman), bien podríamos decir que se trata de un “dream team” envidiable y que, casi por supuesto, “Puente de espías” va a ser muy tenida en cuenta a la hora de las nominaciones para el próximo Oscar.
A Tom Hanks lo acompañan en el elenco: Austin Stowell (como el piloto Francis Gary Powers), Mark Rylance, Amy Ryan, Alan Alda, Scott Shepherd, Sebastian Koch, Billy Magnussen y Eve Hewson, entre otros.
La fotografía también pertene a otro consagrado, el polaco Janusz Kaminski, que ganó sus respectivos Oscar por “La lista de Schindler” (1994) y “Rescatando al soldado Ryan” (1999), ambas de Speilberg, y también fue nominado por “Amistad” (1997), “Caballo de guerra” (2011) y “Lincoln” (2012), todas del director de “Puente de espías”.
Amigos para siempre
Son amigos desde hace casi 20 años y “Puente de espías” es la cuarta película que realizan juntos como director y actor. Pero Steven Spielberg y Tom Hanks también trabajaron en dupla como productores de series televisivas (“Band o Brothers” en 2001 y “The Pacific” en 2010, ambas para HBO).
Curiosamente, las cuatro películas en las que compartieron set de rodaje se basan en hechos reales. La primera colaboración juntos fue en “Rescatando al soldado Ryan” (1998), la película bélica que recreaba la invasión de Normandía durante la segunda guerra mundial. A Spielberg le valió el Oscar como mejor director y Hanks obtuvo su segunda nominación como actor.
Cuatro años después llegó “Atrápame si puedes”, con Hank como el agente del FBI que persigue a Frank Abagnale Jr. (Leonardo DiCaprio), un estafador que se hizo pasar por médico y hasta piloto de avión. Fue un éxito rotundo que recaudó más de 30 millones de dólares netos en su primera semana sólo en los Estados Unidos.
En 2004 estrenaron “La terminal”, sobre el inmigrante de un ficticio país de Europa del Este al que no permiten salir del aeropuerto JFK, en Nueva York, pues los Estados Unidos no reconoce a su nación como soberana tras el golpe de estado que acaba de producirse allí. La película se basó en Mehran Karimi Nasseri, un iraní que vivió en el Aeropuerto Charles De Gaulle, en París, entre 1988 y 2006. Costó 60 millones, recaudó casi 200.