Vivir entre topadoras: avanzan las obras de la doble vía Ruta 7-Rivadavia y dos familias no saben dónde vivirán
Las topadoras ya trabajan alrededor de sus casas y las dos familias que viven desde hace décadas en Carril Centro, Junín, enfrentan una cuenta regresiva. La promesa del progreso choca con una historia de arraigo y precariedad.
Expropiación en la obra de la doble vía a Rivadavia. (Enrique Pfaab - Los Andes)
El Carril Centro es una ruta productiva que nace en la calle La Posta, asfaltada y de tránsito intenso, y que luego va muriendo hacia el este: se debilita, se vuelve de tierra, se transforma en diagonal y termina desembocando, casi sin fuerzas, en la ruta 60. Es un trayecto largo que atraviesa el departamento de Junín, desde los arrabales del distrito de La Colonia hasta la zona rural de El Mirador y Otoyanes, ya en el límite con Santa Rosa.
En su primer tramo, entre las calles Arrascaeta y Martínez, funciona desde hace muchos años, sobre la margen norte de Carril Centro, una de las plantas de tratamiento de líquidos cloacales más importantes de Junín. Por momentos, en determinadas épocas, algunos días puntuales y ante fallas en el funcionamiento o condiciones climáticas adversas, el olor ha invadido la zona. Pero lo cierto es que ese olor, más o menos intenso, casi siempre ha estado presente en las inmediaciones de la planta.
Casi frente a esas instalaciones, como vecinos más cercanos, viven las familias de Silvia Estela Funes y Liliana Chávez. Desde hace más de treinta años habitan allí una casa modesta, de piso de tierra, con el baño afuera y con comodidades mínimas. A su lado, un apéndice cumple las funciones de otra vivienda, tan precaria como la primera.
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Liliana Chávez y Silvia Estela Funes, las vecinas que están al borde de la expropiación. (Enrique Pfaab - Los Andes)
Silvia, de 57 años, vive allí desde casi siempre, junto a su marido, Ramón Orlando Chávez, y su hijo Leonel, de 17. Su cuñada Liliana se instaló hace unos veinte años, con su hijo Franco, su nuera y su nieto, que hoy tiene cuatro años.
Las dos familias han convivido desde siempre —o casi siempre— con ese olor fétido que marca el lugar.
Hace algunos meses, la Municipalidad de Junín y Aysam lograron comenzar a concretar un proyecto ambicioso: la conexión de la red cloacal de Junín con la planta depuradora de San Martín, más grande, más eficiente y ubicada en un área mucho más alejada y despoblada, hacia el este de ambos departamentos. La obra, financiada por la Provincia con un presupuesto cercano a los 9.000 millones de pesos, permitirá dar de baja la vieja y olorosa planta de Carril Centro.
Podía suponerse que la vida de las familias de Silvia Funes y Liliana Chávez iba a mejorar. Pero no. Al mismo tiempo estaba por concretarse una acción estatal analizada desde hacía casi veinte años: laexpropiación de las tres hectáreas y de las casas donde viven, para la construcción de la doble vía que deberá unir la ruta 7 con Rivadavia.
Se trata de la segunda etapa de esa obra vial, proyectada originalmente en 2007, durante el gobierno de Julio Cobos, y que recién ahora logró completar su primer tramo, desde calle Falucho hasta la ruta 60. La continuidad prevé casi tres kilómetros más, desde la ruta 60 hasta una nueva rotonda en Carril Centro; una rotonda que, según los planos, se levantará sobre la vieja planta depuradora y sobre la casa de Silvia y Liliana.
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Expropiación en la obra de la doble vía a Rivadavia. (Enrique Pfaab - Los Andes)
En este día previo a Reyes, mientras sobre la ruta 60 el paisaje resulta curioso y extraño —una autopista que se interrumpe de golpe entre viñedos—, del otro lado las máquinas viales rodean la casa de las mujeres, avanzan por los bordes, como si intentaran espantarlas.
“Dijeron que iban a sacarnos hoy, pero las máquinas están trabajando alrededor. Mañana tenemos una reunión con Vialidad en la Municipalidad de Junín. Veremos qué nos dicen”, dice Silvia, con la calma de quien ya no espera demasiado.