17 de febrero de 2026 - 23:18

Vendimia 1947: Perón, Evita y el "vino nuevo" que convirtió al Parque en altar

En abril de 1947, la Vendimia mezcló liturgia y poder: visita presidencial, Bendición monumental y una corona que casi lleva el nombre de Evita.

Una visita que ordenó la agenda

La presencia presidencial reacomodó los tiempos de vendimia. Lo que en otros años se vivía como un calendario festivo, en 1947 se sintió como una agenda de Estado. Las comitivas, los saludos, las guardias y la logística de una ciudad que debía recibir a sus figuras más influyentes marcaron el pulso de esos días. El clima era de época: un país que se pensaba hacia adelante, con símbolos, y una Mendoza que ofrecía su fiesta mayor como escenario.

El altar monumental y el golpe a la reja

El corazón ritual se instaló en el Parque General San Martín. Sobre la Avenida Los Plátanos se levantó un altar monumental para la Bendición, como si el paisaje mendocino necesitara un marco a la altura de la visita. Allí ocurrió uno de los momentos más comentados de la edición: Perón golpeó la reja y bebió el “vino nuevo” en una copa adquirida en París. La escena, con su detalle europeo, mezcló solemnidad y curiosidad: un acto popular que incorporaba un objeto de lujo, y un líder que convertía un gesto mínimo en símbolo.

Evita “soberana” por aclamación… y el gesto de declinar

La Vendimia también tuvo un giro inesperado, casi teatral. Al final del espectáculo, el maestro de ceremonias anunció que las candidatas habían acordado otorgar el título de soberana a Evita. El anuncio, de alto voltaje emotivo, instaló un instante de suspenso: la fiesta estaba por coronar a una figura que ya ocupaba un lugar central en el imaginario popular. Pero Evita declinó el ofrecimiento. Ese rechazo, lejos de cerrar la escena, la volvió más potente: la “no corona” quedó como gesto político y como anécdota vendimial de archivo.

Nota 11- Imagen 2- Eva Duarte en Vendimia 1947
Imágenes de la coronación en Eva Duarte de Perón declina el ofrecimiento, y Nélida Morsucci, de Tunuyán, es coronada como Reina Nacional.

Imágenes de la coronación en Eva Duarte de Perón declina el ofrecimiento, y Nélida Morsucci, de Tunuyán, es coronada como Reina Nacional.

Con la declinación, el cetro se definió por el cauce previsto y quedó en manos de la candidata de Tunuyán, Nélida Morsucci, elegida aquel jueves 10 de abril. Para el Valle de Uco, el dato tuvo sabor de orgullo: en una Vendimia dominada por nombres nacionales, la reina fue una joven de un departamento que traía su propia identidad a la foto grande.

LA- Nota 11- Imagen 3
Nélida Morsucci, de Tunuyán, fue coronada como Reina Nacional en esta histórica Fiesta nacional de la Vendimia.

Nélida Morsucci, de Tunuyán, fue coronada como Reina Nacional en esta histórica Fiesta nacional de la Vendimia.

El Carrusel y un debut con uniforme

El Carrusel de 1947 aportó otra novedad con peso simbólico: fue la primera vez que incluyó al Ejército. La presencia militar en un desfile popular podía leerse de varias maneras, pero en aquel contexto operó como señal clara de orden, representación y Estado. Entre carros, delegaciones y público, el uniforme sumó un tono de época y dejó una marca para la evolución del desfile: Vendimia como celebración, sí, pero también como puesta pública de instituciones.

Nota 11- Imagen 4- Ejército en el Carrusel
Desfile con debut institucional: el Carrusel de 1947 incluyó por primera vez al Ejército, una señal del clima de época en plena fiesta popular.

Desfile con debut institucional: el Carrusel de 1947 incluyó por primera vez al Ejército, una señal del clima de época en plena fiesta popular.

Una Vendimia que se recuerda por sus “detalles”

La edición de 1947 quedó asociada a escenas que parecen hechas para el archivo: una copa comprada en París en pleno Parque, un golpe a la reja como gesto de ritual, una “corona ofrecida” a Evita que terminó siendo un acto de renuncia, y un Carrusel que incorporó al Ejército por primera vez. En conjunto, esos detalles contaron más que una crónica: mostraron cómo la fiesta, sin dejar de ser popular, podía convertirse en espejo de un país, con sus liderazgos, sus símbolos y sus maneras de mostrarse.

Sin dudas, esta edición histórica de Vendimia merece ser contada entre las destacadas e inolvidables historias de vendimia de nuestro acervo cultural.

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