Una travesía en alta montaña y dos aulas nuevas para chicos súper especiales

Un proyecto de nueve meses se transformó en una importante donación para las escuelas Nº 2-720 y Nº 2-040, en Uspallata. El Rotary de Las Heras ejecutó su proyecto más ambicioso de los últimos años.

Una travesía en alta montaña y dos aulas nuevas para chicos súper especiales
En Uspallata ha cambiado la realidad de los miembros de la comunidad educativa de las escuelas Nº 2-720 y Nº 2-040. Foto/ Archivo Los Andes

Para muchos de los que transitan por la ruta provincial 52 el paisaje casi no ha sufrido cambios, pero para los miembros de la comunidad educativa de las escuelas Nº 2-720 y Nº 2-040, en el Valle de Uspallata, con la llegada de los primeros fríos habían estrenado una obra que les era necesaria. El Rotary Club de Las Heras les donó un módulo habitacional, que se transformó en dos nuevas aulas, y así lograron ampliar el espacio para atender a más estudiantes.

Esta acción “nació a través de un pedido de ayuda que realizaron desde la escuela, se habían quedado con un espacio muy reducido y habían más alumnos”, cuenta el presidente rotario José Ríos. Esta necesidad de infraestructura movilizó a los miembros del club para brindar una solución que lograse atender un pedido especial que habían realizado los docentes, porque “ellos trabajan con chicos con cierta discapacidad e increíblemente, en el Valle, son los únicos que pueden brindarle educación a estos chicos”.

Desde hace tiempo, el Rotary ha llevado adelante una labor significativa en el ámbito de la salud (en 2022 donaron dos sillones de odontología para atender a los más vulnerables) y también de la educación, realizando entrega de lentes, audífonos para chicos sin recursos además de otros materiales escolares, pero este pedido para las escuelas de Uspallata era diferente y representaba un gran desafío desde el inicio. “De verdad fue una cosa titánica, todos los socios respondieron con su ayuda para organizar, para conseguir; este caso nos superó pero logramos un final feliz”, destacó Ríos.

Esta acción “nació a través de un pedido de ayuda que realizaron desde la escuela, se habían quedado con un espacio muy reducido y habían más alumnos”, cuenta el presidente rotario José Ríos.
Esta acción “nació a través de un pedido de ayuda que realizaron desde la escuela, se habían quedado con un espacio muy reducido y habían más alumnos”, cuenta el presidente rotario José Ríos.

“Hicimos contacto con la Fundación de la constructora Cartellone. Ellos ya nos habían donado un módulo que instalamos en la Plaza Marcos Burgos. En este caso, el módulo era inmenso, tenía 12 metros de largo por 3 metros de ancho”, agregó Ríos. De acuerdo a lo que relata el rotario la estructura la constructora la había ocupando originalmente como obrador, después de que se lo entregaron lo reperaron en los talleres Millán, en donde la empresa realiza el mantenimiento de sus camiones, carrocería y demás.

“Pasaron varios meses para poder retirar el módulo de donde estaba, conseguimos por medio de Cartellone que no los cargaran y lo trajimos a la empresa; lo reacondicionamos por completo, los trasformamos en dos aulas, se reparó el techo y se pintó”, cuenta por su parte Gabriel Salas, de la empresa Millán.

Camino a la montaña

Poder emplazar el módulo en la escuela era un desafío en sí mismo porque además de acondicionar el terreno había que pensar el trasporte, una grúa para moverlo y conseguir un permiso especial para poder transitar por la ruta hacía Uspallata. En el entorno de la escuela se cortaron unos árboles, se preparó el terreno y desde el Rotary se aportó el cementó necesario para construir una plataforma para asentar el módulo, y veredas en el entorno de las nuevas aulas.

Luego de cuatro meses de trabajos de refacción y acondicionamiento del módulo, hacía falta un camión especial para ese traslado y obtener los permisos correspondientes para emprender el camino hacia la montaña, hablaron con Guillermo Amstutz que es jefe del 4to. distrito de Vialidad. Cumplidos los trámites pertinentes, “lo cargamos sobre un semi, para llevarlo, habíamos hecho la autorización en Vialidad; nos dieron la prefactibilidad, pero había que montarlo un camión y en otro una grúa para instalarlo”, detalla Salas. En el operativo contó con la escolta de dos camionetas -con personal de la empresa Millán- con banderas de precaución y luces amarillas.

“Nos ha llevado muchísimo tiempo poder conseguir el permiso para salir a la ruta en algo tan particular como esto, una autorización que otorga solamente Vialidad. Y, bueno, con la ayuda de Amstutz logramos el permiso y lo pudimos trasladar”, puntualiza Ríos. El 22 de mayo, en el marco de un acto escolar se realizó la inauguración formal y se entregaron los papeles a ambas escuelas.

Un detalle para destacar es que la escuela Nº 2-040 “Valle de Uspallata” y el Instituto Nacional de Tecnología Argentina (INTA), en 2017, desarrollaron un proyecto de remodelación de su huerta escolar con el objetivo es poder cultivar verduras y hortalizas en terrenos desfavorables, en una zona con vientos fuertes y de bajas temperaturas. Anterioremente, la huerta de la escuela especial “Valle de Uspallata” se convirtió en un modelo de cultivo en altura y atrajo la atención de diferentes instituciones y organismos, lo que incluso le valió un premio a nivel nacional.

Según lo que se ha contado, para las escuelas que funcionan junto al predio del camping municipal en la localidad de montaña, el próximo objetivo es techar el espacio que se formó entre las aulas y el edificio escolar para generar un SUM cerrado y un acceso directo porque hay chicos que usan silla de ruedas. Junto a las 24 personas que conforman el Rotary Club de Las Heras otras instituciones también se sumaron a esta acción para colaborar las fundaciones Cartellone y Elodia Millán, además de la ayuda de Vialidad Nacional y Municipalidad de Las Heras.

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