El Ministerio de Salud de la Nación informó que este miércoles una nena de 8 años falleció por hantavirus en el departamento Futaleufú, en la provincia de Chubut.
El Ministerio de Salud de la Nación informó que este miércoles una nena de 8 años falleció por hantavirus en el departamento Futaleufú, en la provincia de Chubut.
La confirmación de este evento endémico en la región se efectuó desde el Servicio de Pediatría y el Laboratorio del hospital Zonal de Esquel.
La Dirección de Epidemiología de esa provincia notificó del caso a la Dirección de Epidemiología nacional e informó que la menor había comenzado con dolor abdominal, fiebre y vómitos el 8 de julio pasado.
Ante la persistencia del dolor abdominal y la fiebre, el 12 de julio se realizó una consulta en el hospital de Esquel donde quedó internada en la unidad de cuidados intensivos.
Allí se hizo una primera prueba con resultados positivos para hantavirus y se confirmó al día siguiente por pruebas moleculares en el laboratorio del hospital de Esquel. Con los días el cuadro fue empeorando y en la mañana de este 13 falleció.
Desde la cartera sanitaria informaron que el equipo de epidemiología provincial se encuentra realizando las investigaciones epidemiológicas para el control de foco e identificando los contactos estrechos a fin de implementar las medidas de control.
En lo que va del año se han confirmado 32 casos de hantavirus en las provincias de Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, Salta y Tucumán. Cinco de ellos resultaron fallecidos.
La enfermedad por hantavirus es una zoonosis emergente producida por virus ARN pertenecientes a la familia Bunyaviridae. Es transmitida al ser humano por roedores silvestres, reservorios naturales de la infección, que presentan una infección crónica asintomática con viremia persistente y eliminan el virus a través de la orina, saliva y excretas.
Los hantavirus se transmiten fundamentalmente por inhalación de aerosoles cargados de partículas virales provenientes de las heces, orina y saliva de roedores infectados. Otras posibles vías de transmisión son el contacto con excrementos o secreciones de ratones infectados con las mucosas conjuntival, nasal o bucal, o mordedura del roedor infectado.
La transmisión al humano generalmente ocurre al introducirse en el hábitat de los roedores en zonas suburbanas y ambientes rurales, principalmente en los domicilios y durante el desarrollo de actividades laborales, recreativas, o en lugares cerrados como galpones o depósitos infestados por roedores.
También existe evidencia de transmisión persona a persona, y por ello, las secreciones y otros fluidos humanos deben considerarse potencialmente peligrosos.
Los primeros síntomas son similares a un estado gripal: fiebre 38°C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea sin compromiso de vías aéreas superiores.