Tradición de carnaval: los asados del callejón Delgado que rescatan una vieja costumbre

En plena Quinta Sección, los vecinos celebran desde hace 10 años el tradicional carnaval con una carne a la parrilla en un ambiente alegre y genuino. El objetivo es compartir un momento cara a cara, disfrutar de shows y sumar nuevas generaciones.

Tradición de carnaval: los asados del callejón Delgado que rescatan una vieja costumbre
Vecinos de la calle Agustín Delgado de Ciudad cortan la calle para juntarse, comer un asado para festejar carnaval, una tradición de muchos años Foto: José Gutierrez / Los Andes

Nuevamente, como sucede desde la última década, el callejón de la Quinta Sección comprendido por las dos cuadras de Agustín Delgado, entre Sobremonte y Lamadrid, detrás de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), fue anoche testigo y protagonista de un asado popular para celebrar la tradición del carnaval.

Sin embargo, si bien la propuesta nació y se consolidó a partir de este clásico festejo del mes de febrero, la finalidad es mucho más trascendente y consiste en fomentar el encuentro cara a cara entre los vecinos y reivindicar algunos valores como la gratitud, el entusiasmo, la alegría y la solidaridad.

Al menos de este modo lo detalla Tristán (artista e hijo del recordado poeta Raúl Casnati), con palabras simples y profundas. Tristán, así, a secas, es uno de los referentes de estos asados multitudinarios que fueron consolidándose de la mano de una vecina generosa y atenta llamada Silvia Moyano, que hoy sigue siendo una activa organizadora de estos eventos.

Vecinos de la calle Agustín Delgado de Ciudad cortan la calle para juntarse, comer un asado para festejar carnaval, una tradición de muchos años

Foto: José Gutierrez / Los Andes
Vecinos de la calle Agustín Delgado de Ciudad cortan la calle para juntarse, comer un asado para festejar carnaval, una tradición de muchos años Foto: José Gutierrez / Los Andes

Son apenas dos cuadras de una calle corta, estrecha y apacible, casi sin tránsito. Una vez al año la ocupamos para hacer un gran asado de vecinos. Es nuestra manera de festejar el carnaval y, de este modo, retomar la tradición de hace medio siglo de los famosos carnavales de la calle Delgado que eran muy divertidos, según todo el mundo recuerda”, señala Tristán.

“A nuestro modo, también respetamos nuestra tradición pagana, que es el origen del carnaval. Comemos carne y bebemos vino como si nos despidiéramos de la vida mundana. Charlamos, bromeamos y cada uno dice lo que quiere. Y eso nos hace bien. Solemos tener un micrófono al que el vecino que desea se acerca a cantar, saludar, ofrecer o pedir algo. Alguna vez hemos hecho rifas o competencias. Y aunque sea por un día, niños, viejos, pobres y ricos, sanos y enfermos volvemos a ser parte de lo mismo. Es un día, pero la idea queda”, continúa.

“Porque, además –advierte– somos un grupo solidario de vecinos que funciona todo el año. Ahora con la tecnología tenemos un grupo de Whatsapp para comunicarnos y es todo más fácil. Cuando empezamos junto a Silvia Moyano y Ricardo Barraco era sólo el boca a boca, y también teníamos un sistema de papelitos o mensajes por debajo de las puertas”.

Vecinos de la calle Agustín Delgado de Ciudad cortan la calle para juntarse, comer un asado para festejar carnaval, una tradición de muchos años

Foto: José Gutierrez / Los Andes
Vecinos de la calle Agustín Delgado de Ciudad cortan la calle para juntarse, comer un asado para festejar carnaval, una tradición de muchos años Foto: José Gutierrez / Los Andes

Solidaridad vecinal

Un perro abandonado, una señora descompuesta, un robo, un incendio o una pérdida de gas o cualquier otra novedad puede ser motivo de alerta para el grupo. Y también, dice, por qué no, el compartir situaciones lindas o alegres que van sucediendo, así como algún ofrecimiento o venta, “siempre con prudencia o respeto”.

“El tema de ocupar la calle para nosotros es importante. Frente a un urbanismo cada vez más inclusivo y lleno de guetos custodiados, donde lo público es tierra de nadie, y todos son nuestros posibles enemigos, nosotros salimos a la calle, revalorizamos el barrio, el contacto humano, la pregunta al pasar. Básicamente es interesarse por el otro y, así, sin darnos cuenta, recuperar el tejido social”, analiza.

“Obviamente que todos piensan en la seguridad, que no nos maten ni nos roben. Esa es la urgencia, la base indispensable. Pero una sociedad no se conforma con sentirse seguro. El filósofo Martín Heidegger decía que lo seguro a veces no es seguro, que también puede ser terrible”, sintetiza.

Y acota: “Si nos encerramos no nos vemos. La solidaridad, la amabilidad, la gentileza, la alegría, la confianza, el entusiasmo, la paz o el perdón son todos valores que quizás hagan a los malos negocios, pero sin los cuales es imposible el término ´nosotros’”.

Tristán ejemplificó con el caso de Ricardo Barraco, el heladero del barrio. “Hace 10 años que da helados gratis a todo el mundo en los asados”, cuenta. Y agrega: “Y no es más pobre por eso”.

También mencionó a Silvia Moyano, “que con sus años se da maña para avisar a los vecinos de las reuniones y además siempre puso generosamente su casa para las reuniones”.

Zulema Domínguez es otra de las grandes referentes, que con 96 años saca su silla a la vereda y se pone a hacer crucigramas o a contarle a quien quiera escucharla sus historias de cuando era docente o sus amores de la juventud.

Y un párrafo aparte merece la parte artística del festejo, donde siempre hay música y baile.

“Hemos tenido el honor de contar con el prestigioso actor Jorge Fornés, que hizo un recitado; con el talentosísimo Varón Alvarez, con sus tangos y milongas y con el reconocido músico Leonardo Gustavo Jofré, alias Huevo o Musicón, que fuera ganador a nivel nacional, en su infancia, de la conocida competencia denominada ´Cantaniño’”, relata.

También hizo alusión a la presencia de personalidades como Marcela Perdigués que es vecina ilustre y que en los años 80 fuera Reina Nacional de la Vendimia por San Rafael.

“Y, finalmente, la concurrencia de simples vecinos de a pie, amigos y familiares que se van acercando al fogón tentados por tanto cariño y alimento para el cuerpo y para el alma, que a veces vienen de lejos y que son recibidos con los brazos abiertos”, concluye.

Inusual convocatoria

Hijo de Silvia Moyano, fundadora de la propuesta, el artista plástico Fernando Jereb recuerda el primer encuentro con una convocatoria inusual, organizado por su madre. “Fue enviando papelitos por debajo de la puerta. Mucha gente fue a su casa y quedó para siempre. Hoy seguimos incorporando vecinos que se acercan y que son bien recibidos”, señala.

Fernando, que vive muy cerca del lugar y además también allí tiene su atelier dijo que en ese entonces se propusieron reunirse más seguido. “De alguna manera mi mamá, Tristán y yo nos pusimos la mochila al hombro para convocar. Y no solo nos reúne el carnaval, sino muchas veces el año nuevo”, agrega, para señalar que la idea de conocerse y tomar en parte la calle pretende recuperar ciertas tradiciones y compartir momentos.

“El foco no es la fecha sino compartir con los vecinos, el encuentro, mirarnos a la cara en épocas de tanta tecnología y mensajes de WhatsApp. Esto es bien popular, cada cual lleva su mesa, su silla, su trozo de carne que se comparte en la parrilla y su ensalada”, dice.

Y sostiene que el asado hecho al borde de la acequia tiene un particular encanto. “Es bien a lo barrial y algo contradictorio porque se realiza en una zona coqueta, como la Quinta. Hay algo de rebeldía ante las instituciones”, señala mientras ríe.

En alguna que otra oportunidad la Policía se hizo presente y también algún vecino enojado. Pero esas situaciones no pasaron a mayores y hoy, prácticamente, los asados de la calle Delgado representan una institución, una reunión que a nadie se le ocurre objetar.

“Lo más bonito es que se junta gente de distintas generaciones, los primeros vecinos del lugar, amigos de mi mamá, gente de 90 años y otros que nacieron allí, de manera que hay tres o cuatro generaciones. Nosotros abrimos las puertas. El asado siempre está”, concluye.

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