6 de abril de 2026 - 13:31

¿Son vinchucas?: insectos invaden viviendas y preocupan a los mendocinos: cómo combatirlos

Las chinches del arce son insectos que, aunque no transmiten enfermedades, preocupan por su aparición masiva. Qué es, por qué aparece y cómo combatirlos.

En los últimos meses, la presencia de cientos de pequeños insectos oscuros con marcas rojizas empezó a llamar la atención en distintos puntos de Mendoza, sobre todo por la cantidad de ejemplares que aparecen cerca de casas, paredes y ventanas.

Se trata de la chinche del arce, una especie que, aunque no es peligrosa, se volvió cada vez más visible y molesta en zonas urbanas.

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Su presencia suele generar dudas, temor y consultas, especialmente por su parecido con la vinchuca. Sin embargo, los especialistas insisten en que no transmite enfermedades ni representa una amenaza sanitaria.

Qué es este insecto

Originaria de Estados Unidos, la chinche del arce (Boisea trivittata) es un insecto que se alimenta de plantas. En los últimos años, también comenzó a registrarse en otros países, entre ellos Argentina.

Aunque no representa un riesgo importante para la salud humana ni está considerada una plaga agrícola o forestal, en Mendoza su presencia genera preocupación por la gran cantidad de ejemplares que suelen aparecer, especialmente cerca de viviendas.

No es peligrosa, pero sí molesta

Según un dossier técnico elaborado por el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen), la chinche del arce no transmite enfermedades, no está asociada a agentes infecciosos y no representa un riesgo sanitario relevante.

El documento fue realizado junto con la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque, el Departamento de Enfermedades Zoonóticas y Vectoriales, el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico Mendoza y con el acompañamiento de universidades locales.

Aunque puede picar si se la manipula, la picadura solo provoca una molestia leve. Y aunque muchas veces se la confunde con la vinchuca, se trata de un insecto diferente: no transmite la enfermedad de Chagas y es inofensivo para personas y mascotas.

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A pesar del parecido, la chinche del arce no se alimenta de la sangre y no transmite enfermedades.

A pesar del parecido, la chinche del arce no se alimenta de la sangre y no transmite enfermedades.

Tampoco se la considera una plaga agrícola o forestal de importancia, ya que no genera daños significativos en árboles ni en cultivos de valor. Sin embargo, sí puede debilitar algunas plantas al extraerles nutrientes e inyectar toxinas.

El principal problema que genera no es sanitario, sino social y urbano: su aparición masiva provoca molestias, temor y quejas vecinales.

Cómo reconocerla

Los ejemplares adultos miden alrededor de 1,3 centímetros, tienen el cuerpo oscuro y presentan líneas rojas visibles en el tórax y las alas. Las ninfas, en tanto, son de color rojizo intenso y atraviesan distintos estadios antes de convertirse en adultas.

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Su alimentación está asociada principalmente a arces y fresnos, árboles de los que obtienen semillas y otras partes vegetales para completar su desarrollo.

Por qué aparece más en otoño e invierno

Durante los meses cálidos, la chinche del arce permanece cerca de sus árboles hospedantes. Pero cuando bajan las temperaturas, los adultos se dispersan en busca de refugio y pueden ingresar a grietas, hendijas, techos, marcos de ventanas y viviendas.

En esa etapa permanecen en una especie de latencia, sin alimentarse, hasta reactivarse con la llegada de la primavera. Según el documento, las hembras pueden poner entre 200 y 300 huevos, y el insecto tiene una alta resistencia al frío, por lo que no conviene esperar que “desaparezca solo” con el invierno.

Cómo combatirla

El mejor abordaje es el manejo preventivo e integrado, antes que las fumigaciones indiscriminadas.

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Entre las principales recomendaciones figuran:

  • mantener limpias las veredas y patios, especialmente retirando hojas y semillas caídas;
  • sellar grietas y hendijas en paredes, marcos y techos;
  • colocar telas mosquiteras;
  • impedir, en general, el ingreso del insecto a la vivienda.

La lógica es simple: si no encuentra alimento ni refugio, disminuyen las posibilidades de que se instale cerca de las casas.

También se recomiendan podas invernales en ciertos ejemplares de arce para reducir la producción de semillas, que son una de sus principales fuentes de alimento. A nivel urbano, el dossier también sugiere evitar nuevas plantaciones de arces y fresnos en espacios públicos cuando sea posible, y menciona el uso de plantas aromáticas repelentes, como la lavanda, como estrategia complementaria.

Otro detalle importante es que, si se la aplasta, puede liberar una secreción que mancha paredes, telas y otras superficies.

El mayor riesgo: el mal uso de insecticidas

Según el documento, el mayor problema asociado a esta especie no es el insecto en sí, sino el uso excesivo o inadecuado de insecticidas, que sí puede afectar la salud humana, la fauna benéfica y el ambiente.

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Por eso, los organismos técnicos desaconsejan fumigaciones masivas o el uso indiscriminado de productos, especialmente dentro de viviendas.

Qué productos se recomiendan

En caso de que se opte por usar insecticidas, el informe señala que deben utilizarse solo productos autorizados, en bajas dosis, de manera localizada y con las precauciones correspondientes.

Para uso hogareño, se recomienda utilizar únicamente: productos de Línea Jardín aprobados por Senasa, o productos domisanitarios autorizados por Anmat.

Se desaconseja el uso de organofosforados, por los mayores riesgos que implican.

Es importante evitar respuestas exageradas y priorizar limpieza, barreras físicas, monitoreo y uso responsable de insecticidas, solo cuando realmente sean necesarios.

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