Sexo oral: secretos y técnicas para aprender y disfrutar en pareja

El milenario arte de dar placer con la boca tiene muchas estrategias que la mayoría desconoce. El secreto es tomarse mucho tiempo para hacerlo.

Una de las prácticas más apreciadas, menos exploradas y con mayor desigualdad a la hora de dar y recibir, es la del sexo oral, actividad que ha sido reflejada en varios textos clásicos de manera directa o soslayada. Homero hace referencia a la enorme capacidad amatoria de las mujeres de la isla de Lesbos aludiendo a esta práctica en La Ilíada. Cleopatra, no solo pasó a la Historia por ser la única faraona egipcia, por sus múltiples amores y sus excentricidades, sino también por ser una de las más expertas mujeres al momento de dar satisfacción oral.

Que la literatura, la historia y el imaginario colectivo lo coloque en el podio de los placeres sexuales tiene una justificación. Las terminaciones nerviosas que se condensan en la entrepierna, convierten a esa zona en el epicentro del placer, tanto en hombres como en mujeres. Recordemos que el clítoris tiene alrededor de 8.000 terminaciones nerviosas y es un órgano bastante extenso que reviste toda la zona genital en la mujer. En el caso del hombre, aunque el glande cuenta con la mitad (4.000 terminaciones nerviosas), el hecho de que sea un órgano externo lo reviste de una gran sensibilidad táctil.

Pese a todo esto, es muy poco lo que sabemos en cuanto a las técnicas apropiadas para dar placer mediante el uso de nuestra boca, sin arremeter en la primera, sin producir dolor y sin expectativas más allá del simple hecho de relajar y disfrutar el momento.

Una vez más, la industria pornográfica ha atentando contra el placer real, ha creado varios mitos que perjudican, sobre todo, a la mujer y su momento de éxtasis.

No son pocos los hombres que suponen que para que su pareja se excite rápido, deben empezar por el clítoris. Nada más lejos de la verdad. Nuestra sensibilidad íntima es fácilmente aturdible y las partes más sensibles del cuerpo pueden adormecerse (o por el contrario, doler) si son abordadas de manera abrupta.

Si a esto le sumamos la ansiedad de muchos hombres por provocar un squirt (orgasmo vesical femenino, con expulsión de líquido, ampliamente difundido en los videos triple X como el summum del placer) tenemos la mezcla completa para que la mujer se sienta presionada a tener un orgasmo en los primeros minutos del encuentro.

El buen sexo oral debe comenzar siendo muy sutil y debe ser progresivo. Ese es el único secreto.

No son pocos los que sienten que dar o recibir sexo oral es una forma de intimidad más profunda que la penetración, y probablemente estén en lo cierto. No hay nada más comprometido que meterse al otro en la boca: requiere devoción y deseo real.

Por eso, también hay que hacer un llamado de atención a las mujeres que le dan sexo oral a sus parejas: no es un acto mecánico, y no sirve si mientras lo hacen están pensando en la lista de compras del supermercado o en la reunión con la maestra del colegio de los chicos.

Disfruten y hagan disfrutar, de lo contrario, resérvenlo para un momento de verdadera conexión.

Consejos para ellos

Todo hombre debería tomar clases de anatomía femenina para conocer cómo funciona, cuáles son las terminaciones nerviosas que se excitan con mayor facilidad y cómo descubrir el funcionamiento de cada mujer. En términos generales, la vulva tiene un clítoris, los labios, el perineo y los pliegues. Tómense el tiempo que necesiten para explorar y disfrutar, sin intentar apresurar el orgasmo.

Ana Lombardía, sexóloga que imparte talleres de placer vulvar, explica que “sería muy complicado hablar del tiempo que se tarda en obtener un orgasmo porque hay mujeres que tardan muy poco y otras que necesitan más”. Incluso a lo largo de nuestra vida ocurre que la sensibilidad de los primeros cunnilingus no es la de los de la madurez. “Y no es solo centrarse en el clítoris, por muchas terminaciones nerviosas que tenga”, afirma la terapeuta. “Disfruta con tu boca de lo que haces. Haz que cada beso sea diferente. Y no tienes por qué empezarlo y acabarlo. Hazlo todo el rato con muchas cosas más”.

Para poner en práctica

Humming: El humming toma su nombre de la onomatopeya inglesa “hummmm”, y que significa “zumbido”. Es literalmente hacer vibrar los labios mientras emitimos aire controlado. Lo que el aire puede producir es sutil, suave y relajante.

Serpenteo: Se logra pronunciando eles exageradas (pero ¡silenciosas!) que hacen que la lengua salga en forma de “latigazo” de la boca hacia el clítoris o el perineo.

ABC. Consiste en dibujar con la lengua las tres primeras letras del abecedario. De este modo se logra una cobertura total del área femenina.

El heladero. Consiste en poner la lengua blanda y ancha, como cuando tomamos un helado.

El bordeo. Recorrer los pliegues de la piel más íntima con la lengua tiesa, un poquito punzante, definitivamente decidida.

El reloj. Se aplica bordeando el clítoris de manera circular. Esta técnica nunca falla, lo que suele fallar es su aplicación. La clave para sacarle el máximo provecho, es ser generosos con el tiempo que se le dedica.

La succión. Succionar los poquitos centímetros que representa el clítoris es un arte desafiante, sin embargo, vale la pena intentarlo. La técnica del pececito es muy eficaz: consiste en cerrar la boca como trompita y jugar a sacar y entrar el aire de forma entrecortada. Con la boca así, también se puede dar muchos besitos silenciosos seguidos, sosteniendo un ritmo y con cierta intención de sopapa.

El fuckface. Esta técnica es un poquito fuerte, pero sumamente placentera. Consiste en montarse sobre el rostro de la pareja, que debe estar acostada boca arriba. Los fuckfaces pueden ser una expresión de amor si ambos encuentran un lenguaje.

Consejos para ellas

La sexóloga Carol Armero hace referencia a que escuchar es la base del aprendizaje para hacer una buena felación, porque cada hombre es distinto. “Te vas a encontrar el chico que quiere que se lo hagan suave y casi ni les roces. Y hay otros a los que les encanta, incluso, que le pases los dientes”.

Para la práctica

De rodillas. Nunca es incómodo si hay un almohadón donde ubicarte y, además es terriblemente erótico, más aún si él está vestido. Mirarlo a los ojos mientras lo haces puede ser una gran jugada.

El caminito. No vayas directo al punto, al igual que nosotras, ellos disfrutan de las caricias previas, de lo que promete llegar y se hace esperar. Por eso, recorre con tu lengua el trayecto desde su ombligo hasta la base de su pene.

Usa tu saliva. Tal vez no se haga sentir sexy, pero la fellatio requiere mucha saliva. De hecho, es un secreto de las trabajadoras sexuales ayudarse con caramelos extra ácidos. Muchos sex shops venden mouth watering para estimular las glándulas salivales.

No te obsesiones con ir profundo. Aunque es cierto que muchos hombres aman esa sensación de estar, podés dar buen sexo oral sin necesidad de desafiarte. Usá técnicas más enfocadas a chupar a lo largo con lengüetazos y no tanto a masajear con la boca entera.

Usá un rico lubricante. Es importante que sea a base de agua, porque lo fabricados a base de silicona no se ingieren. Además te van a facilitar los masajes en la zona de los testículos de manera suave. Un truco: Sostené la mirada. Tan importante como disfrutar de dar sexo oral, es demostrarlo.

Usá tus manos: Podés darle mayor placer sin necesidad de llegar hasta el fondo con tu boca, si usás las manos para acompañar el movimiento.

Muchas de las técnicas (como el humming, el heladero y el fuckface) también se puede hacer al hombre. La idea es probar, investigar, disfrutar y prestar atención a lo que a él le gusta, porque sin fantasía y deseo, no habrá técnica que valga.

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