En tiempos donde las rupturas de pareja suelen ser el centro de la escena, con casos mediáticos recientes donde (aparentemente) no hubo traiciones, sino decisiones de común acuerdo por proyectos de vida diferentes— surge una paradoja cotidiana: cuanto "mejor" termina una relación, más difícil puede resultar procesar la separación.
En diálogo con Aconcagua Radio, la licenciada en Psicología Florencia Chiófalo analizó las dinámicas emocionales que se activan tras el fin de un vínculo y advirtió sobre los riesgos de evitar el dolor o mantener un contacto estrecho cuando la relación ya no va más.
Según la especialista, la ausencia de un motivo destructivo dificulta establecer la distancia indispensable para elaborar el duelo y alcanzar la aceptación de la ruptura. Sin embargo, esta es una de las claves para hacer el duelo.
La idealización y el futuro perdido complican la separación
"Cuando la otra persona no me ha hecho nada, entre comillas, no hay un enojo, yo de alguna manera la sigo idealizando, idealizo el vínculo que tenía y eso dificulta más la forma de procesar el duelo", explicó Chiófalo.
El enojo cumple una función protectora y sirve como impulso para tomar distancia física y afectiva. Cuando ese desencadenante no existe, es muy común caer en pensamientos obsesivos. La psicóloga remarcó que "la idealización del vínculo va a complejizar más el duelo porque aparecen esos pensamientos de: 'No voy a encontrar a nadie más así, a nadie que me quiera así". De este modo, soltar resulta mucho más difícil.
Lograr una separación de pareja exitosa requiere distancia, afrontamiento del dolor sin polarizaciones y contacto cero inicial para poder elaborar la pérdida
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En este sentido, Chiófalo enfatizó que el impacto de la separación va más allá de la partida del ser querido: "Cuando uno se separa, no solo se separa de su pareja, se separa de todas las expectativas, los proyectos, los objetivos de vida, las rutinas que tenían en conjunto. Entonces, no es solo un duelo por la persona, es todo el concepto y la expectativa que perdí sobre mi futuro".
Conductas evitativas: el riesgo de tapar el dolor en una separación
Frente al malestar que genera este vacío, muchas personas recurren a distracciones inmediatas: hiperactividad social, salidas constantes o la búsqueda acelerada de un nuevo vínculo para tapar las emociones displacenteras.
Sin embargo, la profesional advirtió que la ilusión de que "un clavo saca otro clavo" es contraproducente. "Es una conducta evitativa que a la larga estira mucho el proceso de duelo y que hace que en algún momento ese dolor que está contenido por debajo, solapado con un montón de emociones excitantes y placenteras del momento, después se destape de alguna forma", argumentó.
El rol esencial de la distancia y el duelo exitoso
Para evitar estancar el proceso de sanación, la distancia se convierte en un pilar clave. "Para que un duelo se pueda procesar y se pueda llegar a la aceptación de la separación, necesitamos la distancia. El contacto cero en primera instancia es muy necesario", aseveró la licenciada.
Para la especialista, atravesar el dolor es la única vía para superarlo. Un proceso saludable requiere evitar las polarizaciones extremas y afrontar la realidad sin sesgos.
"Un duelo exitoso es cuando yo, aún con el dolor que conlleva, puedo aceptar que la relación terminó y no polarizo; o sea, ni idealizo ('perdí la mejor relación del mundo y no voy a encontrar otra igual, nadie me va a querer así'), ni tampoco demonizo ('es lo peor que me pasó en la vida, no puedo creer, te voy a hacer la vida imposible'), porque son las dos maneras de no poder soltar y no poder avanzar adelante con la elaboración del dolor", concluyó Chiófalo.
Estrategias para llevar mejor una separación de pareja
“Ser más conscientes de que la única forma de vivir el duelo es atravesando el dolor”, subrayó la experta. “O sea, si me siento mal, poder darme cuenta; y si necesito quedarme una noche en casa y no salir, hacerlo; si necesito buscar un amigo y hablar, hacerlo, porque es una de las cosas más duras que le toca vivir a una persona”, agregó.
Por otra parte, recomendó tratar de conectar con las cosas valiosas, con las fuentes de relación que sí están siendo asertivas o que están siendo recíprocas en ese momento (amigos, familia) para poder transitar este dolor de la mejor manera posible. Además,
Otro aspecto fundamental, es ser consciente de las emociones y poder ponerlas en palabras para el otro. “En general, lo que previene una separación, lo que mejora una relación y lo que, en el momento en que ya esté instalado el desgaste, mejora la forma de separarse es la conciencia de mis emociones; o sea, poder reconocer mis emociones y las emociones del otro”, explicó la licenciada.
Y dio como ejemplo. “Si yo me reconozco enojada con la otra persona, tengo que entender que en estos momentos no voy a poder tener una conversación amable para ver en qué términos nos separamos, ¿sí? Y si yo me reconozco enojada, tengo que poder ser descriptiva con lo que me enoja, porque a veces se empieza con esto de "vos me hiciste esto, vos me querías hacer tal cosa, por vos tal otra" y se apunta muchísimo a la otra persona que ha sido tu compañero de vida o tu compañera de vida”. Por eso, dijo que es muy importante tratar de hablar de forma descriptiva, referirse a situaciones que han pasado y no a que las personas son las que han hecho daño.