2 de julio de 2026 - 11:49

"Se precisa niño con buenas recomendaciones": los impactantes avisos clasificados de hace un siglo que reabren el debate actual

En el recorrido por las páginas históricas de Los Andes se encontraron avisos clasificados de familias y empleadores que buscaban niños para trabajar.

Desde sus primeros números, el diario Los Andes publicaba avisos clasificados que, leídos en la actualidad, llaman poderosamente la atención. La demanda laboral de niños y niñas era una práctica frecuente y naturalizada por la sociedad de la época. Así, por ejemplo, en 1889 —un año antes de la célebre crisis política y económica de 1890—, debajo de un anuncio de venta de novillos y mulas, se podía leer:

Niño. Se precisa uno para el servicio de una casa de comercio. Se paga buen sueldo, en casa de Juan Lopez. San Martín 229 y 231.

6 enero 1889 niño servicios
Avisos clasificados que se publicaban hace un siglo.

Avisos clasificados que se publicaban hace un siglo.

El pedido inespecífico de servicio significaba que el menor podía ser empleado en cualquier tipo de labor que requiriera el patrón. Asimismo, la promesa de un buen sueldo actuaba como un anzuelo para familias sumidas en el pauperismo de aquellos años que se veían obligadas a emplear a todos sus miembros para subsistir.

Algo similar ocurría con el siguiente aviso de 1892:

Muchacha. Se necesita una, de doce á catorce años, para el servicio de un matrimonio. Se prefieren españolas. Ocurrir Lavalle 45.

muchacha 12 febrero 1892
Avisos clasificados que se publicaban hace un siglo.

Avisos clasificados que se publicaban hace un siglo.

Aquí se especificaba la edad y el género, desdibujando —quizás intencionalmente— la categoría de la infancia. Sin embargo, el límite de edad no dejaba lugar a dudas. Se requería una niña para el servicio de un matrimonio, por lo que se infiere que se trataba de labores domésticas, las llamadas criadas o sirvientas. La preferencia de españolas evidenciaba la manera en que el mercado laboral segmentaba a los y las menores provenientes de las olas migratorias, solicitando perfiles específicos con supuesto status para la privacidad del hogar.

Eran épocas en las que la educación primaria ya era obligatoria por ley, aunque su implementación efectiva aún resultaba difícil, más aún para aquellas niñas y niños huérfanos, inmigrantes o de familias pobres. Un clasificado del 5 de julio de 1889 dejaba constancia de esta tensión entre la escolaridad y la necesidad económica:

Un matrimonio. Desea ocuparse, ya sea en esta ciudad ó en algún Departamento. La familia es solo un niño de 11 años quien puede prestar servicios sin perjuicio de mandarlo a la Escuela. Ellos tienen práctica en algunos ramos de comercio. Por datos de domicilio ocurrir á esta Imprenta.

5 julio 1889 matrimonio
Avisos clasificados que se publicaban hace un siglo.

Avisos clasificados que se publicaban hace un siglo.

Las zonas rurales no eran la excepción. Allí se contrataba a menores para las épocas de cosecha, pero también para el transporte y el servicio doméstico. Así, el 5 de marzo de 1903, se leía:

NIÑO QUE SEPA MANEJAR SULky y servir mesa se necesita. Lavalle 278.

Inmediatamente arriba de ese aviso se solicitaban canillitas, una de las figuras infantiles más estudiadas de la época. Lo más llamativo es que se ofrecía una mejor remuneración a quienes supieran manejar caballos:

NIÑOS, NIÑOS, NIÑOS—Se precisan para la venta de diarios y revistas ilustradas. Se les abonará un buen sueldo pagado por quincenas o mensual, como mejor les convenga. Se prefieren de la campaña abonándoseles el pasage (sic) de venida. Los que hagan la venta de á caballo ganarán mejor sueldo. –Darán razón en la calle San Martín núm. 2540 frente a la de Tucumán.

5 marzo 1903 sulky.jpg
Avisos clasificados que se publicaban hace un siglo.

Avisos clasificados que se publicaban hace un siglo.

Otro elemento destacable de este último aviso es la preferencia por los niños de la campaña; es decir, de entornos rurales donde la crisis golpeaba con mayor dureza. Esto revela la crudeza de un sistema que, sin distinción de edades, exponía a estos infantes al desarraigo y a la indefensión.

Podríamos seguir enumerando avisos que hoy parecen excepciones, pero que estaban lejos de serlo. Los niños y niñas de entonces formaban parte activa del engranaje laboral. El trabajo infantil doméstico, agroindustrial, comercial y de transporte representaba una mano de obra aún más barata que la de los adultos, convirtiéndose en la variable de ajuste ideal para los sectores patronales en tiempos de crisis.

Un siglo de distancia: reflexiones actuales

Más de cien años después, la lectura de estos textos genera una profunda indignación y tristeza. Las legislaciones nacionales e internacionales han avanzado notablemente en la protección de las infancias. Sin embargo, cabe preguntarse hasta qué punto esta problemática sigue vigente.

Si bien hoy las ofertas de empleo infantil ya no se publican abiertamente en las páginas de los diarios, la vulnerabilidad socioeconómica actual mantiene vivo el debate público sobre la deserción escolar y la temprana inserción de los menores en el mercado informal. La tensión entre la necesidad de subsistencia y el derecho a la educación no es un fenómeno del pasado, sino una realidad estructural que persiste.

Recuperar estos documentos históricos nos permite poner en perspectiva el presente. Nos recuerda que los derechos de las infancias no surgieron de la nada, sino de la urgente necesidad de proteger a los sectores más vulnerables. El niño que manejaba el sulky, la niña de doce años destinada al servicio doméstico o el canillita desarraigado no elegían voluntariamente ese destino, sino que era la respuesta urgente a situaciones de extrema pobreza en un contexto donde el Estado aún no asumía un rol regulador y protector del trabajo. Releer el pasado, nos permite no repetirlo y no tropezar con los mismos obstáculos.

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