Se destrabó el conflicto por la doble vía: expropiaron y demolieron la casa de Carril Centro
Tras semanas de tensión y negociaciones, las familias que habitaban el inmueble ubicado en el cruce del Carril Centro aceptaron la propuesta de Vialidad Provincial y abandonaron la vivienda. La casa fue demolida de inmediato y la obra retomó su avance.
Se destrabó el conflicto por la doble vía: expropiaron y demolieron la casa de Carril Centro. (Enrique Pfaab - Los Andes)
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Se destrabó el conflicto por la doble vía: expropiaron y demolieron la casa de Carril Centro. (Enrique Pfaab - Los Andes)
Después de mucha tensión y de negociaciones que insumieron el último mes de 2025 y el primero de 2026, se concretó la expropiación de la casa que impedía el avance de la segunda etapa de la doble vía Ruta 7 / Rivadavia y se demolió la vivienda apenas se fueron sus habitantes.
Quizás lograron convencerlos o tal vez la presión tuvo efecto. Lo más probable es que hayan confluido las dos cosas, para lograr despejar de habitantes lo que será el cruce de la doble vía con el Carril Centro, en Junín.
Las familias de Silvia Estela Funes y Liliana Chávez abandonaron la casa el lunes e inmediatamente la empresa que ejecuta la segunda etapa de esta obra comenzó a demoler la vivienda, para evitar el riesgo de que alguien intentara ocuparla nuevamente. En la mañana de este miércoles, la vivienda se parecía más a una montaña de escombros que a una casa.
Cómo se resolvió
“Chávez, Ramón Orlando”, dijo el hombre mientras apretaba la mano con fuerza. Nacido, criado y habitante de la zona rural, Chávez, como muchos de sus vecinos, tiene la costumbre de anteponer el apellido al nombre. Años de trabajo en fincas y de trámites ante organismos públicos lo acostumbraron a eso.
“Aceptamos las dos casas que nos ofrecieron en Montecaseros, pero estamos atentos a que cumplan con todo”, había dicho una semana atrás, cuando todavía seguían abiertas las negociaciones con Vialidad Provincial.
La resolución llegó luego de semanas de idas y vueltas, reuniones técnicas, visitas de funcionarios y advertencias formales. La oferta final fue la misma que había estado sobre la mesa desde el inicio del conflicto: dos viviendas nuevas en Montecaseros, bajo la figura de comodato por 30 años. Lo que cambió, según relatan las familias, fue el encuadre del acuerdo y el compromiso de cumplir con plazos, servicios y condiciones habitacionales específicas.
Durante el último tramo de la negociación, las familias dejaron en claro que la salida solo sería posible con garantías mínimas. Entre ellas, la entrega efectiva de las viviendas antes de abandonar la propiedad, la conexión de servicios básicos y la posibilidad de permanecer juntas, manteniendo la cercanía entre ambas familias. Esos puntos fueron los que terminaron de destrabar el conflicto.
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Se destrabó el conflicto por la doble vía: expropiaron y demolieron la casa de Carril Centro. (Enrique Pfaab - Los Andes)
Adiós
El lunes, finalmente, Silvia, Liliana y sus familias cargaron lo indispensable y dejaron la casa que había sido hogar durante décadas. No hubo acto formal ni comunicado oficial. Apenas se cerró la puerta, comenzaron los trabajos de demolición. Para el mediodía, el lugar ya había cambiado de forma irreversible.
La escena marcó el final visible de un conflicto que había puesto en evidencia las tensiones entre una obra de infraestructura estratégica y la vida cotidiana de quienes quedaban en medio del trazado. La casa —o las casas, según quién mirara— ocupaban exactamente el punto donde se proyecta la rotonda que conectará el Carril Centro con la nueva doble vía. En los planos era un obstáculo. En la realidad, era un hogar compartido por dos familias.
El caso había ganado visibilidad pública semanas atrás, cuando las familias denunciaron presiones, falta de alternativas y la posibilidad de un desalojo inmediato. Incluso se había advertido sobre la necesidad de una orden judicial y de una propuesta proporcional, tal como lo establece el régimen de expropiaciones. Ese marco legal fue, en parte, el que obligó a ordenar el proceso y a formalizar los pasos finales.
Hoy, con la vivienda demolida, la obra puede avanzar sin impedimentos. La segunda etapa de la doble vía —un tramo corto pero clave dentro del proyecto general— retoma su ritmo y despeja uno de los puntos más conflictivos del trazado.
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El avance de la doble vía, en Junín, requirió expropiaciones y algunas familias no quieren ceder. (Enrique Pfaab - Los Andes)
Para las familias, en cambio, comienza otra etapa. La mudanza a Montecaseros implica un cambio profundo: nuevos vecinos, nuevas distancias y una vida que deberá rearmarse lejos del Carril Centro, donde estaban el trabajo, la escuela, los vínculos cotidianos y la historia familiar. Aunque aceptaron la solución, aseguran que seguirán atentos a que se cumpla cada punto del acuerdo.
En el terreno donde hasta hace pocos días había una casa, ahora solo quedan restos de ladrillos, chapas y escombros. Pronto habrá máquinas, asfalto y tránsito. La rotonda dejará de ser un dibujo en los planos y se convertirá en parte del paisaje vial del Este. Para quienes vivieron allí, en cambio, ese cruce quedará como el lugar donde una obra avanzó y una historia se cerró, no sin costo.