Revelan que el consumo excesivo de alcohol sube el riesgo de contagio por coronavirus

A través de un estudio, los expertos compararon los efectos de las bebidas alcohólicas y no alcohólicas en el distanciamiento entre amigos y extraños.

Revelan que el consumo excesivo de alcohol sube el riesgo de contagio por coronavirus
En un entorno de laboratorio, el alcohol hizo que los extraños se acercaran significativamente entre sí durante el intercambio social.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, realizó un trabajo exhaustivo que da cuenta del peligroso comportamiento que llevan adelante las personas a medida que ingieren bebidas alcohólicas y que en este contexto de pandemia facilita los contagios por coronavirus.

Según lo expertos, los extraños que consumen alcohol juntos pueden mantener la distancia social al principio, pero con cada copa se van acercando peligrosamente a quienes están a su lado debido al crecimiento de la intoxicación.

Los expertos compararon los efectos de las bebidas alcohólicas y no alcohólicas en el distanciamiento entre amigos y extraños.

En un entorno de laboratorio, el alcohol hizo que los extraños se acercaran significativamente entre sí durante el intercambio social, reduciendo la proximidad física a un ritmo fuerte con “implicaciones potencialmente importantes para la salud pública”.

Ningún estudio previo ha probado los efectos del consumo de alcohol en el distanciamiento social, según los investigadores; de hecho, dicen que ha habido una falta total de evidencia sobre los efectos del alcohol.

De las restricciones promulgadas durante el Covid-19, entre las más controvertidas se encuentra el alcohol”, dicen los científicos en su artículo, dejando en claro el peligro de abandonar el distanciamiento físico en personas alcoholizadas.

Para probar cómo la familiaridad social influye en el comportamiento al beber, los investigadores pidieron a los participantes del estudio que trajeran a un amigo para sumar a la investigación. Trabajaron sobre 212 bebedores sociales jóvenes y de buena salud.

“En la mitad de los casos, los participantes bebieron con un amigo”, dijo Fairbairn, profesora de psicología. “En la otra mitad, bebieron con el amigo de otro participante, es decir un extraño”. Se asignó a las parejas a consumir bebidas alcohólicas o no alcohólicas. El equipo les dio a los que estaban en la condición experimental suficiente alcohol para llevar su alcohol en sangre a niveles asociados con la intoxicación. Las bebidas se administraron en tres partes iguales durante 36 minutos, durante los cuales se grabaron en video los comportamientos de los participantes.

Alcoholismo, Covid-19 y distancia social

“Medimos la distancia entre las personas a través de métodos de aprendizaje automático que detectan la posición de las manos, los brazos, las piernas y la cabeza de cada persona en el video”, dijo Bosch, otro de los autores del trabajo.

Los amigos tendían a acercarse unos a otros independientemente de que consumieran alcohol o no, encontraron los investigadores. Pero los participantes que interactuaban con un extraño solo se acercaban a ese individuo si estaban intoxicados.

“La distancia física entre estos pares disminuyó en aproximadamente un centímetro por intervalo de tres minutos”, dijo Fairbairn, mientras que los que tomaron bebidas bebidas sin alcohol con extraños no se acercaron significativamente entre sí.

“Este estudio muestra que, con el tiempo, el alcohol reduce la distancia física entre personas que no se conocen previamente”, dijo Laura Gurrieri, integrante del equipo de investigación.

“Este hallazgo es particularmente importante en el contexto de la pandemia de Covid-19 porque sugiere que el alcohol podría facilitar la transmisión del virus e impedir el seguimiento de las pautas de distanciamiento social”, concluye Gurrieri.

Lo que es más preocupante fueron las condiciones de laboratorio de los experimentos, que eran menos confinados que muchos pubs y bares, donde todo se potencia aún más.

El estudio se llevó a cabo en un laboratorio espacioso y silencioso, en lugar de un bar, y la capacidad de los participantes para acercarse unos a otros se vio limitada, ya que se sentaron uno frente al otro en una mesa grande.

“Es probable que la gente se acerque aún más entre sí en un bar abarrotado y con música alta en comparación con nuestro entorno de laboratorio”, dijo Fairbairn.

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