Es francés, vivió en Mendoza y ahora remó más de 90 días hasta llegar Hawai

Cyril Derremaux remó más de nueve horas por día durante tres meses y cumplió el sueño de su vida. Amante de Mendoza, sostuvo que “la vida está hecha para ser vivida al máximo”.

Cyril Derreumaux es francés, vivió en Mendoza hace unos años.
Cyril Derreumaux es francés, vivió en Mendoza hace unos años.

Después de 91 días y 9 horas en el mar, a bordo de su kayac, tras haber zarpado en la madrugada del 21 de junio desde Monterrey, California, Cyril Derreumaux llegó a Hilo Bay, Hawai, con su antorcha y su sonrisa.

Fue el pasado 20 de septiembre y se convirtió en el primer kayakista 100% propulsado por un humano en cruzar las 2400 millas náuticas (nada menos que 4.444 kilómetros) absolutamente solo y sin apoyo.

Cyril atesora en su haber una interesante historia con Mendoza: aquí vivió entre 2004 y 2005, cuando una empresa francesa lo trasladó a Cuyo para armar una fábrica de barricas de vino. Permaneció casi dos años y quedó tan maravillado con el lugar y la gente, que aún hoy hoy, asegura, lo unen muchísimos amigos entrañables.

“Amo Mendoza. Más allá del vino, que era parte de mi trabajo, me encantó la gente, que me ha recibido de manera espectacular desde el primer día. Este viaje espiritual me sirvió para pensar muchísimo y tal vez una de las señales que sentí fue la de volver pronto”, aventuró Cyril, vía whatsapp, aún desde Hawai.

“Todavía atesoro muchísimos amigos con quienes me comunico muy seguido. La Argentina es eso, es familia, amigos, vínculos de afecto”, enumeró, para comentar con Los Andes la inolvidable experiencia en la inmensidad del mar.

-Cyril ¿Cuál es su balance?

- ¡Increíble! Estuve sin ver personas humanas por 90 días, mucho tiempo, fue un trabajo más mental que físico. Cruzar el Pacífico resultó un viaje espiritual en el que me pregunté muchas cuestiones, la vida y la muerte estaban cerca, los riesgos en la inmensidad, la serenidad y la furia del mar en apenas horas… Afronté miles de problemas y descubrí un mundo.

- ¿Cuánto tiempo demoró el proyecto en cumplirse?

- Tardé cuatro años, el Covid complicó las cosas y luego hubo otro intento fallido de junio de 2021 debido a un ancla marina dañada y mal clima.

- ¿Qué siente hoy al haber alcanzado el objetivo?

- La llegada fue una gran felicidad. Estaba mi familia, amigos, simpatizantes. Fue una aventura magnífica, claramente también un viaje espiritual. Antes de irme realmente no podía explicar por qué quería asumir este desafío, pero finalmente encontré todas las respuestas a mis preguntas en el agua.

-¿Qué dificultades superó?

- Las primeras semanas fueron complejas, mareos, falta de sueño, cambio de ritmo, esfuerzos físicos, nueva dieta… Gracias a mi experiencia previa y a la paciencia, a la semana siguiente logré maniobrar con éxito la situación. Dos pasos adelante remando durante el día, un paso atrás en la noche para vencer las fuertes corrientes y dominar vientos que me empujaron hacia las costas de Estados Unidos y México durante las primeras semanas.

- ¿Cómo sorteó el cansancio?

- Fue duro, así como hacer frente a algunos desperfectos, como una fuga en la parte trasera del bote que comenzó a inundar un compartimiento que tuve que sellar. También sufrí un problema con la batería y un encuentro cercano con la tormenta tropical “Estelle” que, afortunadamente, perdió intensidad justo antes de cruzar esa zona. De todos modos, ese episodio requirió que me quedara en el camarote durante dos días mientras las olas golpeaban el barco y sostenían vientos de 25 nudos.

- ¿Cuál fue el momento más complicado?

- Tal vez el día 46 de la travesía, cuando el principal generador de agua eléctrico se averió y me vi obligado a decidir si continuaba. Confiaba en mi potabilizadora manual de respaldo y así tuve que bomber manualmente durante 1 hora cada noche y 45 minutos cada mañana para conseguir el galón de agua que consumía por día. Me apoyé en mi gran preparación logística y un equipo de tierra de apoyo muy decidido para resolver problemas.

-¿Qué reflexionaba durante el proceso?

- Grandes lecciones de vida que aprendí a compartir con toda la gente que me ayudó a lograr el cometido. Pienso que la vida hay que vivirla al máximo. Lo mejor fue tocar tierra el 20 de septiembre a las 12.49 y ser recibido por una multitud reunida y una escolta de bienvenida de la comunidad local de remo.

- ¿Demoró exactamente lo planeado?

-No, estuve 21 días más de lo estimado y eso me obligó a racionar alimentos durante gran parte del último tramo del viaje y cambiar el destino final, Honolulu debido a esas raciones.

Un libro y un documental

Todavía abrumado por esta gran aventura, Cyril dijo que seguirá trabajando para completar el documental que planea realizar y, a la vez, escribir un libro sobre su experiencia. También manifestó su deseo de continuar trabajando como entrenador de rendimiento y orador motivacional.

Nacido el 5 de septiembre de 1976 en Lille, Francia, Cyril se siente americano. Vive en California desde los últimos 15 años. Está casado y tiene dos hijos: Oliver, de 16 años y Simon, de 13.

Sus distintas experiencias y vivencias en Francia, Italia, Gran Bretaña, Argentina, Brasil y Estados Unidos lo llevaron a hablar seis idiomas.

“Tengo espíritu aventurero desde mi niñez y viajo por todo el mundo con una mochila siempre que puedo, por eso conozco 26 países”, dijo.

Ya en 2016 vivió otra gran experiencia por el Pacífico: fue también desde California a Hawai, acompañado por 3 personas más. En aquella ocasión batieron un récord Guinness por ser los más veloces en cruzar el océano.

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