Construir una sociedad más empática, crear entornos más amigables. Ya que, en la medida en que pasan los años, el sujeto en comunidad crece en derechos y también en la capacidad de reconocer al otro como tal. De esta manera, se trata de ir de lo abstracto a lo concreto, de las buenas intenciones a los gestos tangibles.
Quizás fue el caso de las primeras rampas en veredas y esquinas. Más tarde llegó la señalización en braille en paradas de colectivo, los asientos reservados, los espacios accesibles para todos los cuerpos. Ese conjunto de acciones que transforman el entorno en un lugar más amable forma parte del hacer inclusión.
Funciones distendidas
Funciones distendidas para una cultura con inclusión.
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Y desde esa misma lógica nacen las funciones distendidas. Durante las vacaciones de invierno, los tres departamentos del Valle de Uco —Tunuyán, San Carlos y Tupungato— incluyen en sus propuestas teatrales funciones adaptadas para personas neurodivergentes y con discapacidad.
Este domingo 20 de julio habrá funciones distendidas en Tunuyán y en San Carlos, ambas a las 15 horas. Las entradas son gratuitas y pueden retirarse en boletería de los centros culturales de cada departamento.
Del proyecto a la experiencia
La psicóloga Anabela Perelló marco como el inicio de este proyecto después que conoció a Ian Moche, el popular niño de 12 años autista que habla de TEA en redes sociales y en los medios. Su visita al auditorio de Tunuyán fue el disparador: “Me di cuenta de todo lo que se necesitaba para que él pudiera estar tranquilo. Desde ahí empecé a investigar. Las funciones distendidas eran una posibilidad real y necesaria”, cuenta la psicóloga.
Ese fue el punto de partida de un hacer concreto, que se institucionalizó en 2024 cuando la psicóloga y concejal justicialista presentó el proyecto de ordenanza “Funciones distendidas para una cultura con inclusión”. El Ejecutivo municipal, encabezado por Emir Andraos, implementó la iniciativa como prueba piloto durante el receso invernal de ese año. El saldo: la realidad superó cualquier expectativa.
“El objetivo es que las personas neurodivergentes puedan disfrutar de una obra sin sentirse juzgadas, sin tener que irse antes de tiempo. Pero también que las familias puedan estar cómodas, tranquilas, sin esa angustia que muchas veces sienten en espacios públicos”, sostiene Perelló.
Funciones distendidas
La concejal justicialista, Anabela Perelló, realizando el cierre el la primer función distendida realizada en el 2024 con la obra municipal Elsa, un musical en la nieve.
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¿Qué es una función distendida?
Una "función distendida" es una experiencia escénica adaptada para personas con condiciones como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), el TDAH y otras formas de neurodivergencia. En la adaptación se realizan modificaciones a elementos sensoriales de la puesta en escena. Por ejemplo: la intensidad del sonido, la iluminación y los efectos sorpresa. Durante sucede la puesta en escena, hay una intérprete de LSA (lengua de Señas Argentina). Todo en virtud de crear un ambiente más predecible, sereno y accesible.
“En estas funciones no hay destellos de luces, ni sonidos fuertes. Las puertas del auditorio se mantienen abiertas, la sala está parcialmente iluminada y los asistentes pueden deambular si lo necesitan. También se reduce la capacidad del espacio para evitar la sobrecarga sensorial”, amplia la psicóloga.
En la sala se incorporan pictogramas para anticipar los momentos de la obra: hacer fila, entrar a la sala, ir al baño. También se dispone un “espacio de calma”, por lo general se ubica en la antesala, acá hay objetos sensoriales.
Un compromiso institucional
En Tunuyán, la experiencia se inició en 2024 con "Elsa, un musical en la nieve" y se consolidó este año con "La leyenda de Tefiti", dirigida por Sebastián Garay, director de Cultura, e interpretada por el elenco municipal. Ambas obras fueron adaptadas con criterios de accesibilidad sensorial, uso de pictogramas, reducción al 70% del público y creación del espacio de calma. Este año se incorporó lengua de señas en vivo.
El trabajo se realiza con el respaldo de un equipo interdisciplinario del municipio tunuyanino integrado, además de Garay, por la directora de gestión social, Ana Clara Manresa y la licenciada en Terapia Ocupacional, Carolina Loreiro, quien brinda asesoramiento técnico para la adecuación de las obras.
“Lo más importante es que esta política ya está institucionalizada. Aunque yo no esté el año que viene, las funciones distendidas seguirán siendo parte del calendario cultural de Tunuyán”, afirma Perelló.
Multiplicar, es la tarea
Un padre de Tupungato, al conocer la experiencia, se comunicó con Perelló para replicarla en el cine local. A partir de allí, los municipios de Tunuyán, San Carlos y Tupungato articularon esfuerzos para compartir aprendizajes y adaptar las funciones a las características de cada comunidad.
En San Carlos, la propuesta tomó forma este invierno con la obra "Enredados". La coordinación estuvo a cargo de Lucas Corso (director de Cultura) y Mariano Ottaviani (exdirector de Desarrollo Humano y Salud), quien acompañó todo el proceso.
“Nuestro departamento tiene un alto número de niños con autismo y contamos con un servicio de atención gratuita. Era fundamental pensar una propuesta que los incluyera desde lo cultural, sin forzarlos a adaptarse a lo que históricamente los excluyó”, explicó Ottaviani.
Desde el primer momento se conformó un equipo de trabajo para adaptar la experiencia. Se redujo el aforo del auditorio a la mitad, las luces permanecieron encendidas durante la función, se eliminaron efectos de sonido abruptos y se ajustó el volumen general de la obra.
Además, se incorporó una intérprete de lengua de señas, se dispuso un espacio de calma en el hall de entrada con juegos sensoriales, luces tenues y acompañamiento de profesionales de la salud. También se trabajó en la anticipación visual con pictogramas.
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San Carlos: este año implementaron la función distendida con la obra teatral Enredados.
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“Hasta cortamos el tránsito en la calle del teatro para evitar ruidos externos que pudieran sobresaltar. Cada decisión se pensó desde la lógica de crear un entorno previsible y afectivo para quienes suelen sentirse excluidos en estos espacios”, detalla el exdirector de Desarrollo Humano y Salud sancarlino.
Según contó el equipo técnico de la obra también participó en la sensibilización y adecuación de los contenidos. “Tuvimos varias reuniones con los actores y el director para revisar cada escena. Sabíamos que la obra tenía que sostener su belleza, pero sin generar sobrecarga sensorial. Fue un trabajo cuidadoso y muy amoroso”, concluye.