Tras un breve respiro de las intensas tormentas con granizo que marcaron la última semana en Mendoza, el calor volvió a adueñarse de la provincia y de gran parte del país. Sin embargo, no se trata de un episodio aislado.
Especialistas en meteorología explican que este bloqueo explica las temperaturas elevadas durante varios días, sin permitir la llegada de aire más fresco. Conocé los detalles científicos.
Tras un breve respiro de las intensas tormentas con granizo que marcaron la última semana en Mendoza, el calor volvió a adueñarse de la provincia y de gran parte del país. Sin embargo, no se trata de un episodio aislado.
Especialistas explican que las altas temperaturas que se repiten días tras días responden a un fenómeno conocido como “muro atmosférico”, un bloqueo que mantiene atrapado el aire caliente y retrasa la llegada de aire más fresco.
Según los meteorólogos, este escenario se debe a un sistema de altas presiones que permanece casi estacionario sobre la región. Esta configuración favorece una circulación constante de viento norte, que transporta aire cálido y dificulta el ingreso de frentes fríos, extendiendo el calor por varios días.
En tanto, el fenómeno que mantiene las temperaturas elevadas durante varios días tiene un nombre informal: “muro atmosférico”. Se trata de un bloqueo que impide el ingreso de aire frío y altera la circulación habitual de la atmósfera.
En ese contexto aparece otro proceso determinante. La subsidencia es el descenso lento del aire desde capas altas, un movimiento que, al comprimirse por la presión, provoca un aumento adicional de la temperatura.
“Cuando el aire desciende, se comprime por el aumento de la presión y se calienta. Es un proceso físico conocido como calentamiento adiabático, que eleva aún más la temperatura de una masa de aire que ya es cálida”, explicó una comunicadora meteorológica y redactora de Meteored.
Ese movimiento descendente también limita la formación de nubes. Según explicó Meteored, en pleno verano la combinación de cielos despejados y muchas horas consecutivas de radiación solar directa potencia el calentamiento del suelo. “Por arrastre, también del aire cercano a la superficie”, sumaron.
El golpe de calor es el cuadro más grave derivado de las altas temperaturas y ocurre cuando el sistema de termorregulación del cuerpo colapsa, elevando la temperatura interna por encima de los 40 °C. Ante la incapacidad de enfriarse por sí solo, el organismo entra en una situación de emergencia que requiere atención inmediata.
Los síntomas suelen aparecer de forma repentina y pueden variar, pero los más frecuentes incluyen: