Prueba ERCE: los resultados de los alumnos argentinos alertan pero no sorprenden

Alumnos mendocinos de 6to grado y también de tercer grado participaron de la prueba de la prueba regional.
Alumnos mendocinos de 6to grado y también de tercer grado participaron de la prueba de la prueba regional.

El Estudio Regional Comparativo y Explicativo, de Unesco reflejó que la Argentina está peor que en años anteriores y quedó por debajo de mitad de tabla en todos los casos. El estudio comparó los aprendizajes en Matemática, Lectura y Ciencias de chicos de tercer y sexto grado en 16 países.

Los resultados de la prueba educativa realizada por Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE), de Unesco, mostró que Argentina, en tan solo 13 años, entre 2006 y 2019, pasó de estar por encima del promedio de la región en Matemática y Lectura a estar por debajo del promedio en esas dos disciplinas, además de Ciencias Naturales. La evaluación se realizó a alumnos de tercer y sexto grado de 16 países.

Lamentablemente estos pésimos resultados no sorprenden a los responsables de la educación ni a los profesionales vinculados, y es que hay una notoria conciencia de que el sistema hace años no funciona y que las cosas se hacen mal. Todos coinciden en la urgencia de resolver el problema, pero al parecer no se encuentra la manera.

Desde la Dirección General de Escuelas, Mercedes Monzón directora de Evaluación de la Calidad Educativa, opinó al respecto: “Esta es una prueba internacional, lo que hace es proponer una medida estandarizada para todos los países y la lectura de esos resultados se debería ver a la luz de lo que propone esa evaluación. Es importante hacer un análisis mucho más detallado de porque en la Argentina los resultados dieron de cómo dieron”.

Y agregó: “Estos resultados no nos sorprenden para nada, es algo con lo que venimos luchando día a día desde la DGE, porque creemos que se requieren cambios estructurales en la educación de la provincia y del país. Celebramos cualquier tipo de evaluación que nos permita dar luz a los resultados y dar más información de cómo están las trayectorias de nuestros estudiantes, qué es lo único que importa, poner en el centro al estudiante y ocuparse de lo nuestro que es que los chicos aprendan”.

Asimismo, Monzón aclaró que el reporte de la Unesco no tiene valores desagregados para la provincia de Mendoza, pero que desde el gobierno de Mendoza se paga, por ser región adjudicada de estas evaluaciones, para que el día de mañana cuando se participe de operativos de evaluación, como, por ejemplo, el año que viene de las pruebas Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA) de la Unesco, se reciban los valores desagregados para la provincia, y poder hacer un análisis detallado.

“Seguimos proponiendo desde la DGE distintas instancias de evaluación que nos permite contar con ese diagnóstico, para tener información precisa sobre las trayectorias escolares y poner el refuerzo donde hace falta. En cuanto, a cambiar la repitencia por la permanencia se trata de dar un enfoque más optimista y seguir haciendo foco en las trayectorias escolares de los estudiantes como algo integral, y poder trabajar en los saberes que no se hayan alcanzado”.

FALTA DE DIAGNÓSTICO Y UN SISTEMA QUE YA NO FUNCIONA

Por su parte, Alejandro Castro Santander, licenciado en Gestión Educativa y psicopedagogo Institucional, dijo al ser consultado por Los Andes: “Cada vez que llegan estas instancias de evolución, PISA, Aprender, sea cual sea, que nos va mal, siempre decimos lo mismo, y hace décadas es así, no repuntamos. La pregunta es, ¿qué estamos haciendo para que nos vaya bien?, no reaccionamos frente a la evidencia de que no están funcionando las cosas y los chicos van mal, tanto en primaria como en secundaria. Seguimos haciendo las mismas cosas, y esto va a llevar a que cada vez nos vaya un poquito peor”.

Y opinó: “El modelo que tenemos de escuela es un modelo viejo, que cada tanto emparchamos, le hacemos un arreglo superficial. Los cambios que hemos ido haciendo son cosméticos, no alcanzan, porque el cambio que necesitamos es profundo. Hasta nos mentimos, el cambio de denominación de “repetir” por “permanencia” no es un cambio de paradigma, un cambio de paradigma es un cambio profundo y revolucionario del sistema. No estamos viendo el problema real, tenemos una escuela vieja, que antes funcionó, pero ya no, hay que profundizar en calidad”.

Castro Santander remarcó que la respuesta no la tiene solamente la escuela, y que la educación debe convertirse en una política educativa: “tiene que ser todo un país pensando en la educación, es lo único que va a sacar adelante la educación”.

En referencia a la repitencia el psicopedagogo dijo: “El tema de la repitencia en este sistema no sirve, porque en general no se hacen cargo del repetidor, no nos centramos en el motivo que lo llevó a esa instancia, y si sigue teniendo esos problemas, va a volver a repetir”. Y agregó: “Los países que no tienen repitencia cuidan a los alumnos, no esperan a que sea tarde, cuando se le da una y otra posibilidad y ya está ahogado. Cuando el alumno empieza a tener dificultad se lo ayuda, se convoca una infantería si es necesario para que lo saque adelante, eso es prevención temprana. Hay una gran cantidad de chicos que les das estas instancias de recuperación y te hacen en una semana lo que no hicieron en un año, esto muestra la debilidad del sistema”.

“Lo que hay que hacer de manera urgente, es, en parte, lo que se ha hecho, darle posibilidades y poner personal en estos días que quedan antes del próximo año escolar para que vayan estudiando y aprendiendo lo que no hicieron. Cuando fracasa un alumno, fracasamos todos, porque estamos haciendo las cosas mal”, recalcó Castro Santander.

Por otra parte, Nancy Caballero, psicopedagoga (mat. P.191) expresó: “En la Argentina la educación debería ser una política de Estado. Los argentinos hace años dejamos de hacer un diagnóstico, y ¿cómo le das un tratamiento a un paciente sin diagnóstico?, nos dedicamos a echar culpas, y no vamos a poder salir adelante si no hacemos realmente diagnósticos desde un lugar técnico, para aplicar acciones precisas”.

Y puntualizó: “Los chicos, han perdido léxico, y la posibilidad de expresar sus pensamientos, y la lógica matemática. Nos hemos dedicado a hacer política con la educación en lugar de políticas de educación. No les estamos dando la posibilidad a los chicos de competir en un mundo bravo y competitivo. Y estoy prácticamente segura que la pandemia profundizó esta situación y la desigualdad”.

En cuanto a la nueva denominación de “permanencia” Caballero opinó: “En lugar de repitencia, a nivel teórico es muy bueno, que el chico trabaje los saberes que no alcanzó, pero a nivel práctico no creo sea bueno. Hay que pensar cómo aplicarlo para que el chico asista y cumpla. Si vemos la repitencia como un castigo es gravísimo, si se ve como una oportunidad para lograr lo que no se pudo, es muy bueno. Lo que realmente sirve es que el chico logre aprender a pensar”.

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