jueves 26 de noviembre de 2020

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Cardiólogos advierten que, por miedo a los contagios, la gente no concurre a los hospitales o lo hace cuando ya es tarde. Foto : Orlando Pelichotti
Sociedad

Por falta de chequeos ante el temor a contagiarse de Covid-19, se duplicaron las muertes por infartos

Profesionales mendocinos advierten que muchos pacientes han dejado de asistir al cardiólogo. A nivel nacional, la tasa de mortalidad por patologías cardíacas subió 5,5%.

Cardiólogos advierten que, por miedo a los contagios, la gente no concurre a los hospitales o lo hace cuando ya es tarde. Foto : Orlando Pelichotti
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Mendoza y el país se encuentran en uno de los momentos más críticos desde el brote de la pandemia de coronavirus, registrado en marzo. Las cifras de casos confirmados a diario, así como los fallecimientos, han sido récord en lo que va de septiembre. Y los hospitales y clínicas son hipotéticos focos de contagio de Covid-19.

Ante esta situación, médicos cardiólogos advierten una riesgosa realidad: por miedo a contagiarse de coronavirus -actualmente todos los centros asistenciales tienen pacientes infectados-, la gente ha dejado de asistir a chequeos de rutina e, incluso, a someterse a importantes estudios cardíacos.

“En Mendoza ha caído significativamente la consulta tradicional por chequeos cardíacos y queda todo muy limitado a consultas específicas, como pueden ser trámites para carnet de conducir o cirugías específicas. Por un lado, están los pacientes crónicos, que tienen en claro su situación y siguen asistiendo a las consultas. Pero el problema está en los otros, que hacen los chequeos de manera más solapada”, destacó el cardiólogo especializado en imágenes, Lucas Gutiérrez.

“Empezaron a verse pacientes cardíacos que iban al hospital por algún tema agudo y terminaron con ese problema y con Covid-19”, agregó el profesional miembro del Grupo Penta, orientado a la medicina cardiovascular.

Se duplicó la tasa de mortalidad

A nivel nacional se ha duplicado la tasa de mortalidad intrahospitalaria por patologías cardiovasculares, es decir, de pacientes que llegan demasiado tarde a los hospitales con un infarto y fallecen.

Según los datos del programa internacional ‘Un stent salva una vida’, mientras que en Argentina la tasa de mortalidad intrahospitalaria por infartos fue de 5,4% entre el 20 de marzo y el 31 de mayo de 2019, en el mismo período de este año llega a 10,9%. Se ha duplicado y es porque la gente tiene miedo de ir al hospital por la posibilidad de contagiarse. Entonces, la gente llega cuando ya es tarde y no va acabar de tener el problema”, destacó en diálogo con Los Andes el presidente de la Federación Argentina de Cardiología, Alberto Lorenzatti.

El referente explicó además que, mientras que hay afectados que directamente optan por no ir a los hospitales, quienes lo hacen llegan tarde y con mayor probabilidad de morir. “Se presume que hay más mortalidad dentro de los domicilios pero de eso no hay datos”, agregó Lorenzatti.

Preocupante

El presidente de la Federación Argentina de Cardiología agregó que en marzo y abril las consultas en las guardias referidas a infartos o preinfarto se redujeron 50% en comparación con el mismo período del año pasado. “No es que haya menos infartos, sino que por temor al contagio de coronavirus, la gente no concurre o concurre tarde”, detalló Lorenzatti.

Además, el referente resaltó que en aquellos lugares con circulación comunitaria, la gente consultaba menos ante problemas agudos que en lugares sin circulación. “Los controles cayeron 60% comparado con el año pasado”, agregó.

Por su parte, Gutiérrez, del Grupo Penta, destacó que durante los últimos días la gente comenzó, de a poco, a regresar a los hospitales para chequeos y estudios cardíacos, aunque sigue siendo baja la proporción. Y agregó que las teleconsultas son -o deberían ser- una alternativa.

Por temor a la situación de saturación del sistema, no hay respuestas habituales y la gente no va a las consultas; es muy difícil con el temor. He ahí la importancia de apelar a los canales de la teleconsulta. Apenas empezó la fase 1 y más estricta -en marzo- todos los centros de actividad privados aplicaron programas de teleconsulta como sistema auxiliar del sistema sanitario complejo. La telemedicina actúa como un triage en estos casos”, destacó el cardiólogo.

Además, señaló que en el mundo ya se está viendo a la miocarditis como una de las secuelas en el futuro inmediato de la gente que ha tenido coronavirus; incluso asintomáticos.

Baja general de consultas

A nivel general, las consultas médicas también cayeron drásticamente durante la cuarentena. Por ejemplo, oportunamente desde OSEP destacaron que la baja entre marzo y abril había sido de 57% si se compara con los mismos meses del año anterior. Mientras que desde el Círculo Médico de Mendoza y de la Federación Médica de Mendoza resaltaron que, según la especialidad y las regiones, la actividad había bajado entre 65% y 75% en ese período.

“No es que los profesionales estén descuidando al paciente. Pero mucha gente no va al hospital si no tiene sintomatología grave porque le tienen miedo. Pero en todos los hospitales hay servicios que están destinados a Covid-19 y otros que no. Por supuesto que el contexto lleva a que no haya la atención que habría normalmente en los hospitales. Pero no se los deja descuidados a los pacientes”, detalló a su turno la titular de la Asociación Mendocina de Profesionales de la Salud, Isabel Del Popolo.

Un hombre murió infartado en la puerta del hospital Central y aún no entregan el cuerpo

Jorge Fabián Pérez (49) falleció el jueves por la tarde en la puerta del hospital Central, lugar al que había llegado para ser asistido por dolores y por una trombosis en uno de sus brazos. El fallecimiento se produjo en la puerta del nosocomio y su familia denunció abandono de persona por parte de las autoridades.

Además, como desde el hospital confirmaron que el hombre tenía Covid-19 (en base a un hisopado post mortem), la familia no puede recuperar el cuerpo todavía.

“Aunque lo dieron como positivo, estoy segura de que no lo es. Él vivía con mi abuela y ella no tiene síntomas ni nada. Si realmente hubiese tenido coronavirus, deberían haberles solicitado a los familiares que vivían con él que se hicieran el hisopado”, destacó Cynthia (30), una de las hijas del hombre. “Ojalá nos den pronto una respuesta y podamos despedir a mi papá como corresponde. Somos 10 hermanos y queremos que ya descanse en paz por lo menos”, sintetizó la joven.

Además de padecer una insuficiencia cardíaca, Jorge Pérez tenía EPOC y una depresión respiratoria. Había estado internado en la unidad coronaria del Central hasta principios de septiembre. Allí solicitó el alta porque no quería contagiarse de coronavirus y le hicieron un primer hisopado que dio resultados negativos.

El 13 de septiembre, acompañado por su hija, Jorge volvió al Central aquejado por los dolores, aunque -según detalló su hija- sólo le suministraron Ibuprofeno.

Como los dolores no desaparecieron, el jueves pasado el hombre volvió al efector público de calle Alem de Ciudad, esta vez acompañado de su madre. Allí le limpiaron la supuración de uno de sus brazos y lo derivaron para hacerle un nuevo hisopado por Covid-19 ya que presentaba dolores musculares. Cuando culminó el testeo, Pérez salió a la puerta del hospital al encuentro de su madre y allí se desplomó y falleció. “Mi papá estaba morado; le había faltado aire. Lo dejaron morir”, denunció su hija.

Ese día y el viernes, la joven recorrió todo el hospital buscando respuestas y que le entregaran el cuerpo de su padre, aunque sin éxito. Y el sábado le confirmaron que le habían practicado un hisopado post mortem que había dado positivo. “Yo no entendía por qué le habían hecho otro hisopado cuando murió, si el jueves cuando fue al hospital ya lo habían hisopado. Mi papá le mandó un mensaje a mi tío contándole que se lo habían hecho. ¡Pero esa prueba había desaparecido!”, cerró la hija.