7 de octubre de 2026 - 15:27

Por cada dólar invertido en salud se recupera el doble: el desafío de garantizar la atención o pagar un alto costo

Expertos advierten que no invertir reduce 15% el PBI en la región. Cambios poblacionales demandan adaptaciones urgentes para garantizar calidad de vida.

ENVIADA ESPECIAL A COSTA RICA. El sistema de salud afronta verdaderos desafíos: sostener un costo cada vez más elevado para garantizar el acceso de las personas y adaptarse a cambios poblacionales que le exigen una readaptación urgente. Es esto o pagar un alto costo.

La salud de las personas no puede ser entendida como un gasto. No solo porque hay vidas en juego, sino porque además, en términos macroeconómicos, se trata de un aspecto que incide de forma directa en la posibilidad de crecimiento y desarrollo de un país.

Invertir en salud es apostar a la calidad de vida y el crecimiento. Se reunieron esta semana en Costa Rica expertos de toda Latinoamérica en el Roche Press Day. Foto: Gentileza Roche.

Invertir en salud es apostar a la calidad de vida y el crecimiento. Se reunieron esta semana en Costa Rica expertos de toda Latinoamérica en el Roche Press Day. Foto: Gentileza Roche.

Con este criterio es inevitable entenderla en realidad como lo que es: una inversión. Como contracara, no comprenderlo de esta manera, puede implicar un deterioro en las condiciones y calidad de vida de la gente y, en consecuencia, un costo significativamente mayor para el propio sistema.

A esto se suman los cambios sociales que demandan al sistema de salud readaptarse de manera urgente para afrontar verdaderos desafíos: más adultos mayores, enfermedades que ganan terreno y la necesidad de acceder a la innovación en los tratamientos. Todo ello requiere indefectiblemente una reconversión; de lo contrario, muchas personas pueden quedar sin la atención necesaria, afectar su salud, aumentar la discapacidad y hasta poner en juego su vida.

Bajo esta concepción se reunieron esta semana en Costa Rica expertos de toda Latinoamérica en el Roche Press Day. Para los especialistas, concebir la salud como una inversión es una de las estrategias más desaprovechadas por los países. La clave radica en ser estratégicos y orientar los recursos de manera eficiente hacia donde realmente sea necesario.

Por qué invertir en salud es hacerlo en el crecimiento y en la vida

Del encuentro participaron más de 180 personas, entre especialistas, referentes del laboratorio de todos los países de la región y periodistas.

“Periodistas, influenciadores, decisores de los sistemas de salud estamos conversando acerca de la importancia de invertir en salud, invertir hoy, y cómo esto trae, no solamente un beneficio, por supuesto, clínico a los pacientes, sino también y, sobre todo, un beneficio económico para las economías de los países”, señaló Maria Pía Orihuela, gerente general de Roche Pharma Argentina.

Más de 180 expertos y periodistas de América Latina se reunieron en el Roche Press Day en Costa Rica. Foto: Gentileza Roche

Más de 180 expertos y periodistas de América Latina se reunieron en el Roche Press Day en Costa Rica. Foto: Gentileza Roche

“Invertir en salud es poder duplicar el resultado -sostuvo-, hay estudios que demuestran que por cada dólar invertido tenemos un retorno de más del doble en prosperidad económica para los países. ¿Por qué prosperidad económica? Porque mejoramos la productividad de las personas, permitimos que hagan vidas normales, que aporten a los sistemas y, por lo tanto, permitan también el crecimiento de los países”, detalló.

En esa línea, las economistas de Economía para la Pipol destacaron que por cada dólar invertido en salud se recuperan 2,40 dólares, los cuales pueden orientarse a dinamizar y hacer crecer la economía.

Por su parte, Marcela Ponce, representante del Banco Mundial en Costa Rica, señaló que evitar un gasto no significa generar un ahorro, sino que implica multiplicar los costos que luego afectan a las familias y rebotan en el Estado, al resentir la capacidad productiva del país. Sobre este punto, enfatizó que no se trata de un problema del futuro, sino de una factura que ya se está pagando.

“El capital humano es lo más importante que tenemos para el desarrollo económico y eso especialmente para los países en vías de desarrollo”, subrayó Ponce. “La salud protege el capital humano”, remarcó, y especificó a modo de ejemplo que una persona con diabetes falta 8,5 días al año a su trabajo. Además, indicó que cuando no hay una buena salud se reduce un 15% anual el Producto Interno Bruto (PIB), mientras que con buena salud se estima que este puede aumentarse un 7% para 2040.

El envejecimiento de la población demanda cambios urgentes

En este escenario surge una certeza: que el sistema de salud pueda asegurar la atención con el dinero que los mismos usuarios aportan a través de sus impuestos es no solo un acto de justicia, sino también de equidad y democratización. Por el contrario, no hacerlo genera un impacto mucho mayor, al perderse productividad y autonomía de las personas, además de profundizarse la dependencia derivada de enfermedades crónicas y discapacidad.

Fernando Araos, secretario ejecutivo del Organismo Andino de Salud, planteó que uno de cada tres latinoamericanos no tiene un acceso adecuado a los servicios de salud, mientras que existen 230 millones de latinoamericanos que viven con enfermedades crónicas.

Asimismo, advirtió que la población está envejeciendo pero con una mala calidad de vida, lo que impacta fuertemente en la sostenibilidad del sistema. Tal como se analizó en publicaciones recientes de Los Andes, los adultos mayores se duplicaron en 30 años y hacen un uso más frecuente del sistema sanitario, pero se encuentran con un esquema que no está preparado para la atención que requieren ni para absorber esa mayor demanda. De hecho, se estima que un 5% de la población es frágil y concentra hasta el 40% de la atención médica.

Esta realidad exige adaptar las modalidades de atención y comenzar a pensar en alternativas que se ajusten a las posibilidades y condiciones reales de las personas.

El avance de las enfermedades crónicas: una amenaza creciente

Otro eje central de la conversación fue la preocupación por el avance de las enfermedades crónicas no transmisibles. Álvaro Soto, gerente general de Roche Farma, explicó que se estima que para 2050 la mitad de las personas de entre 25 y 65 años que mueran lo hará por enfermedades crónicas, según investigaciones de la Universidad de Washington. Se trata de patologías como la hipertensión, la diabetes, las dislipidemias y diversas afecciones cardiovasculares.

El problema radica en que estas enfermedades empujarán la demanda sobre el sistema sanitario y aumentarán la necesidad de tratamientos. Si el acceso no se garantiza o si los pacientes no llegan a tiempo, se producirá un deterioro aún mayor en sus condiciones de vida y una dependencia de por vida del sistema de salud.

Expertos advierten que no invertir en salud reduce 15% el PBI en la región. Foto: Gentileza Roche

Expertos advierten que no invertir en salud reduce 15% el PBI en la región. Foto: Gentileza Roche

Además, estas afecciones impactan en el desempeño laboral a través de factores como el presentismo, incrementan los costos familiares y exigen una reorganización del hogar para encarar el cuidado médico y la asistencia. Sostener de por vida una patología puede desencadenar otras complicaciones, afectar la autonomía, derivar en discapacidad e incluso provocar muertes tempranas.

En el marco del encuentro también se abordó el avance del cáncer y los desafíos cotidianos de vivir con hemofilia. Al tratarse de una enfermedad rara, quienes la tienen enfrentan el reto constante de no tener siempre garantizados los servicios ni la atención adecuada con profesionales especializados.

Inversión estratégica y descentralización: acercar la salud a la gente

Los especialistas coinciden en que está demostrado que invertir de forma eficiente en salud reduce la carga de la enfermedad, sobre las familias, las internaciones y el ausentismo laboral. Asimismo, las expertas de Economía para la Pipol señalaron que en 2025 se estimaba que en América Latina las personas vivían un promedio de 10,2 años con mala salud, y que las proyecciones indican que ese indicador ascenderá a 12,1 años para 2050.

Frente a este panorama, una de las premisas más repetidas en el encuentro fue la necesidad imperiosa de acercar el sistema a la gente. Para democratizar el acceso, la estrategia fundamental es la descentralización: no esperar a que la persona con una necesidad médica llegue al hospital, sino lograr que el sistema esté más cerca, a corta distancia, reconociendo el contexto particular para saltar las barreras de acceso y asegurar atención en tiempo y forma.

Los avances tecnológicos y farmacológicos aportan herramientas clave para este objetivo, desde consultas a distancia cuando no hay especialistas cerca, hasta un mejor seguimiento mediante la digitalización de registros y tratamientos más simples que pueden aplicarse fuera de los grandes centros hospitalarios.

Sin embargo, para consolidar esta transformación se requiere iniciativa e intención y lograr acuerdos estratégicos que permitan articular redes en el territorio, de modo que la distancia no sea un obstáculo. Asegurar el fortalecimiento de espacios cercanos a la comunidad permite aliviar la carga de los efectores de mayor complejidad, muchas veces alejados de vastas zonas geográficas.

Cuando existen barreras como la necesidad de traslados prolongados, la pérdida de tiempo de trabajo o la falta de personas para delegar el cuidado de hijos u otros familiares a cargo, muchos pacientes descontinúan o abandonan directamente sus tratamientos. Facilitar este recorrido no solo libera camas y espacio de atención en los grandes hospitales, reduce los días de internación y costos al evitar el deterioro de la salud, sino que además garantiza el ejercicio efectivo de un derecho esencial: el derecho a la salud.

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