Polémica por el inicio de clases extendido: docentes y padres reclaman más calidad en vez de más días

Las clases en 2022 comenzarán el 21 de febrero y hay polémica. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
Las clases en 2022 comenzarán el 21 de febrero y hay polémica. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

La confirmación del gobierno de Mendoza de que el ciclo lectivo 2022 tendrá 195 días de clases despertó reacciones de varios sectores, que manifestaron descontento generalizado con la decisión.

La Dirección General de Escuelas (DGE) oficializó que el 21 de febrero iniciarán las clases correspondientes al ciclo lectivo 2022 en todos los niveles educativos de Mendoza. Las actividades se extenderán hasta el 16 de diciembre, a excepción de nivel inicial que culminará el 7. De esta manera, el Gobierno avanza en el cumplimiento de 195 días de clases para los chicos y las chicas en la provincia, tal como quedó plasmado en la resolución 4.182/2021, publicada este miércoles en el Boletín Oficial.

En diálogo exclusivo con Los Andes, la subsecretaria de Educación provincial, Graciela Orelogio, manifestó que el motivo de ampliar el ciclo lectivo es, “además de cumplir con la ley, ir recuperando los aprendizajes que han ido quedando del 2020 y pueden haber quedado del 2021″, en referencia a cómo la pandemia afectó el dictado de clases. Por otro lado, la funcionaria expresó que “es muy difícil marcar un calendario de muchos días cuando tenemos una gran cantidad de feriados y días no laborables por una decisión de ley nacional, que nos ponen en esta situación de tener muchos días inhábiles. Eso termina conspirando en contra de la educación porque sí o sí tenés que usar días de febrero y diciembre, que a veces la mayoría de la gente dice estar más cansada o haber organizado sus vacaciones”.

De esta manera, si se cumple el ciclo lectivo 2022 sería el más largo en los últimos años: “En el 2018 hicimos un calendario de 190 días que finalmente no se llevó a cabo, y terminaron siendo aproximadamente 184 días. Es decir que en estos 6 años nunca habíamos pasado los 185 días. Este año vamos a llegar a 195 para los que más lo necesitan, por lo que creo que va a marcar una diferencia en cuanto a los años anteriores, y ojalá sea la base para los próximos”, contó Orelogio.

Ante la catarata de opiniones de distintos sectores por la decisión, la subsecretaria de Educación aseguró que “espero que lo tomen bien”, y explicó que “me da la sensación de que no va a haber un gran ausentismo, porque es una época en la que la gran mayoría de los alumnos ya han vuelto de las vacaciones, o que se las toman en otro momento del año”. Haciendo hincapié en la vuelta a las aulas, añadió: “Después de venir de un año de virtualidad prácticamente completa y este año con una presencialidad alternada, espero que los padres valoren el gran esfuerzo de los docentes y sepan que empezar un poquito antes, una semana antes, hace la diferencia para los chicos. Espero que tengamos el acompañamiento”.

LA REACCIÓN DE PADRES, DOCENTES Y DIRECTIVOS

Al contrario de lo que esperaba el gobierno, los distintos sectores no se mostraron conformes con el ciclo lectivo de 195 días de clases. Graciela Maíz, que tiene su hijo en 6to grado de nivel primario, aseguró estar “realmente preocupada por el bajo nivel académico que he notado en mi hijo, pero el hecho del comienzo tan anticipado en febrero no garantiza para nada que se vaya a superar esta situación tan grave de su formación. Estamos casi seguros que esos días extras en febrero no lo remediarán, que aumenten días sin mejorar la calidad de los contenidos va a ser totalmente inútil”.

Paola Arce es docente de nivel inicial, y dijo a Los Andes que le parece “una locura comenzar tan temprano, ya que la cantidad de días no hace a la calidad o de conocimientos de estudio. Los docentes nos desenvolvemos a través de contenidos, desarrollamos proyectos y actividades durante todo el año, pero no necesariamente necesitamos más días para que aprendan más. La cantidad no hace a la calidad del contenido que se vaya a dar durante el año, no estoy de acuerdo con ese calendario escolar”.

Por otro lado Patricia, docente de escuela secundaria, fue contundente: “Modestamente creo que no serán significativos los días que se han sumado al calendario. Los profes ya lo sabemos desde hace años que sumar días no es sumar calidad. El control de la asistencia se ha relajado muchísimo, asique los chicos asisten cuando quieren. No quedan libres, no pierden la regularidad, o sea que tampoco les preocuparía no asistir los primeros días de clase”. Además, Patricia expresó que “todos los años pasa lo mismo, y ese cambio en el calendario sólo demuestra el gran desconocimiento de las autoridades más allá de sus escritorios. La realidad de los chicos de la zona rural ni se la imaginan”.

Quien trabaja en un establecimiento en un contexto de vulnerabilidad es Graciela Gómez, Directora de la Escuela 4-167 Santiago Felipe Llaver, ubicada en San Martín: “A mí me preocupa que inicie tan pronto porque me parece que está pensado para chicos de escuelas de zona, que no tienen la realidad que los chicos de mi escuela y zonas rurales, que primero trabajan, cosechan, realizan otras tareas para poder comprarse útiles y ropas para poder empezar el ciclo lectivo”. Sobre la fecha de inicio del ciclo lectivo, aseguró que “en mi escuela es una realidad que en febrero no empieza nadie porque están trabajando, en marzo también, y recién en abril empezamos a completar matrícula”. Por eso, Graciela concluyó que “no sé hasta qué punto es un beneficio empezar tan temprano. Yo defiendo a la escuela, yo quiero a los chicos en la escuela y que desarrollen saberes y cada vez más capacidades, pero termina siendo a cualquier precio. La calidad no puede ir acompañada de la desigualdad”.

CALIDAD EDUCATIVA

Graciela Orelogio, subsecretaria de Educación de Mendoza, reconoció que “comparto que no alcanza la calidad de días de clases para asegurarnos que la calidad mejore”, pero respondió que “sí es la condición necesaria”: “El 2020 demostró sin lugar a dudas que los chicos estén en la escuela es condición necesaria para que empiece a suceder el hecho educativo. Después hay que trabajar muchísimo todos, padres, docentes, directivos, supervisores y los equipos de gestión de la DGE, para que esa calidad vaya mejorando”. Asimismo, mantuvo que “la intención siempre es que haya la mayor cantidad de días posible de clases”; e insistió en que la asistencia a las aulas “es importante, el gobierno escolar pretende que los chicos estén en la escuela”. Ante esto, la docente Paola Arce reaccionó diciendo: “No coincido, el primer formador del niño es la familia y el hogar, ahí también deben estar y pasar el tiempo que corresponde con sus papás, que son su primer lugar de formación. Sino la escuela pasa a cumplir un rol que no nos corresponde.

Para cerrar la discusión entre cantidad y calidad educativa, la funcionaria Orelogio analizó: “Yo creo que este año, después de un año de no presencialidad, desde el Gobierno de Mendoza y con el gran acompañamiento de los equipos directivos y docentes de las escuelas hemos avanzado en empezar a mirar exactamente dónde estamos y empezar a mejorar desde ahí la calidad educativa”. Por último, reveló que “ojalá cuando a este equipo de gestión le toque irse en dos años podamos decir que hemos ayudado o dado los primeros pasos para la mejora de la calidad”.

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