Los hábitos de consumo en indumentaria cambiaron en este último tiempo. Si bien actualmente los mendocinos aún viajan a Chile, para acceder a prendas de calidad a buenos precios, hoy distintos emprendimientos ofrecen esa posibilidad sin salir de Mendoza. Estos locales permiten a los mendocinos comprar ropa de marcas importadas, ya sea nueva o en excelente estado, a valores mucho más accesibles que en las tiendas oficiales.
La apertura de importaciones y la profesionalización de las tiendas de segunda mano está redefiniendo los hábitos de compra. Un jean Levi’s o ese tapado Calvin Klein que antes sólo se conseguían afuera, ahora están disponibles en el Centro mendocino a una fracción de su precio original. Los consumidores encuentran la calidad de las grandes marcas sin el costo excesivo.
El auge de estas ferias y locales se sostiene y gana cada vez más popularidad por la llegada constante desde Estados Unidos e incluso Europa. Los dueños de estos emprendimientos coinciden en que el éxito se debe al riguroso proceso de curaduría. Antes de la venta al público, cada prenda pasa por un proceso de verificación, garantizando su autenticidad y excelente estado para que llegue a los armarios de los clientes.
Ropa de marca a una fracción del precio original
Yin Bohemin es el local de Johana Romero Flores, diseñadora de indumentaria, y Jennifer Anzorena, su mano derecha y mejor amiga. El local funciona en calle San Juan al 800 y vende ropa importada por kilo, principalmente llegada de Estados Unidos y Europa. Todo corresponde a “kilo de retorno”: prendas nuevas que quedaron como stock sin vender y que todavía conservan sus etiquetas.
Johana destaca que la apertura de las importaciones marcó un cambio profundo: “como sociedad nos dimos cuenta de lo atrasados que estábamos”. Señala que antes solo algunos podían traer contenedores y vender a precios inflados por falta de competencia. “No sabíamos qué era barato y qué era caro”, afirma. Con el nuevo escenario, asegura que hoy “el cliente es el que elige” y que eso obliga a todos a mejorar el servicio: “si podés comprar una campera de Europa a $12.000 con excelente calidad, difícilmente vayas a pagar $250.000 porque sea de diseñadora”.
Ropa por kilo
En "Yin Bohemian" tienen la innovadora propuesta de vender ropa por kilo.
Marcelo Rolland / Los Andes
Johana detalla que el ahorro es significativo: “un hombre, por un kilo, puede llevarse un jean Levi’s, cuatro remeras de marca Puma, Nike, Adidas o Champion, y hasta una bermuda o un short deportivo”. Entre 5 y 10 prendas por $43.000, con la posibilidad de pagar con tarjeta, en tres cuotas sin interés o por transferencia”.
Para muchos, comprar en el local reemplazó los viajes al exterior: “tengo clientes que me dicen que desde que estoy acá no viajan más a Chile. Vienen y me compran a mí”, cuenta la emprendedora, orgullosa del crecimiento del negocio.
Marcas estrella en el mercado
Laila Fridman y su esposa, Johana Molina, están al frente de Power Closet, ubicado en Pellegrini 243. Su eje de trabajo es simple y firme: calidad antes que cantidad. “Johana trabaja en el Pablo Nogués y tiene miles de alumnos que son nuestros clientes, y yo soy diseñadora de indumentaria”, cuenta Laila.
“Me encanta la moda y estar siempre en la cacería de tesoros”, dice Fridman. Aclara que no compran fardos ni aceptan cualquier prenda: realizan una búsqueda exhaustiva y totalmente curada, que ellas mismas describen como “viajar en el tiempo”. Prefieren no revelar proveedores y señalan que existe una “licencia social” injustificada para hacer ese tipo de preguntas en ferias vintage, algo que no se exige a las marcas tradicionales.
Marcas como Adidas Originals, Carhartt, Dickies y Polo se venden en cuestión de horas. Los precios acompañan la realidad económica: “Tenemos prendas desde $5.000 o $6.000, y en general no superan los $60.000”.
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“El vintage dejó de ser ‘ropa de muerto’. Hoy es cool, está naturalizado”, asegura Laila.
Laila explica que “una jardinera nueva vale $150.000 acá está entre $25.000 y $40.000. Comprando vintage, por el 30% del valor de una prenda original la conseguís”.
“Adidas es de muchísima mejor calidad que el poliéster de una remera en china, por ejemplo, o de una remera incluso hecha en Argentina o de unas réplicas baratas”, refiere a la calidad de los productos. Incluso comenta: “dentro de las marcas que que buscan, bueno, Adidas, Nike, de las principales. Gusta mucho por ahí también marcas como Umbro, Topper, Reebok".
Entre las tendencias más fuertes, destacan el furor por Dickies, Carhartt y los estampados RealTree, aunque ya no los traen porque trabajaron muchos años con esa línea y “la agotaron”. Aun así, aclaran que estas marcas no difieren demasiado en calidad de clásicos como Levi’s o Wrangler.
Power Closet también ha encontrado verdaderas joyas, como el caso de una remera de Óscar de la Renta a $15.000. “Óscar de la renta es un diseñador y una remera de su colección que está buenísima debe haber salido en su momento 60 dólares" comenta.
Incluso tiene anécdotas de proveedores que hallaron billetes en bolsillos de prendas: “una proveedora encontró en un pantalón, de $20.000 pesos aproximadamente, un billete de 100 dólares”.
“El público que consume vintage llega con una mente abierta y dispuesto a encontrar lo que le guste”, resume Laila.
Moda circular
Litt Circular, la tienda de moda circular que estaba ubicada en Av. Peltier 50, se encuentra ahora en proceso de mudanza. Este proyecto en Mendoza está respaldado por Luana Puerta, quien además de trabajar en Litt Circular, se desempeña como asesora de imagen.
En el caso de Litt, la curaduría se basa en tres pilares fundamentales: que la prenda esté impecable, que sea de temporada y que esté en tendencia, “ya que lo que se selecciona se espera que se venda dentro del mismo mes”, comenta Luana.
Desde Litt aseguran que “trabajamos con retornos de temporadas y excedentes de inventario que ya habían salido del circuito comercial europeo”. Si bien Luana Puerta comenta que la comunidad que accede a sitios de moda circular no busca una marca particular sino que se enfoca en "encontrar estilo", en momentos en los que ingresan marcas importadas "se vuelan". Dentro de esas marcas se encuentran Zara, Rapsodia, Adidas, Nike, Vizzano, Ralf Lauren, Eva Miller, entre otras, siendo Zara la favorita de los clientes. “Traerlas a un nuevo mercado, extiende su vida útil y reduce el descarte textil”, comentó.
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Desde Litt aseguran que si bien el público está dispuesto a sorprenderse, en momentos en los que ingresan marcas importadas "se vuelan".
“Un cliente puede ahorrar muchísimo comprando en Litt en vez de comprar esa misma prenda nueva en un local; a veces, por el precio de una prenda nueva, se lleva cuatro”. Sin embargo, la asesora advierte que hay una creencia equivocada acerca de que la moda circular "es" o "debe ser" barata. Hay mucho trabajo detrás, que le agrega valor a las prendas usadas, además de la selección y el cuidado y con respeto a eso comenta que "es trabajo al que se le debe poner un precio".
“En líneas generales, las camisas Polo se encuentran desde 15.000 pesos. Su rango de precio va desde 15.000 pesos y quizás está en 19.000 o 22.000 la más cara. En la tienda también se han vendido prendas por valores de 85.000, 90.000 y hasta 150.000 pesos, generalmente camisetas coleccionables como, por ejemplo, una de la selección del 94 que tenían en stock”. La asesora asegura que “una clienta encontró un blazer verde importado nuevo, que había costado 156 euros según la etiqueta, y se lo llevó a mucho menos de la mitad”.
“Rescatamos prendas únicas que están al borde de desaparecer”
La Pilchería Store, fundada por Francisco Figueroa Furlani, funciona completamente de manera digital. El proyecto comenzó cuando Francisco empezó a buscar, seleccionar y restaurar prendas que se destacaran, para luego ponerlas a la venta. Aclara que no trabajan como una tienda de moda circular, sino que cada artículo pasa por un proceso de restauración completo antes de salir a la venta.
“En La Pilchería rescatamos prendas únicas que están al borde de desaparecer. Las seleccionamos a mano, las restauramos con cuidado y las dejamos listas para que alguien más las viva”, sostiene. La mayoría de su mercadería proviene de América del Norte, ya sea producida allí o fabricada en países del tercer mundo pero comercializada en esa región. En cada prenda verifican la autenticidad revisando costuras, cierres, botones y etiquetas, que deben coincidir con el origen de la pieza.
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En La Pilchería realizan un exhaustivo chequeo de las prendas para verificar autenticidad.
Entre las marcas más demandadas, destaca The North Face, a la que considera “imbatible”, y señala que marcas como Adidas garantizan venta inmediata.
Sobre los precios, explica: “Podemos ofrecer un producto terminado —lavado, restaurado, perfumado, etiquetado, embolsado y con sticker— a un valor extremadamente accesible. Muchas veces no llega al 50% de lo que cuesta una prenda similar en un local oficial”. Agrega que podrían trabajar valores más altos, pero prefieren democratizar el estilo: “Nos llena más ver a la gente vistiéndose con La Pilchería que ganar más plata”.
Finalmente Francisco comenta: “La gente empezó a buscar mejores precios y así comenzamos nosotros, como una búsqueda de tesoros”.