En medio de la crisis económica, los hábitos de consumo cambiaron. Lo que comenzó como una iniciativa en auge de ferias de usados hoy se transformó en una tendencia que combina precio, calidad y conciencia ambiental: la moda circular. Un local ubicado en calle San Juan al 800, de la Ciudad de Mendoza, brinda una propuesta que da un paso más allá, ofreciendo prendas nuevas de marcas internacionales a precios más accesibles que en muchas ferias.
Se trata de "Yin Bohemian", una marca que está revolucionando con su sistema de venta de ropa por kilo. Ofrecen prendas importadas, nuevas y de primeras marcas, traídas desde Estados Unidos, donde el precio final es determinado por su peso en la balanza. En este local, los clientes pueden llevarse desde un jean Levi's hasta un tapado Calvin Klein pagando mucho menos de lo que costaría en un shopping.
Desde San Luis: la historia de Johana
Detrás de esta iniciativa está Johana Romero Flores, diseñadora de indumentaria y fundadora de la marca. Oriunda de San Luis, aunque asegura sentirse mendocina de corazón, tuvo que cerrar los dos locales que tenía allí debido a la suba de alquileres y el encarecimiento de los insumos. Esta difícil situación la obligó a tomar una drástica decisión: empezar de cero en otra provincia.
"Me mudé a Mendoza con sólo una valija y unos pocos outfits clásicos de oficina", recuerda Johana. Aquí, trabajó en ventas y en una cadena de supermercados, donde el destino la cruzó con Jennifer Anzorena, quien años después se convertiría en su mano derecha y mejor amiga. "Siempre trabajé para la moda y también en ventas de productos intangibles, como bancos y tarjetas. Eso me enseñó a moverme rápido", cuenta.
Ropa por kilo
Jennifer Anzorena de "Yin Bohemian".
Marcelo Rolland / Los Andes
La vida distanció por un tiempo a estas amigas. Ambas quedaron sin trabajo y cada una atravesó momentos personales difíciles. Jennifer nunca dejó de seguir a su amiga en redes sociales y, un día, notó que no estaba bien. "Hablé con su marido Osvaldo y vine de sorpresa a verla. Desde ese día nunca más me fui. Empecé a ayudarla y nos pusimos las dos a levantar el local", recuerda Jennifer.
Durante tres meses, Jennifer trabajó sin cobrar, invirtiendo tiempo, energía y hasta dinero de su propio bolsillo. "Nosotras hacemos todo: desde sacar fotos hasta editar los videos de Instagram. No somos expertas, pero nos damos maña", aclaran con una sonrisa.
Ese encuentro fue decisivo. Johana estaba a punto de cerrar su local, sin fuerzas y sin un rumbo claro. Pero Jennifer llegó para quedarse. "Ella es mi amiga y sabía que juntas podíamos sacar esto adelante", afirma.
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Johana admite emocionada que no hubiera sido posible sin la ayuda de su amiga y el apoyo incondicional de su marido, Osvaldo Gil Yoma. "Sin él y sin ella, esto no hubiera sido posible. Jennifer se quedó conmigo cuando yo estaba en quiebra, literalmente sola. Ella fue la que me sostuvo en ese momento. Y también Osvaldo, mi marido, que siempre me apoyó en todo sentido: en lo económico, emocional y como compañero de vida", admite emocionada.
La oportunidad que llegó en tiempos de crisis
"Fue difícil, mil veces quise venderlo, cerrarlo", confiesa Johana. Pero su experiencia previa le enseñó una valiosa lección: "Actuar rápido. Si no actúas rápido, el mercado te come". Esta mentalidad fue la clave cuando, hace apenas unos meses, una oportunidad se cruzó en su camino.
Cuando ya había pensado en bajar las persianas, apareció una importadora que les ofreció unirse al negocio en Mendoza. Los inicios de esta nueva etapa en la importación fueron posibles gracias a Martín Bellocchio, quien se dedica al rubro hace varios meses, y a Rodrigo Henríquez, su contacto en Chile.
La idea de vender por kilo, sin embargo, surgió de forma casual. "Un cliente que venía en busca de una marca en particular que él conseguía en el extranjero me sugirió que empezara a vender por kilo", cuenta Johana. La propuesta rápidamente fue puesta en práctica: "Al otro día me compré dos balanzas y pusimos en marcha la idea", asegura.
Ropa por kilo
Johana junto a Alejandra, una clienta, pesan ropa.
Marcelo Rolland / Los Andes
Nueva propuesta de venta
El local opera con un sistema de venta por kilo y por fardos, dividido en dos plantas para satisfacer las diferentes necesidades de los clientes y emprendedores. En el primer piso se encuentra la ropa premium de primeras marcas, nueva, a $40.000 el kilo (lo que equivale a entre tres y siete prendas, dependiendo lo elegido.
En la planta baja del local se ofrecen opciones más económicas, con precios que van desde camisas el kilo a $5.000, suéteres a $8.000 y $20.000 el kilo. "Yin Bohemian" también vende fardos cerrados de 20 a 40 kilos, con asesoría personalizada para quienes deseen comenzar su propio negocio de reventa.
"Tenemos nuestra receta mágica: cada fardo se divide en tres categorías, todo pasa por lavandería de confianza con la cual estamos trabajando. La ropa se cuelga impecable. Queremos que quien venga a comprar, ya sea un cliente o un revendedor, se lleve calidad y confianza", explica Johana sobre su proceso, que asegura el control de calidad en cada prenda.
Misión: moda al alcance de todos
El lema del local es simple pero poderoso: "Que la moda internacional esté al alcance de todos". Es un propósito que nace de una historia personal de Johana. "A mí me dicen: 'Pero es que estás perdiendo con esos precios tan baratos'. Y yo digo que no, porque por un lado siento que estoy ganando, estoy sirviendo en algo que está bueno", reflexiona.
Ropa por Kilo
"Yin Bohemian" el local con la innovadora propuesta.
Marcelo Rolland / Los Andes
A esta emprendedora no le importa que le señalen que podría ganar más dinero. "No me importa, porque quiero que la gente venga y se lo compre. Cuando yo era chica me cansaba de ver Pinterest y no poder acceder a esa prenda. Por eso busco garantizar ese acceso para todos", confiesa.
Una anécdota que Johana recuerda con emoción resume su misión: "Una clienta me contó que pudo comprarse su primer jean Levi's por $15.000. Eso para mí es el objetivo: que alguien pueda llevarse algo de marca, de calidad, sin gastar fortunas".
El local no sólo se llena de clientes buscando estos tesoros importados, sino también de revendedores que ven una oportunidad de emprender. Para ellos, han armado un grupo de WhatsApp y ofrecen un chat de asesoría.
Ropa por Kilo
Estas amigas emprendedoras siempre se apoyaron. Ahora buscan que la moda internacional sea accesible, sin dejar de ofrecer calidad.
Marcelo Rolland / Los Andes
Johana y Jennifer quieren que quienes se acerquen se sientan parte. "Excelente atención es nuestro lema. Queremos que el cliente venga, se sienta en su casa y que comprar sea un placer", afirman. Su objetivo es claro: democratizar el acceso a la moda de calidad en un contexto económico difícil. Y lo hacen con pasión, trabajo a pulmón y la complicidad de una amistad que sobrevivió a la crisis y hoy florece entre percheros, balanzas y ropa que llega desde el otro lado del continente.
El auge de la moda circular ha demostrado que los consumidores buscan nuevas alternativas para optimizar sus gastos sin renunciar al estilo. Al ofrecer prendas nuevas y de primeras marcas a precios accesibles, el local mendocino no sólo ofrece una solución a la crisis, sino que también redefine el concepto de consumo consciente, demostrando que es posible lucir bien, cuidar el planeta y el bolsillo al mismo tiempo.